Le has propuesto salir a dar una vuelta, le has llevado un libro de sopas de letras, has intentado montarle una videollamada con sus nietos, y has recibido un “ahora no”, un “déjalo, hija” o directamente un silencio.
Si estás buscando ideas de entretenimiento para personas mayores, lo más probable es que no sea porque no se te ocurra nada, sino porque lo que se te ha ocurrido hasta ahora no ha cuajado.
Aquí van 20 ideas para hacer en casa, agrupadas por tipo, cómo adaptarlas si camina poco, se cansa enseguida o tiene problemas de memoria.
Por qué el entretenimiento en casa es tan importante para una persona mayor
En sus directrices de julio de 2026, la Organización Mundial de la Salud calcula que hasta un 45% del riesgo de demencia puede estar relacionado con factores modificables, y dos de los que nombra son el aislamiento social y la inactividad física. Entre las intervenciones que recomienda están la estimulación cognitiva, la participación en actividades sociales y el aumento de la actividad física. El simple gesto de jugar una partida de cartas con alguien, hablar por videollamada o levantarse a estirar las piernas puede ayudar mucho más de lo que parece.
Mantener el cuerpo y la cabeza en marcha ayuda a conservar habilidades tan cotidianas como vestirse, cocinar o asearse sin ayuda.
Puede pasar una mañana tranquila sin hacer gran cosa, y está bien así, pero cuando ese no hacer nada viene de una soledad no deseada, del desánimo o de que ya nadie le propone algo que de verdad le interese, puede afectar a la personas
20 ideas de entretenimiento para personas mayores en casa
Para ejercitar la memoria y la mente
- Crucigramas, sopas de letras y sudokus, que trabajan atención y concentración. Cómpralos de letra grande y déjale uno abierto en la mesa del salón, donde lo vea al pasar.
- Una partida de cartas, dominó o ajedrez obliga a recordar, planificar y decidir, y además pone a otra persona enfrente. Si dudas cuál, aquí hay juegos de mesa pensados para personas mayores.
- Palabras encadenadas mientras recogéis la cocina, sin tablero ni fichas. Cada uno dice una palabra que empiece por la última sílaba de la anterior, y pueden jugar abuelos y nietos a la vez.
- Puzzles, que suman memoria visual y dedos finos encajando piezas. Uno casero sale con una foto grande de un calendario pegada sobre cartón y recortada en ocho o diez trozos.
Para mantenerse en movimiento sin salir de casa
- Estiramientos suaves al levantarse, sentado en el borde de la cama, para quitarse de encima la rigidez de la noche. Un vídeo de taichí o yoga suave sirve de guía.
- Dar vueltas por el pasillo siempre antes de comer, aunque sean cinco minutos. Caminar sostiene la fuerza y el equilibrio, y de paso ayuda a dormir mejor. Tienes más opciones en esta guía de ejercicios físicos para personas mayores.
- Levantar las piernas, girar el tronco o apretar una pelota blanda unas cuantas veces mientras ve la tele, todo sentado y sin moverse del sillón.
- Bailar en el salón con la música de su época mezcla ritmo, memoria y coordinación en la misma actividad. Y el equilibrio que se trabaja bailando se asocia además a menos caídas.
Para las manos y la creatividad
- Pintar, colorear mandalas o modelar con plastilina, sin que tenga que quedar bien ni haber pintado nunca. Estas manualidades para adultos dan ideas para empezar.
- Un collage con lo que ya hay por casa (retales de tela, botones, algodón, recortes de revista) trabaja la motricidad fina y le hace tomar decisiones pequeñas todo el rato.
- Coser, hacer punto o ganchillo pide paciencia y concentración, y mover las manos a diario ayuda a mantenerlas fuertes y flexibles.
- Dos o tres macetas en la ventana que solo dependan de él o de ella. Regar, quitar hojas secas y ver crecer algo devuelve una sensación de utilidad que muchas actividades no dan.
Para no perder el contacto con los demás
- Videollamadas cortas y a día fijo, mejor diez minutos los martes y los viernes que una hora suelta.
- Ver juntos una película o una serie y comentarla durante y después, con merienda de por medio. Vale igual por videollamada, cada uno en su casa.
- Escribir el recetario familiar mientras cocináis. Ella dicta las cantidades de siempre, tú apuntas, y acabáis con las recetas de la familia en un cuaderno.
- Sacar los álbumes de fotos antiguas y preguntarle quién es quién, dónde fue, qué año. Si os animáis, ese repaso da para montar el árbol genealógico con nombres y fechas.
Con el móvil o la tablet, aunque no tenga experiencia
- Deja su contacto favorito con foto en la pantalla de inicio, para que hacer una videollamada sea tocar una cara y no buscar dentro de una aplicación.
- Audiolibros, radio online y pódcast para cuando la vista se cansa o cuesta sostener el libro. Es la forma de que siga disfrutando de la lectura en la tercera edad sin leer.
- En la tablet caben solitarios, juegos de memoria y pasatiempos que se juegan con un dedo, sin teclado ni ratón de por medio. Estos son los beneficios de los videojuegos para personas mayores.
- Visitas virtuales a museos como el Prado, el Thyssen o el Louvre, y talleres online de gimnasia adaptada, cocina o lectura compartida, que además le ponen cara y voz de otras personas una vez por semana.
Cómo adaptar estas actividades si tiene movilidad reducida o va en silla de ruedas
Casi todas las ideas de arriba aguantan un cambio de formato, y con la postura, el tiempo o el apoyo ajustados, la actividad sigue en pie aunque ya no pueda hacerse exactamente como antes. La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas de 65 años o más con movilidad reducida hagan actividades para mejorar el equilibrio e impedir las caídas tres días o más a la semana.
Adaptaciones para silla de ruedas
- Los movimientos de subir las piernas, girar el tronco, apretar una pelota blanda ya están pensados para hacerse sentado y funcionan igual desde la silla, con los frenos puestos.
- Bailar idea 8 pasa a ser mover brazos, hombros y cabeza al ritmo de su música, que es donde está la parte de coordinación y memoria.
- Los puzzles y las manualidades necesitan una mesa a la altura de los reposabrazos, para que no tenga que estirarse ni sostener el brazo en el aire.
- Las macetas para cuidar las plantas se suben a una repisa que alcance sentado.
Si quieres más opciones para personas mayores sentadas, aquí tienes juegos para personas mayores con movilidad reducida.
Adaptaciones si pasa mucho tiempo en la cama o se cansa enseguida
Tres ratos de diez minutos rinden más que una tarde entera, y la actividad se queda asociada a algo agradable en vez de acabar agotado.
Los audiolibros, la radio y los pódcast no exigen sostener nada ni forzar la vista. Las fotos antiguas y las videollamadas cortas funcionan igual con él o ella incorporada en la cama con un par de almohadas. Y para los días de menos ganas, unos ejercicios de relajación y respiración o estirar manos, tobillos y hombros sin salir de la cama también ayudan
Cómo adaptar estas actividades si tiene alzhéimer, demencia o le cuesta concentrarse
Aunque la persona tenga alzhéimer, demencia o le cueste concentrarse, sigue siendo importante mantener este tipo de rutinas y actividades que son típicas para la persona, pero cambia en cómo se le plantean.
Actividades más cortas y un paso a la vez
Conforme avanza la edad, es más difícil que las personas mayores puedan hacerlas como antes, por lo que es necesario modificarlas y/o adaptarlas para que puedan seguir disfrutando de ellas. Un ejemplo puede ser la cocina siguiendo una receta, siempre acompañada de otra persona, en vez de no permitir que realice esa actividad.
Otro ejemplo puede ser la lectura, cambiando el libro por uno con más dibujos que letras o por los audiolibros.
Cuanto más fácil sea la rutina, más reconfortante será para la persona con demencia, reduciendo su nivel de estrés.
La memoria emocional funciona mejor con música y fotos de toda la vida
Las canciones de su juventud suelen despertar emociones y recuerdos, porque estos van ligados a algo mucho más profundo que es la emoción. Las fotos antiguas funcionan igual y ganan mucho más si le montas un rincón con objetos, imágenes y música de su época, la versión casera de las salas de reminiscencia.
Hay más ideas en esta guía sobre rememorar el pasado como terapia frente al alzhéimer.
Qué evitar: no corregir, no examinar, no forzar
- Nada de “¿te acuerdas de quién es este?“, porque suena a examen y fallarlo delante de su hija duele. Funciona mejor ponerle nombre tú, “esta es la tía Carmen, en la boda“.
- Si mezcla fechas o te llama por el nombre de su hermana, sigue la conversación sin rectificarla. Es la idea de la terapia de la validación de Naomi Feil, acompañar la emoción en lugar de pelear por el dato.
- Si se cansa o se pone nervioso, es mejor dejarlo ahí, ya que el objetivo del rato es pasarlo bien, aunque el puzzle quede a medias.
Hay una hora concreta que es la de la puesta del sol, donde algunas personas con demencia se vuelven más agitadas o confundidas al caer la tarde, aunque el motivo no está claro del todo, aunque puede estar relacionado con la pérdida de la rutina.
La recomendación es tener preparado algo como doblar la ropa, poner la mesa o escuchar siempre el mismo disco a las siete, mejor que estrenar una actividad. Cuando esa inquietud se alarga hasta la madrugada y en casa ya nadie duerme, hay familias que cubren esas horas con una cuidadora nocturna.
Qué hacer si no quiere participar o dice que no le apetece nada
El manual para cuidadores del Ministerio de Sanidad y CEAFA explica que recibir ayuda puede vivirse como “una amenaza a su privacidad y seguridad”, y que por eso la persona se resiste a cualquier ayuda.
A eso se le suman razones como que le preocupe hacerlo peor que antes delante de su hija, estar más cansada a las seis aunque no haya hecho nada, lleva meses de bajón, o las sopas de letras nunca le gustaron y aceptó las tres primeras por no decirte que no.
Cómo proponerlo sin que se sienta obligado ni forzado
Lo primero que el manual marca como incorrecto es amenazar con consecuencias, del tipo decirle que si sigue así lo llevarán a una residencia, ya que “solo causará que se angustie“. Lo mismo vale para el chantaje en voz baja, el “con lo que hago yo por ti“.
Lo que sí suele abrir la puerta es quitarle peso a la propuesta y preguntarle qué prefiere.
- En vez de “tienes que salir un rato, que te va a venir bien“, prueba con “voy a bajar a por el pan, ¿me acompañas?“.
- En vez de “te he apuntado a las manualidades del centro“, prueba con “he traído lana, ¿te pongo aquí una silla mientras hago la cena?“.
- Y si dice que no, “vale, otro día“, sin cara de disgusto. Retirarla sin reproche es lo que te deja volver a plantearla la semana siguiente.
Empezar pequeño y dejar que elija
Diez minutos bastan, sin necesidad de ocupar una tarde entera. Siempre es mejor ofrecer dos opciones concretas (“¿cartas o miramos las fotos de Cádiz?“) en lugar de un “¿qué te apetece hacer?” que se contesta con “nada“. Y la última palabra suya, aunque hoy sea que no. Sentir que decide sostiene su autoestima más que la actividad en sí.
Otra cosa es cuando el “no” se vuelve constante y lleva semanas sin querer ver a nadie ni salir, con el ánimo muy cambiante o el sueño y el apetito alterados, pueden apuntar a algo más que a la desgana, desde un bajón anímico hasta que el ánimo se le dispare y se le hunda sin motivo aparente, lo que se conoce como labilidad emocional, y conviene comentarlo con su médico de cabecera.
El propio manual recuerda que no recibir suficiente ayuda con el cuidado personal puede estar detrás de la agitación, así que a veces esa resistencia pide todavía más apoyo.
Cuando la familia no llega a todo: qué puede aportar una cuidadora a domicilio
Trabajas, tienes hijos, vives a doscientos kilómetros o el día no da más de sí. Nadie sostiene tres tardes por semana de álbumes de fotos y partidas de cartas. Que otra persona haga ese rato los días que tú no puedes hace que ese rato exista.
Pagar a alguien solo para que le dé conversación suena caro, pero la compañía forma parte de un servicio de ayuda a domicilio que ya incluye la ducha, la comida, la medicación o el acompañamiento al médico. Las cartas de después de comer son lo que pasa entre una cosa y otra.
Tampoco tiene por qué ser todo el día, ya que hay familias que con una cuidadora por horas tres tardes a la semana cubren justo los ratos en los que no puede ir nadie.
Qué tipo de actividades puede hacer con ella o él en el día a día
Una tarde normal se parece poco a un programa de actividades.
- Mientras se prepara la comida, la radio puesta, unas palabras encadenadas o dar unas vueltas al pasillo antes de comer.
- Después de comer, jugar una partida de cartas, un puzzle, la sopa de letras a medias de ayer, regar las macetas y marcarle el número de su hija para la videollamada del martes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo al día conviene dedicar a estas actividades?
No hay una cifra oficial, pero como referencia orientativa va bien media hora de movimiento al día y un par de ratos de actividad mental o social, sin necesidad de que sean seguidos. Una tarde de sillón y televisión tampoco arruina nada.
¿Qué actividades son mejores si pasa la mayor parte del día solo o sola?
Las que ponen a otra persona al otro lado. Una videollamada corta a día fijo, un taller online de gimnasia adaptada o de lectura compartida, la radio y los pódcast de fondo para las horas muertas. Y si algún día sale de casa, el club de jubilados, una asociación o un voluntariado pequeño, que además de compañía dan un sentido de propósito que se asocia a mayor satisfacción vital.
¿Hace falta comprar materiales especiales o vale con lo que ya hay en casa?
Vale con lo que ya hay. Revistas y calendarios viejos para los puzzles caseros, cartón, botones, retales de tela, envases vacíos, una pelota blanda. Lo único que a veces compensa comprar es algo de letra grande y una buena lámpara, porque los pasatiempos y las cartas se abandonan más por no ver bien que por no querer jugar.
¿Qué actividades ayudan de verdad a frenar el deterioro cognitivo?
Ninguna actividad lo frena por sí sola. Lo que sí se asocia a un mejor estado cognitivo es la combinación sostenida de moverse, usar la cabeza y tratar con gente. Estos ejercicios de memoria para personas mayores suman dentro de ese conjunto, no como tratamiento.
¿Puede una cuidadora a domicilio encargarse de organizar estas actividades si yo no tengo tiempo?
Sí, y suele salir mejor que dejarlo a la improvisación. Basta con contarle qué le gustaba y qué le aburre para que lo vaya proponiendo dentro de las horas que ya pasa en casa. Tener con quién hacer las cosas es una de las formas más directas de combatir la soledad en casa.

























