Labilidad emocional en ancianos: qué es, síntomas y causas

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A medida que pasan los años, el equilibrio psíquico de los ancianos se va deteriorando, como consecuencia de diversas situaciones que afectan a las emociones y la salud mental, como, por ejemplo, pérdidas de personas cercanas, ciertos síndromes y otras afecciones propias del deterioro cognitivo. Una de las enfermedades que se pueden presentar en la tercera edad es la labilidad emocional, trastorno que se define como un descontrol de las emociones, y el cual debe conocerse de en profundidad para saber cómo brindar el apoyo necesario y procurar el bienestar de la persona en esta etapa.

¿Qué es la labilidad emocional?

El significado de labilidad emocional, también conocido como síndrome pseudobulbar, es el descontrol del equilibrio de los estados emocionales, esto es, del modo de sentir, expresar y percibir las emociones. La persona lábil expresa sus sentimientos de manera incorrecta, es decir, de forma exagerada o fuera de lugar. Normalmente, se da en personas que anteriormente han sufrido una enfermedad mental o lesiones neurológicas.

Un anciano riéndose.

Una persona que padece este trastorno se caracteriza por presentar episodios de risa o llanto repentino y descontrolado, haciéndolo de manera descarada, riéndose en una situación triste o llorando ante una buena noticia. El tiempo de la reacción puede durar unos instantes o varios minutos.

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¿Cuáles son los síntomas de la labilidad emocional?

Lo normal es que la persona que padece este fenómeno es que sufra ataques más o menos frecuentes, esto es, que no le suceda solo una vez en mucho tiempo. Los síntomas más comunes son:

  • Cambios emocionales exagerados en situaciones poco acordes.
  • Arrebatos emocionales mixtos, esto es, cambio repentino de risa a llanto o viceversa.
  • Sensación de pérdida de autocontrol al no poder parar el episodio.
  • Respuestas emocionales exageradas.
  • Estallidos breves que no duran más que unos minutos.

Un caso muy conocido a nivel cinematográfico, que captura perfectamente este tipo de alteración, es la película Joker, donde el personaje principal sufre labilidad emocional.

Causas de la labilidad emocional

La falta de control y comportamiento en personas lábiles pueden tener como base diferentes causas, como las siguientes:

  • Alteración cerebral: un fallo o defecto en el sistema límbico, esto es, la parte del cerebro que regula las emociones, puede causar labilidad emocional. Como, por ejemplo, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, lesión cerebral traumática o epilepsia.
  • Situaciones emocionales traumáticas: estas suelen ser relacionadas con la infancia.
  • Traumatismo craneoencefálico.
  • Alto nivel de estrés.
  • Enfermedades como el ictus, demencia o alzhéimer.

¿Existe tratamiento para el Síndrome pseudobulbar?

Sí, existen diferentes tratamientos para esta patología. El objetivo de los mismos es reducir los episodios de ataques emocionales y su gravedad. Sin embargo, resulta indispensable acudir a un especialista para que determine cuál será el más adecuado para este caso en particular.

Un anciano llorando sentado en un sofá, mientras alguien lo consuela y le da un vaso de agua.

El tratamiento psicológico aportará herramientas necesarias a la persona mayor y a su cuidador para saber cómo afrontar aquellas situaciones problemáticas que se pueden dar en cuanto a conductas. Aprender a gestionar sus emociones será clave, al igual que adquirir técnicas que le permitan relajarse.

Una de las opciones es la administración de antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Estos ayudan a reducir la frecuencia y la intensidad, y se recetan en menor dosis que lo que se indican para un tratamiento de depresión.

¿Cómo cuidar a una persona con labilidad emocional?

Vivir con este síndrome puede ser algo vergonzoso y frustrante para el anciano. Lo importante es informar acerca de la enfermedad a las personas más cercanas al adulto mayor, con el objetivo de que comprendan y no se desconcierten con su comportamiento.

Encontrar personas de su edad que padezcan esta misma afección sería de gran ayuda, ya que de esta forma el paciente no se sentirá tan incomprendido. Además, esto puede ser una oportunidad para compartir consejos sobre cómo otras familias llevan adelante este trastorno.

Una de las recomendaciones es practicar con las personas que sufren labilidad emocional técnicas de respiración lentas o, incluso, cambiar de posición en la que se ha producido el episodio de labilidad.

Las cuidadoras de personas mayores de personas lábiles deben intentar que el anciano, ante los síntomas, se distraiga con algo externo, los ayuden a respirar hondo y despacio, relajen su cuerpo y llevarlos, de ser posible, a un lugar tranquilo.

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