Nictofobia o el miedo irracional a la oscuridad en personas mayores: qué es y cómo superarla

Parece un problema que sólo afecte a los niños pequeños, pero nada más lejos de la realidad. La nictofobia en ancianos es un trastorno de ansiedad que suele estar asociado al miedo a morir, cuando más suele reflexionarse sobre este tema.

En la mayoría de ocasiones este miedo no va dirigido directamente al factor de la oscuridad, sino que es provocada por todos aquellos riesgos que imaginamos que están presentes en mismo lugar que nosotros, pero que la oscuridad nos impide ver y, por lo tanto, anticipar.

la nictofobia puede paliarse mediante técnicas de relajación y ayuda psicológica

Nictofobia: ¿Qué es?

La nictofobia es un trastorno de la ansiedad de tipo fóbico que se traduce en un temor irracional a la oscuridad o a la noche.

En consecuencia, una persona comienza a padecer una serie de síntomas que afectan su hora de sueño al encontrarse en sitios oscuros o incluso en el momento de dormir solos.

De esta forma, una persona que sufre de nictofobia se imagina una serie de riesgos que se imagina y, por ende, puede llegar a bloquear su capacidad de reacción y la capacidad de pedir ayuda.

Según varios estudios, un 10% de la población adulta tiene miedo a la oscuridad

La nictofobia se trata de una de las fobias más comunes que, aunque especialmente afecta a los niños, puede darse en la vejez, sobre todo si una persona vive en soledad en ancianos.

Nictofobia: causas que la producen

Son muchas las causas y factores que condicionan la aparición de esta fobia, desde un episodio traumático en la infancia, pasando por factores evolutivos o inestabilidad emocional que experimente la persona en cuestión.

  • Una mala experiencia en un entorno oscuro que ocasione un mal recuerdo.
  • Numerosas pesadillas.
  • Abuso de películas de terror que afecten la sensibilidad de las personas.
  • Factor evolutivo: el ser humano pierde capacidades visuales ante la oscuridad con el paso de los años y esto puede desencadenar en un mayor número de inseguridades.
  • Inestabilidad emocional de la persona: la salud mental puede desencadenar en una fobia prolongada en una persona, por ejemplo, la depresión en ancianos puede ocasionar la proliferación de una nictofobia.

Un ejemplo claro de esto son los problemas ocasionados por la distimia depresiva en personas mayores.

Nictofobia: test para detectar si se padece este trastorno

El nombre de la enfermedad hace alusión a Fobos, el dios del miedo, y a Nix, la diosa de la noche. Genera una percepción distorsionada del cerebro de lo que podría pasar en mitad de la oscuridad.

A la nictofobia se le conoce también por el nombre de escotofobia, acluofobia, ligofobia, mictofobia. En resumidas cuentas, es el miedo irracional a la oscuridad.

Inicialmente, sufrir nictofobia puede pasar desapercibido para muchas personas mayores pero, uno de los test de nictofobia más rápido es enseñar una serie de imágenes en ambientes oscuros para ver si la persona comienza a estar incómoda.

Del mismo modo, muchos expertos plantean una serie de cuestiones en torno a la duración de la ansiedad o miedo derivado de la nictofobia que permitirán detectar con rapidez si se está ante un caso de nictofobia en una persona mayor.

uno de los test de la nictofobia que mejores resultados dan para detectar este problema es mostrar imágenes de lugres y entornos en la oscuridad

Acluofobia o escotofobia: sinónimos de la nictofobia

Cortar el problema de raíz de la nictofobia es posible siempre y cuando se trabaje con técnicas de relajación y marcando pequeños pasos alcanzables. La nictofobia se puede encontrar también por el nombre de acluofobia.

Por un lado, el término escotofobia es un neologismo que procede de la palabra skotos en griego que es oscuridad y phobos que significa fobia.

Esta fobia, como tantas otras, tiene su origen en la propia naturaleza del ser humano.

El hombre, en sus orígenes, sentía miedo de la oscuridad porque podía albergar peligros ocultos capaces de poner en riesgo su vida.

Para la acluofobia o escotofobia el tipo de intervención con garantía de éxito es la terapia cognitivo-conductual, mediante la cual la desensibilización sistemática y la exposición al problema han demostrado ser altamente eficaces según diversos estudios de expertos del sector.

Nictofobia: síntomas principales

La nictofobia en personas mayores tiene, por lo general, consecuencias incapacitantes en momento de estar a oscuras.

En muchas ocasiones, este trastorno suele llegar a tal extremo que muchas personas no saben dormir si no es con la luz encendida, o una luz tenue a su lado.

Los principales síntomas que puede sufrir un anciano con nictofobia son:

  • Ansiedad o miedo irracional en la noche o en ambientes oscuros.
  • Ataques o episodios de pánico descontrolados.
  • Dificultades para dormir o pesadillas.
  • Sudoración, temblores o incluso náuseas.
  • Bloqueo mental o incapacidad para actuar ante el peligro.

Además, la nictofobia puede ir acompañada de síntomas como migrañas, exceso de sudor, boca seca y falta de apetito.

La nictofobia: ¿Cómo superar un problema que afecta a 1 de cada 10 adultos?

Asimismo, el tratamiento para hacer frente a un problema de nictofobia pasa por la psicoterapia con un profesional, pero existen una serie de pautas y consejos para superar la nictofobia en personas mayores, y más si tienen la atención de una cuidadora profesional.

La nictofobia, como todas las fobias, pueden llegar a paliarse, incluso desaparecer si se adaptan una serie de mecanismos para hacer frente a la ansiedad que provoca este miedo irracional a la oscuridad.

Técnicas para superar la nictofobia

En primer lugar, una de las recomendaciones más eficaces para superar la nictofobia es usar sistemas de iluminación graduada.

Gracias a esta medida, la persona afectada de nictofobia puede hacer frente a ese miedo de una forma más controlada.

Del mismo modo, se recomienda que sea otra persona la encargada de graduar la intensidad de la iluminación, de tal forma que la persona mayor no sea consciente de que se está reduciendo la luz.

Seguidamente, otra de las pautas que funcionan muy bien para combatir la nictofobia es tumbarse en la cama o en el sofá (generalmente en un lugar donde la persona mayor se sienta cómoda y segura) e imaginarse con los ojos cerrados que se está en oscuridad, acompañado de una persona cuidadora.

Con ello se busca que la persona que sufre de nictofobia haga frente al trastorno de manera paulatina y siempre en un lugar de la casa donde no corra peligro.

la nictofobia afecta a más adultos mayores de lo que parece, 1 de cada 10 personas mayores lo padece

Además, en casos de nictofobia en personas mayores, la autogestión es un factor fundamental a trabajar. Para ello, ha de realizarse preguntas como: «¿por qué debería tener miedo en este momento si estoy a salvo?», o «¿debo tener miedo si está todo en calma y tranquilidad en esta habitación?».

Para ello será muy importante la labor de una persona cuidadora de la persona dependiente.

Por último, el control de los impulsos y el cuerpo puede ayudar notablemente a combatir esta fobia en ancianos: el control de la respiración entra en juego para hacer frente a los ataques de pánico que puedan aparecer.

Sin duda, uno de los mejores ejercicios de relajación para personas mayores.

Finalmente, se asocia el concepto de «oscuridad» a algo peyorativo y negativo y en ocasiones cambiando el concepto por algo que permite descansar y desconectar de todo el ajetreo diario se podrá ayudar a superar la nictofobia a una persona mayor.

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