Cuidar de una persona mayor requiere mucho compromiso y atención. Compaginar la vida familiar y personal con el cuidado diario, junto al miedo de no estar haciéndolo bien por falta de información, puede generar un estrés constante. En lugar de vivir el cuidado con calma, la persona cuidadora permanece siempre en alerta, mientras trata de gestionar emocionalmente el deterioro de alguien a quien quiere.
Porque sabemos que cuidar de una persona mayor no es fácil y, muchas veces, se aprende sobre la marcha. Porque detrás del cuidado hay amor, pero también miedo, cansancio, dudas y una gran responsabilidad que suele vivirse en silencio.
Esta guía nace para acompañarte, para que no tengas que hacerlo todo solo ni desde la incertidumbre. Porque cuidar mejor no significa hacerlo todo uno mismo, sino contar con la información y el apoyo adecuados.
Principales consejos para cuidar personas mayores en el domicilio
En primer lugar, debemos determinar las necesidades que tenemos
Evaluación inicial de las necesidades y grado de dependencia
Parar y observar. Es imprescindible que desde la calma nos fijemos en que es independiente y que limitaciones tiene. A veces queremos sobreproteger por miedo y esto puede ser contraproducente porque eliminamos autonomía y actividad física o cognitiva. No se trata de hacerlo todo si no de acompañar de la mejor manera posible.
Desde Aiudo os dejamos la tabla de la escala de Barthel para evaluar el nivel de dependencia, muy útil para ver el nivel de ayuda que precisa un mayor:

Dependencia moderada
Hablamos de dependencia moderada en una persona que puntúa en la escala de Barthel entre 75 y 50 puntos. Tenemos delante a una persona que precisa de más ayuda, y concretamente en más de una actividad del día a día.
Dependencia severa según el índice Barthel
Se considera que una persona sufre una dependencia severa cuando en la escalde Barthel puntúa entre 50 y 25 puntos. Además de precisar más ayuda, su vida diaria se ve del todo alterada debido a que su dependencia es en la mayoría de actividades cotidianas.
Dependencia total
Se considera que una persona anciana padece una dependencia total cuando su puntuación en la escala de Barthel se encuentra entre 25 y 0 puntos. Estamos ante un anciano que precisa de ayuda para todas las actividades de la vida diaria, ya sea ir al baño, como lavarse, vestirse, desplazarse o cambiar de posición, como por ejemplo pasar de la silla a la cama.
La paciencia y la empatía como pilares del cuidado familiar
Cuidar no es sólo una tarea física, también se debe comprender miedos, emociones y cambios de comportamiento. Las personas mayores se sienten más vulnerables. Ser más pacientes reduce esa sensación y refuerza el vínculo.
1. Establece una rutina diaria y horarios fijos
Contar con rutinas aporta seguridad y tranquilidad. Saber qué va a ocurrir en cada momento del día reduce la confusión, la ansiedad y facilita la cooperación en las tareas cotidianas. Además, los horarios fijos ayudan a organizar mejor el cuidado, evitando olvidos y permitiendo al cuidador compatibilizar mejor sus propias responsabilidades.
Beneficios de la estructura horaria para la estabilidad cognitiva
Recomendamos el apoyo con un calendario situado en un lugar visible. Hoy en día es fácil encontrar plantillas de calendarios semanales online que pueden adaptarse a cada familia. Es útil contar con una copia para la persona o personas cuidadoras y otra para la persona cuidada.
- Repetir rutinas refuerza la memoria
- Reduce la confusión
- Ayuda a prevenir o ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas con problemas de memoria o desorientación.
Aunque con el tiempo las citas médicas y las actividades habituales se vuelven automáticas, el calendario sirve como apoyo visual para que la persona cuidada pueda orientarse.

Cómo equilibrar el descanso con la actividad durante el día
Alternar actividades sencillas con pausas permite evitar el cansancio excesivo y favorece un mejor descanso nocturno. El objetivo es encontrar un ritmo adaptado a la energía y necesidades de cada persona, sin forzar ni caer en la inactividad.
2. Alimentación, hidratación y control de la medicación
Es fundamental que en los cuidados se encuentre la importancia de una dieta equilibrada y adaptada a cada mayor. El cuerpo cambia, la masa muscular, los dientes, el metabolismo y hasta la sed. Una dieta ajustada a sus necesidades previene de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión. Fortalece las defensas, los huesos y les aporta la energía que necesitan. Recomendamos:
- El uso de especias para reducir la sal.
- Purés si se tiene dificultad para tragar o masticar. (tanto de frutas como de verduras con proteínas e hidratos como la patata para tener una comida completa).
- Mantener una botella con pajita cerca para incentivar la toma de agua y aprovechar la toma de medicación para contar más vasos de forma consciente.
- Uso de pastilleros semanales para llevar mayor seguridad de las tomas.
3. Adaptación del hogar para garantizar la seguridad
Realizar pequeñas adaptaciones en el hogar puede suponer cambios enormes para las personas de la tercera edad. Cosas como eliminar barreras arquitectónicas, adaptar el baño y dormitorio para facilitar la movilidad o el uso de tecnología y asistencia remota. Os damos algunas recomendaciones que es fácil no tener en cuenta pero marcan la diferencia.
- Retirar alfombras para evitar caídas
- Barras de sujeción en la cama, fomentan la autonomía.
- Sistemas de teleasistencia, ofrecen tranquilidad tanto a la persona cuidada como a su familia.
- Organización accesible de objetos de uso diario: Colocar ropa, medicamentos y objetos habituales a una altura cómoda evita esfuerzos innecesarios, pérdidas de equilibrio y frustración.
- Despejar zonas de paso de cables o muebles que lo dificulten.
Es importante observar cuales son las necesidades específicas de cada persona, si lleva silla de ruedas y hay que modificar las puertas, si tiene Alzheimer y se debe adaptar la cocina de gas por una eléctrica, etc. Y valorar las cosas que son un obstáculo, cuales inseguras y cuales mejoran su autonomía.
4. Higiene personal y cuidados físicos esenciales
El aseo y las duchas son momentos de dignidad y bienestar pero también en los que se debe cuidar la intimidad de la persona, respetar sus tiempos, no meter prisa y prestar especial atención a la piel diariamente; mantenerla limpia e hidratada y cambiar la postura con regularidad ayuda a prevenir irritaciones y úlceras por presión.
- Explicar cada paso para dar seguridad.
- Toallas grandes o batas, ofrecen mayor comodidad y confianza.
- Lavar el cabello según necesidad y cepillarlo suavemente.
- Mantener buena higiene bucal con cepillo, hilo dental o enjuagues, previniendo así infecciones, malestar y problemas digestivos.
- Asiento o silla de ducha: Permite que la persona mayor se duche sentada, con mayor estabilidad y menos esfuerzo físico, aumentando la seguridad y la comodidad.
5. Estimulación cognitiva y fomento de las relaciones sociales
Son pilares fundamentales para preservar la calidad de vida de las personas mayores. Favorecen la autonomía, retrasan el deterioro cognitivo y reducen la aparición de trastornos emocionales como la depresión o la ansiedad.
Ejercicios mentales para retrasar el deterioro cognitivo
Estos ejercicios no solo activan el cerebro, sino que también aumentan la autoestima y generan sensación de logro.
- Lectura diaria de libros, revistas o periódicos para estimular la comprensión y la memoria.
- Juegos de lógica y estrategia, como dominó, ajedrez o sudokus.
- Sopas de letras, crucigramas y pasatiempos.
- Ejercicios de memoria: recordar listas de la compra, fechas importantes o actividades del día anterior.
- Aprendizaje de nuevas habilidades, como manualidades, cocina o jardinería.
- Música y ejercicios rítmicos, que estimulan diferentes áreas cognitivas y fomentan la relajación.
- Terapia reminiscente, basada en recordar experiencias, historias personales y vivencias significativas.
Mantener el cerebro activo es clave para conservar funciones como la memoria, la atención, el razonamiento y la orientación. Además la realización de estas actividades fomentan la interacción, evaden la soledad no deseada y evitan el aislamiento.
El autocuidado del cuidador para evitar el síndrome de burnout
Cuidar es algo extremadamente gratificante, una forma de devolver a las personas que más nos han cuidado el cariño y atención que merecen pero en ocasiones la exigencia es tan alta que desborda.
El burnout del cuidador de personas mayores es un estado de agotamiento físico, mental y emocional por el estrés crónico de cuidar a un familiar dependiente. Se manifiesta en:
- Cansancio extremo.
- Irritabilidad.
- Ansiedad.
- Depresión
- Falta de motivación, afectando la calidad del cuidado y la salud del propio cuidador
Es importante estar atento a las alarmas y recordar que cuidar de un anciano es una profesión especializada. Tiene su complejidad, su tiempo y hoy en día la conciliar es realmente complicado. Por este motivo, es importante que pidas ayuda si lo necesitas de un cuidador.































