Artrosis: qué es, tipos, síntomas y tratamiento

Como enfermedad que aparece y aumenta con el avance de la edad, la artrosis reumatoide se ha convertido en una de las causas más frecuentes de discapacidad en las personas mayores. 

Tal es su presencia que cerca del 28% de la población mundial mayor de 60 años padece artrosis. En el caso específico de España, la sufren siete millones de personas, una cifra que no deja de crecer. Según el Ministerio de Sanidad, su presencia ha aumentado un 70% en los últimos 20 años

Qué es la artrosis 

Para responder a esta pregunta, debemos, en primer lugar, explicar brevemente qué son las articulaciones y cuál es su función. Las articulaciones son los elementos del esqueleto que permiten la conexión entre dos huesos y, con ella, su movimiento. Los extremos de estos huesos están recubiertos por el cartílago, de forma que este actúa como un amortiguador del roce de los huesos y permite el movimiento de la articulación. Cuando este cartílago articular se deteriora, se produce la artrosis degenerativa, la cual constituye una enfermedad reumática de carácter crónico

En su progresión, el cartílago se vuelve, en primer lugar, frágil y quebradizo, lo que ocasiona su adelgazamiento. Con el paso del tiempo, el cartílago se deshace por completo hasta desaparecer, dejando, así, los huesos al descubierto.  

Como detallamos en las próximas líneas, aunque la artrosis puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, afecta, fundamentalmente, a las manos, las rodillas, la cadera y las zonas cervical y lumbar

La artrosis reumatoide puede ser primaria o secundaria:

  • Artrosis reumatoide primaria: la causa es desconocida (tal y como sucede en la gran mayoría de los casos). 
  • Artrosis reumatoide secundaria: la causa es otra enfermedad o patología, entre las que se encuentran una infección, una anomalía articular congénita, una lesión, un trastorno metabólico o un trastorno que ha provocado la lesión del cartílago articular. 

 

Artrosis manos

Cuando el cartílago de las articulaciones de las manos se deteriora, se produce la artrosis en las manos

Tres son los lugares donde habitualmente se produce este tipo de artrosis

  • En la base del pulgar, en el punto en el que conectan el pulgar y la muñeca.
  • En la articulación más cercana a la punta del dedo. 
  • En la articulación media de un dedo. 

Además de los síntomas generales como la rigidez, la inflamación y el dolor y de la deformidad de estas extremidades, la artrosis puede llegar a causar protuberancias óseas o nódulos. 
Conforme la artrosis avance, nuestro mayor podrá encontrar dificultad para realizar movimientos comunes como agarrar un objeto o girar la llave para abrir o cerrar una puerta

En cuanto al tratamiento específico, el médico recetará la realización de ejercicios para trabajar los dedos de las manos y el uso de manguitos suaves y ajustados para, mediante el calor, aliviar las articulaciones y mantener su capacidad de movimiento.

 

Artrosis rodilla 

La articulación de la rodilla está formada por el fémur, la tibia y el peroné. Cuando el cartílago articular que los recubre se deteriora, se produce la artrosis en la rodilla

Este tipo de artrosis es especialmente frecuente, pues la rodilla es una articulación de “carga”. Esto es, tiene que sujetar y soportar todo el peso del cuerpo, sufriendo más presión cada vez que levantamos algún objeto. 

Como consecuencia de tal desgaste del cartílago, nuestros mayores ven deformadas sus rodillas y tienen dificultad para caminar y permanecer de pie. La sensación más típica es que la rodilla falla al dar un paso, ocasionando que el paciente desarrolle una cojera progresiva. 

Uno de los tratamientos más comunes son los vendajes elásticos de rodilla, con los que se consigue descargar la articulación y, aunque muy levemente, aliviar el dolor. 

 

Artrosis cervical 

La columna está formada por siete vértebras que se articulan entre sí. La unión entre dos vértebras está recubierta por el cartílago. Cuando este degenera o lesiona, se produce artrosis cervical

El síntoma más característico de este tipo de artrosis es el dolor de cuello (cervicalgia) que aparece con el movimiento. Nuestros mayores pueden experimentar bien cervicalgia aguda en la que el dolor aparece de forma intensa repentina y desaparece a los pocos días o bien cervicalgia frecuente, en la que el dolor persistirá de manera crónica.

Entre los tipos de tratamiento más comunes, destacan la fisioterapia para fortalecer los músculos cervicales, medidas posturales (por ejemplo, el uso de una almohada especial para dormir en la postura adecuada), aplicación de calor local y utilización temporal de collarines blandos. Con respecto a esta última medida, conviene apuntar que no está recomendado su uso para largos periodos de tiempo, pues podría provocar el debilitamiento y la atrofia de los músculos cervicales.

 

Artrosis lumbar 

Cuando el cartílago de las articulaciones de la zona lumbar (la zona que va desde la cintura hasta la zona superior de las nalgas) se deteriora, se produce la artrosis lumbar.  

El síntoma más común es el dolor de características mecánicas. Este es, aquel que aparece con el movimiento y con la sobrecarga lumbar y mejora con el reposo. Aunque este dolor se siente, generalmente, en la zona lumbar, puede ser también “irradiado”, apareciendo en lugares contiguos como la nalga o el muslo. 

En ocasiones, la artrosis lumbar puede ser asintomática, de modo que la persona descubre que la sufre de forma fortuita cuando por otros motivos se realiza una radiografía lumbar. 

Además del tratamiento farmacológico que el especialista establezca, se hace especialmente importante que nuestros mayores cambien los hábitos posturales: dormir en una cama plana, evitar sentarse en sillones o sofás hundidos y utilizar sillas con el respaldo recto que obliguen a su espalda a mantenerse en una posición de 90º. 

 

Artrosis de cadera 

Los huesos de la pelvis y el fémur forman la articulación de la cadera. Esta unión está recubierta por cartílago, el cual cuando se degenera se pierde el correcto engranaje entre la pelvis y el fémur, desencadenándose la llamada artrosis de cadera

Al igual que en el resto de los tipos de artrosis arriba nombrados, el síntoma fundamental que produce la artrosis de cadera es el dolor. Concretamente, este dolor se localiza en la zona de la ingle

En ocasiones, el dolor puede extenderse a otras partes del cuerpo, puesto que es habitual que baje por la parte del muslo hasta la rodilla, llegando a confundir al paciente al pensar que el dolor proviene de esta última. 

Debido a que la cadera juega un papel importantísimo en la sujeción del cuerpo, la artrosis de cadera es una de las más invalidantes. Por ejemplo, nuestro mayor tendrá dificultad para realizar movimientos como levantarse o sentarse de la silla.

Con el fin de recuperar la movilidad y aliviar el dolor provocado por la artrosis, el especialista puede valorar diversas opciones de tratamiento, siendo una de las más comunes la cirugía. Mediante esta, se lleva a cabo el reemplazo total de la cadera, intervención que suele ser muy exitosa. 

 

Diferencia entre artritis y artrosis 

En esta entrada que publicamos hace unos días hablamos de la artritis y explicamos en qué consiste esta enfermedad. Uno de los apartados está dedicado a la diferencia entre artritis y artrosis

 

Artrosis síntomas

El síntoma más característico de la artrosis degenerativa es el dolor. Se trata de un dolor que se caracteriza por los siguientes rasgos:

  • Agudo.
  • Limitante. 
  • No siempre es constante (los pacientes pueden estar largos periodos de tiempo sin dolor). 
  • Suele atenuarse con el reposo. 

Al dolor se le unen los siguientes síntomas:

  • Inflamación de la articulación. 
  • Rigidez y atrofia muscular.
  • Crujidos y, en algunas ocasiones, derrame articular. 
  • Deterioro y limitación progresiva de la movilidad.
  • Como consecuencia de todo lo anterior: alteración del estado de ánimo. 

 

Artrosis tratamiento

No existe un tratamiento curativo para combatir la artrosis degenerativa, pero sí existen tratamientos que consiguen aliviar sus síntomas y retrasar su evolución. El objetivo final del tratamiento será disminuir el dolor y mejorar las capacidades funcionales. 

Para conseguirlo, nuestros mayores disponen de varias alternativas

  • Medidas físicas. Realizar ejercicios físicos apropiados para el tipo de artrosis que nuestro mayor padece, así como evitar aquellas actividades que desgasten las articulaciones afectadas.
  • Fármacos. El reumatólogo podrá recetar medicamentos destinados a reducir el dolor, siendo los más habituales los antiinflamatorios, los analgésicos y las infiltraciones.
  • Cirugía. Se trata de la última opción, pensada para los casos más graves de artrosis, los cuales no mejoran con ninguno de los tratamientos anteriores.

 

Cómo frenar la artrosis 

Los mayores pueden prevenir la aparición de la artrosis mediante las siguientes recomendaciones

  • Realizar ejercicio físico como la natación.
  • Evitar el sobrepeso. 
  • Seguir una dieta rica en alimentos para la artrosis. Entre los más beneficiosos se encuentran el aceite de oliva, frutas como la cereza y los cítricos, ácidos grasos como el salmón y alimentos ricos en ácido alfa-linolénico como las nueces, las semillas de lino o la chía. 

Mantener una rutina saludable en todos los aspectos del día a día. La manera más efectiva de lograrla es gracias a la compañía permanente de una persona encargada de su atención y cuidado.

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