La alergia primaveral: aspectos a tener en cuenta en personas mayores

Con la llegada de la primavera, en los meses de marzo, abril, mayo o junio aparecen en escena ciertos tipos de alergia.

En este sentido, la incidencia del polen hace que una de cada dos personas en España sufre o sufrirá en un futuro algún problema de tipo alérgico.

Es decir, la alergia primaveral es un problema muy común al que conviene hacer frente, con especial detenimiento en la tercera edad.

En estas edades se pierde sensibilidad, el sistema inmune puede estar más debilitado y pueden derivar en problemas respiratorios en personas mayores.

Los girasoles con aquellas plantas que pueden contener el polen que provoca la alergia primaveral.

¿Qué es la alergia primaveral?

La alergia primaveral es una respuesta inmunológica frente a una sustancia que identifica como agresora y el organismo crea anticuerpos para tratar al antígeno como dañino.

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) unos 8 millones de personas tienen alergia primaveral

Con la llegada de la primavera, el polen es el causante de muchos tipos de alergia.

El polen es un pequeño grano que nace del aparato reproductor masculino de las plantas y que, a través del aire o de los insectos, se diseminan hasta llegar al aparato reproductor femenino de la planta.

No obstante, no en todas las primaveras aparecen los mismos niveles de polen, ya que esto dependerá de factores determinantes estacionales, tales como:

  • La lluvia es un factor capital para medir el nivel de polen producido. Si bien durante los meses de otoño e invierno llueve mucho, esto hace que las plantas se desarrollen más y suelten más polen en la época de primavera.
  • La zona geográfica también es otro condicionante, pues proliferan un tipo de plantas más que otras.

En España, el polen es responsable del 57% de las consultas de rinoconjuntivitis alérgicas y el 34% de las visitas por asma bronquial

Síntomas de la alergia primaveral: ¿Cuáles son?

La primavera es una de las estaciones del año más bonitas pero, con las alergias en personas mayores, puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para todas aquellas personas que tengan el cuidado de un anciano a su cargo.

Por ello, conviene distinguir claramente los síntomas de la alergia primaveral con respecto a los síntomas del COVID, por ejemplo.

  • Conjuntivitis: es uno de los síntomas de alergia primaveral más comunes, y produce picor en los ojos que puede llegar a ser muy intenso en temporadas de gran concentración de polen.

Un señor de edad avanzada se deposita gotas ojos alergia primavera

Además, es frecuente que la persona mayor que sufre de una conjuntivitis primaveral esté afectada también de otros problemas respiratorios como rinitis, estornudos, picor y congestión nasal durante la primavera.

  • Picor en la garganta, nariz y paladar: se trata de uno de los síntomas de alergia primaveral más molestos, pues pueden condicionar y mucho el día a día.
  • Estornudos: suelen ser muy comunes en la alergia primaveral, con sus respectos episodios repetitivos de estornudos.
  • Sibilancia o pitidos al respirar en personas mayores.
  • Mucosidad, aunque conviene distinguirla de cuando se sufre un resfriado habitual.  La mucosidad con la alergia suele ser transparente, líquida y continuada, en cambio, cuando estamos resfriados lo habitual es tener una mucosidad más espesa.
  • Tos y lagrimeo.

¿Cómo combatir las alergias de primavera?

Existen varias alternativas a la hora de combatir la alergia primaveral más allá de tratamientos médicos. :

Es importante prevenir el contacto con el polen o alérgeno que provoca la alergia primaveral.

  • Se recomienda el uso de humidificadores y aire acondicionado con filtro anti-polen.
  • Usar gafas de sol cuando se salga a la calle para evitar que el polen entre en contacto con los ojos.
  • Evitar las actividades al aire libre entre las 5.00h y las 10.00h y entre las 19 y las 22 horas.
  • Procurar permanecer en espacios cerrados cuando los niveles de polen sean altos y especialmente en días de mucho viento.
  • En los viajes en coche mantener las ventanas cerradas.

Una mujer mayor se suena la nariz ante un ataque de estornudo provocado por la alergia de primavera.

  • Mantener las ventanas cerradas, sobre todo en las primeras horas de la mañana y al atardecer. Este último es el momento de mayor polinización.
  • Ducharse y cambiarse de ropa al volver a casa, ya que el polen puede quedar impregnado tanto en el cabello como en la ropa.
  • No colgar la ropa al aire libre para secarla (el polen puede acumularse en ella).
  • Evitar llevar a cabo actividades que puedan remover partículas de polen, como por ejemplo cortar el césped o barrer la terraza.
  • En la medida de lo posible, no dormir cerca de árboles y plantas.
  • Conviene disponer a mano medicamentos recomendados por expertos alergólogos.

Además, se puede consultar diariamente cuál es el nivel de concentración de polen en la población en la que se habite. Algo que también viene bien si se va de vacaciones a otros lugares.

¿Cuándo comienza la alergia primaveral?

Aunque es cierto que los meses de más polinización son mayo y junio, esto puede variar en función del tipo de planta de cada zona, así como de la zona geográfica.

Esto es, en las zonas costeras la alergia primaveral es más prolongada pero también más suave que en zonas de interior, en las que es más intensa pero más corta en el tiempo.

De hecho, otro de los factores importantes a tener en cuenta para saber cuándo empieza la alergia primaveral es el clima.

Es decir, en días soleados y con mucho viento se propicia la proliferación del polen que provoca la alergia primaveral, y en días de lluvia se predispone una mayor concentración del mismo alérgeno en primavera.

Por ello, es común que se den muchos casos de alergias en el mes de abril, por ejemplo.

Remedios naturales contra la alergia primaveral

Para todas aquellas personas mayores que temen la llegada de la primavera existen remedios caseros para la alergia de primavera muy a tener en cuenta y que ayudarán a paliar sus efectos en el organismo.

Además, suelen ser productos naturales que son de fácil acceso para muchas personas y a un precio realmente interesante.

En primer lugar, las infusiones, más allá de ser un sustitutivo del café, tienen propiedades muy interesantes dentro de la amalgama de productos naturales para la alergia al polen, que provoca este tipo de alergia, sobre todo los de regaliz y menta, que tienen capacidades antiinflamatorias.

Seguidamente, para saber qué tomar para las alergias de primavera, aparece en escena otro producto que no puede faltar en cada hogar, la vitamina C: presente en alimentos como el zumo de naranja, las fresas, el kiwi, el pimiento o el tomate.

Después, curar la alergia de primavera también pasa por un simple vaso de agua con sal, que ayudará a disminuir los niveles de mucosidad.

Además, el eucalipto también puede servir como remedio natural para hacer frente a las alergias primaverales, puesto que despeja las fosas nasales. Tan solo bastará con hervir agua con unas hojas de eucalipto.

Otra opción es incorporar el vinagre de manzana, que diluido con agua e ingerido 2-3 veces al día ayudará a respirar mejor.

Por último, también se tiene que mencionar los probióticos, que está más que demostrado su incidencia positiva en la salud.

En este sentido, los probióticos son alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos que ayudan a que proliferen las bacterias buenas que tiene nuestro cuerpo y nos ayudan también a combatir a las malas.

Estos probióticos son el yogur, el kéfir o las algas, entre otros alimentos bastantes comunes en la alimentación para personas mayores.

Este tipo de consejos para la alergia primaveral ayudarán a combatir este problema de una forma sana, con una dieta equilibrada para la tercera edad.

Un collage de alimentos que ayudan a combatir la alergia primaveral

¿Cuánto dura la alergia primaveral?

En este sentido, la temporada de alergia se puede extender desde el inicio de la primavera al final del otoño.

Esto es debido a que aparecen diferentes tipos de polen, pero por los general la incidencia de la alergia primaveral no excede más allá de 4 meses, de marzo a julio.

Además, la alergia propia de primavera la producen plantas como las gramíneas, el plátano de sombra, el olivo o el pino, suele comenzar entre los meses de marzo y abril.

De este modo,  hay que tener en cuenta también el incremento de las horas de luz, las precipitaciones y el aumento de las temperaturas, ya que estas plantas polinizan hasta el mes de junio, momento en que ya pierden intensidad.

La alergia primaveral en la piel: otra consecuencia a tener en cuenta

Con la llegada de las precipitaciones, así como la variación de temperaturas, la mayor cantidad de horas de luz y sol, así como el descenso de los niveles de humedad durante los meses de primavera tienen una consecuencia que puede pasar desapercibida, el impacto en la piel.

La alergia primaveral en la piel es un denominador común ya que la piel se seca más, aparece una mayor descamación, entre otros problemas cutáneos.

Algo que obliga a controlar las horas de exposición al sol durante estos meses, especialmente en casos en los que haya que cuidar la piel de las personas mayores, por su sensibilidad.

Una doctora ausculta la espalda de un anciano ante un posible caso de alergia primaveral en la piel.

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