Productos para ayudar a la movilidad de la persona dependiente

Conforme la edad de nuestros mayores avanza, ven, progresivamente, reducida su autonomía y aumentado su nivel de dependencia. Para contrarrestrar esta realidad, existe un amplio abanico de productos que mejoran su movilidad y con ello, su calidad de vida.

A continuación se exponen algunos de estos productos, siendo, como comprobaréis, menos conocidos que los habituales, queriendo así transmitir la abundante variedad que existe:

 

Ayudas para caminar

Más allá de la silla de ruedas, hay muchas más opciones:

  • Rollator: Se trata de un andador con frenos por presión y con ruedas que reducen el esfuerzo al caminar.
  • Scooter eléctrico: Patinete con asiento para realizar desplazamientos utilizando como herramienta únicamente los brazos.

Ayudas para el descanso

  • Sillón elevador: Ayuda a ponerse en pie sin excesivo esfuerzo.
  • Colchones antiescaras: Reduce uno de los principales problemas que surgen a las personas encamadas por largos periodo de tiempo.

Ayudas al aseo

  • Sillas con inodoro: Pueden ser utilizadas directamente sobre el inodoro actuando como elevador o en cualquier parte del hogar.
  • Lavacabezas para cama: Empleado para realizar la higiene del cabello a las personas que están encamadas.

De uso cotidiano

  • Plato especial: Se trata de un plato con un diseño con un borde elevado que facilita el momento de coger los alimentos con los cubiertos.
  • Extractor de pastillas: Permite sacar los comprimidos del blíster de forma rápida y sin posibilidad de caída o pérdida de la pastilla.

Ayudas a la comunicación

  • Teléfono con fotografías: Incorpora teclas de marcación rápida cuya imagen es la fotografía de la persona a la que se desea llamar.

 

Estos son solo algunos de los muchos productos que existen para mejorar la autonomía personal y gracias a ello, estado de ánimo de nuestros mayores. ¿Pero cómo conseguir que no se muestren reacios a su uso?

 

5 consejos para ayudar a que la persona dependiente se adapte al producto

1. Hacerle ver que es lo que necesita

En muchas ocasiones, a las personas mayores les cuesta admitir que necesitan una ayuda para poder manejarse en el día a día. Esto les provoca un sufrimiento, un sentimiento de frustración y un temor a realizar actividades que les hacen ser y sentirse cada vez menos autónomos.
Con nuestro apoyo podemos darles el impulso que requieren para decidirse a utilizar uno de estos productos y mostrarles cómo al hacerlo, mejorará su autonomía personal y por ende, su día a día.

2. Cavilar sobre el tipo de producto concreto

No todos los productos son aptos para cada tipo de problema de movilidad ni para el mismo tipo de persona. Hay que tener en cuenta no solo el grado de autonomía, sino también cuestiones propias de la persona como la edad y la salud en general y otras singularidades como las características de la vivienda o la rutina diaria que sigue o quiere, desde ahora, seguir.

3. Contemplar todas las opciones

El verbo contemplar entendido tanto en el sentido de observar con atención como en el de tener en cuenta y valorar toda la oferta de productos.
Esta, además, no es escasa, pues debido al aumento constante del número de personas mayores, son cada vez más las tiendas que ofrecen herramientas para ayudar a la movilidad de la persona dependiente.

4. Tiempo de adaptación y seguimiento continuo

Para ninguno de nosotros sería sencillo adaptarse a utilizar una herramienta que jamás hemos utilizado y menos si, como en este tipo de situación, las facultades de la persona han sufrido un deterioro, por lo que usarlas supone un reto físico y psicológico.
Debemos estar presentes y aportarles el ánimo y motivación que necesitan durante los primeros días y realizar un seguimiento continuado, pues es posible que, con el paso del tiempo, sus necesidades cambien y requiera otro tipo de producto con un nivel de asistencia diferente.

5. Aconsejarse por profesionales

Ante nuestras lógicas dudas, se encuentra la experiencia y conocimiento de los especialistas en estos productos. Unos de los que mejor conocen este campo son los cuidadores, los profesionales que cada día observan las dificultades a las que la persona a las que cuida se enfrenta y quienes saben y consiguen resolverlas.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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