Las infecciones de orina son bastante comunes a lo largo de la vida en cualquier etapa, pero conviene tener especial cuidado en la vejez por las consecuencias que puede acarrear la infección de orina en el anciano, porque puede desembocar en enfermedades delicadas como la sepsis urinaria en ancianos.
De hecho, de acuerdo al medio de referencia en el sector salud Elsevier, las infecciones urinarias son las más frecuentes en la población anciana. Su prevalencia aumenta con la edad, puesto que el envejecimiento produce una alteración de los mecanismos defensivos frente a la infección.
Según datos la misma fuente, la infección del tracto urinario es el proceso infeccioso más prevalente en ancianos institucionalizados, alcanzando unas cifras de prevalencia comprendidas entre el 20 y el 50%.
¿Qué es la sepsis urinaria?
La sepsis urinaria es una complicación grave de una infección del tracto urinario (ITU) que desencadena una respuesta inflamatoria sistémica del organismo. Esta afección ocurre cuando las bacterias u otros microorganismos presentes en las vías urinarias se diseminan al torrente sanguíneo, provocando una reacción inmunitaria descontrolada. Según la Mayo Clinic, la sepsis es una emergencia médica que puede comprometer órganos vitales si no se trata a tiempo.
La sepsis urinaria indica que el trastorno ha tenido lugar en las vías urinarias de la persona mayor y, en función del alcance, puede ser de varios tipos:
- Sepsis urinaria baja: Afecta principalmente a la uretra y la vejiga, como en casos de cistitis complicada.
- Sepsis urinaria alta: Se produce cuando la infección asciende a los riñones (pielonefritis) y puede llegar a propagarse al torrente sanguíneo (bacteriemia), afectando órganos como los pulmones o el corazón en casos graves.
La sepsis es también conocida como Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SRIS) y se caracteriza por afectar al sistema inmune de forma desproporcionada frente a la infección.
Además, las infecciones urinarias en general son uno de los problemas más comunes en el mundo.
Se calcula que entre el 50 y el 60% de las mujeres adultas tendrá al menos un episodio de Infección del Tracto Urinario (ITU) en su vida.
Causas de la sepsis urinaria
Las infecciones del tracto urinario (ITU) son una de las principales causas de sepsis urinaria, especialmente en la población anciana. La prevalencia de esta afección aumenta con la edad debido al deterioro progresivo del sistema inmunológico y de las barreras naturales de defensa contra las infecciones. Según Mayo Clinic, el envejecimiento puede hacer que el cuerpo sea más vulnerable a infecciones graves, incluyendo aquellas que pueden derivar en sepsis.
Uno de los principales patógenos responsables de la sepsis urinaria es la Escherichia coli (E. coli), una bacteria común en el tracto gastrointestinal. De hecho, se estima que E. coli es la causante del 78% de los casos de sepsis urinaria en personas mayores, según la Cleveland Clinic. No obstante, otros microorganismos, incluyendo bacterias, virus, parásitos e incluso hongos, pueden desencadenar esta condición.
La Escherichia Coli es el microorganismo que causa en torno a un 78% de los casos de sepsis urinaria.
No obstante, entran en juego también como causas de la sepsis urinaria otro tipo de bacterias, virus, parásitos o incluso hongos.
Cuando estos agentes infecciosos invaden el tracto urinario y logran propagarse al torrente sanguíneo, pueden desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica descontrolada, dando lugar a una sepsis urinaria, una condición que puede poner en riesgo la vida del paciente.
Otros organismos causantes de la sepsis urinaria
Aunque la E. coli es el agente más común, existen otros microorganismos que pueden causar sepsis urinaria dependiendo de la edad y el estado de salud del paciente:
- Proteus spp.: Más frecuente en infecciones urinarias en niños.
- Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa y Salmonella spp.: Asociados a infecciones urinarias más graves, con mayor riesgo de diseminación sistémica (sepsis urinaria alta).
Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), las infecciones urinarias complicadas, como las que involucran estos patógenos, requieren un tratamiento más agresivo, incluyendo antibióticos intravenosos y monitoreo hospitalario.
Tipos de sepsis
La sepsis según la gravedad, la cantidad de órganos que afecte y la respuesta al medicamento, se puede clasificar en:
- Sepsis: se presenta la enfermedad sin que falle ningún órgano.
- Sepsis grave: son los casos en los que falla un órgano o se produce una bajada de tensión que se puede corregir adecuadamente con tratamiento.
- Shock séptico: en estos casos se produce una caída importante de la tensión que requiere un tratamiento urgente e intenso con fármacos de forma continuada.
La sepsis urinaria baja se caracteriza por el aumento de la frecuencia miccional, disuria, nicturia, malestar suprapúbico y en ocasiones hematuria.
Septicemia por infección urinaria, un problema global
La sepsis urinaria es un problema de salud bastante frecuente y provocó el fallecimiento de cerca de 3.000 personas en España en 2021.
Síntomas de la sepsis urinaria en ancianos
Uno de los primeros síntomas de la sepsis urinaria en personas mayores es la alteración en el estado mental del enfermo.
En general, ésta se manifiesta con una caída de la presión arterial que desemboca en un estado de shock. Los órganos fallan y dejan de funcionar con normalidad y la circulación comienza a ser deficiente.
Así, la sepsis urinaria en personas mayores provoca síntomas como:
- Fiebre intensa.
- Escalofríos.
- Respiración acelerada.
- Confusión, o incluso llegar a estado de inconsciencia.
- Taquicardias.
- Aumento del ritmo cardíaco.
- Aumento de glucosa en sangre.
- Problemas en la piel, como puedan ser erupciones cutáneas.
- Mareos.
Además, otros síntomas de las sepsis urinarias dependen de los órganos afectados. Si no se controla la infección en las fases iniciales de la sepsis, aparecerán las manifestaciones de disfunción multiorgánica.
Tratamiento de la sepsis urinaria en personas mayores
En primer lugar, el tratamiento de la infección depende de su complicación y siempre se deben tener en cuenta los factores de riesgo.
Administrar los medicamentos antibacterianos u orientar la importancia de su cumplimiento, según indicaciones médicas.
En la Sepsis baja se emplean por vía oral o parenteral y pueden asociarse a curaciones locales, que la enfermera realiza con estricto cumplimiento de las medidas de asepsia y antisepsia y cuidado de la privacidad.
En la Sepsis Alta se emplea la vía endovenosa y en ocasiones conlleva tratamiento quirúrgico.
Por último, los especialistas recomiendan a la persona afectada antibióticos y suero para que mejoren y, según la respuesta frente a éstos, puede ser necesario otro tratamiento, como por ejemplo, la administración de fármacos que aumentan la fuerza de los latidos cardiacos, entre otros.
Pero existen otros tratamientos de la sepsis urinaria a tener en cuenta y que su aplicación deberá valorarla un especialista médico:
- La fluidoterapia para favorecer la hidratación y analgesia, que se utilizará en caso de que se produzca dolor abdominal.
- Uso de fármacos vasoconstrictores para intentar aumentar la presión sanguínea, administrado por vía intravenosa.
- Aplicación de corticoides para reducir la respuesta inflamatoria, aunque este tratamiento de la sepsis está todavía en un proceso de comprobación de eficacia.
¿Cómo prevenir la sepsis urinaria?
La frecuencia de aparición de la sepsis urinaria es elevada, es la infección hospitalaria más frecuente, por lo que merece especial atención.
Del mismo modo, algunos consejos para prevenir la sepsis urinaria en la medida de lo posible pueden ser:
- Asear los genitales con agua y jabón una vez al día, con el objetivo de mantener la flora bacteriana normal, pues su alteración propiciaría las infecciones urinarias.
- Evacuar la vejiga varias veces al día para evitar la retención de orina que es causa de infección.
- Colocar toallas sanitarias sin que lleguen a la región anal, pues estas sirven de puente entre el ano y la uretra, lo que unido a la secreción constituyen un caldo de cultivo para la proliferación de bacterias.
- Realizar el baño en ducha en vez de bañadera para evitar que las bacterias penetren en la uretra.
- Conviene tener cuidado si se realiza el baño en piscinas, pues deben recibir tratamiento desinfectante de sus aguas.
- Orinar inmediatamente después de las relaciones sexuales para arrastrar los posibles microorganismos que se encuentran en la uretra.
- En este sentido, mantener relaciones sexuales anales seguidas de penetración vaginal, constituye un factor de riesgo de sepsis muy importante.
- Lavar la región anal después que se defeque, de delante hacia detrás, para reducir las concentraciones de patógenos en introito vaginal y que por vecindad pasen a la uretra.
- Ingerir abundantes líquidos, para promover el flujo sanguíneo renal y lavar las bacterias por la orina.
- Mantener en la dieta el consumo de alimentos ricos en fibras.
Además, una de las principales recomendaciones para la sepsis es que se cumpla adecuadamente el calendario vacunal en personas mayores, algo que reducirá notablemente el riesgo de contraer algún proceso infeccioso.
Últimas consideraciones sobre la sepsis
Por último, en los últimos años se ha reducido el índice de mortalidad debido a esta enfermedad, según estudios recientes.
Asimismo, entre otras acciones para saber cómo prevenir la sepsis urinaria están:
- Preparación de materiales para pruebas diagnósticas.
- Conocimiento de las normas de asepsia y antisepsia.
Desorientación en ancianos por infección de orina
Este síntoma, que suele presentarse en muchos casos de ancianos con infección de orina, es la alteración de la conciencia, lo que produce que el anciano no pueda mantener la concentración ni dirigirla hacia algo determinado, haciéndolo sentir perdido o desorientado. Esta afección se presenta por un tiempo determinado y suele suceder varias veces al día y puede alterar el habla, memoria y percepción de las cosas.
Este estado de confusión, muchas veces con alucinaciones o alteraciones del sueño, debe ser tratado con urgencia por un médico especialista. Además, se le debe explicar a la persona mayor el motivo de su condición, que esto se debe a algo puntual y temporal, y que no se trata de una enfermedad mental.