Diferencias entre demencia y alzheimer en personas mayores

Diferencias entre demencia y alzheimer. Las principales diferencias de estas dos enfermedades tan virulentas y que afectan a tantas personas son:
Muchas personas identificamos ambas enfermedades neurodegenerativas como enfermedades muy agresivas y sin cura. Prácticamente sabemos que no son la misma enfermedad y también identificamos muy bien a cada una. Ambas enfermedades nos resultan familiares por la gran cantidad de casos que conocemos de personas que las padecen. No obstante, un aspecto que desconocemos son las diferencias existentes entre la demencia y el alzheimer. Por ello, debemos dedicar un espacio completo a describir las diferencias de ambas enfermedades que son tan comunes como familiares.

Diferencias entre demencia y alzheimer

La principal característica que debemos conocer de la demencia senil y que la diferencia del alzheimer es la probabilidad de mejora. En algunos casos concretos de demencia es posible que haya una mejora del paciente. Esta dependerá del origen, el tipo y la naturaleza. En el caso del alzheimer a lo único que se puede aspirar es a detener su avance.
Algunas demencias provienen del alzheimer. Otro hecho importante y que muchos desconocen es que algunas demencias pueden originarse como causa del alzheimer. Y es que la demencia senil puede surgir debido a pequeños infartos en el cerebro o tumores cerebrales.

La demencia también puede surgir a causa del Parkinson. Ya que esta enfermedad es muy similar al alzheimer y puede provocar la aparición de algunas demencias.

Hay que tener en cuenta la definición de demencia. Ya que es el deterioro de las capacidades mentales de una persona en el que tanto su conducta como su conocimiento se ven dañados. Por otro lado el alzheimer es considerado una variación de demencia senil, con la particularidad de que termina en fallecimiento tras sufrir las diferentes fases.

Similitudes entre demencia y alzheimer

Vistas las diferencias entre demencia y alzheimer debemos conocer las similitudes que pueden hacernos pensar que son la misma enfermedad.
Tanto en la demencia como el alzheimer se pierde la memoria a corto plazo. En ambos casos se conserva la memoria de largo plazo, es decir, los sucesos que ocurrieron hace años. Este primer síntoma es compartido entre ambas enfermedades.

Otro síntoma común es la capacidad de socializarse y relacionarse de los pacientes que las sufren. Aunque si bien es cierto, en los casos de demencia es más grave o este síntoma se manifiesta más asiduamente.

Aunque en la demencia se manifiesta más la perdida de socialización del paciente. Debemos tener en cuenta que las personas que sufren alzheimer padecen casos de agresividad, problemas psiquiátricos, paranoias o alucinaciones. Aunque, si bien es cierto que estos casos no son los más abundantes o se manifiestan en fases avanzadas del alzheimer. Además también son más comunes los problemas físicos.

Riesgos comunes en la demencia y el alzheimer

Como era de esperar existen riesgos potenciales que son comunes a ambas enfermedades. Como por ejemplo la posibilidad de padecer enfermedades del corazón o accidentes cerebrovasculares. Es decir, hay un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Por ello, existen recomendaciones comunes para evitar contraer demencia o alzheimer como puede ser hacer ejercicio, estimular la mente o controlar la alimentación. Aunque, bien es cierto, que son recomendaciones muy generalistas.

Lo más importante es contar con familiares o cuidadoras de alzheimer que conozcan la enfermedad y sean capaces de tratarla sin caer en el síndrome del cuidador quemado. Lo mismo sucede con las personas que asumen la responsabilidad de atender la demencia , ya que requiere una experiencia muy concreta a la vez que amplia. Puesto que no todas las cuidadoras aptas son válidas para atender este tipo de patologías y en muchos casos se ven superadas por la complejidad de los casos.

Síntomas de alzheimer y demencia

Debido a las muchas similitudes que la demencia y el alzheimer poseen entre ellas (ya hemos indicado que el alzheimer es la principal causa de la demencia), los síntomas de ambas enfermedades neurodegenerativas son casi idénticos. Estos son los siguientes:

  • Pérdida de memoria.
  • Desorientación de tiempo y lugar.
  • Dificultad para realizar tareas cotidianas.
  • Problemas en la visión.
  • Dificultad en el habla.
  • Disminución del nivel de energía.
  • Complicaciones para razonar o para resolver problemas.
  • Déficit de atención.
  • Dificultad para recordar
  • Cambios de humor.
  • Trastorno de la conducta alimentaria.
  • Alteración del patrón del sueño.

Cabe señalar que dentro de la similitud de los síntomas, los del alzheimer revisten más gravedad que los de la demencia, por lo que resultan más evidentes. Por ejemplo, mientras que en el alzheimer la pérdida de memoria es constante, en la demencia es de forma puntual.

De esta manera, la atención también deberá adaptarse al grado de daño provocado por los síntomas. Así, la persona que comience a presentar los síntomas anteriores de una forma permanente y agravada (lo que significará que se trata del alzheimer), necesitará una atención y supervisión mayor que si los síntomas aparecen de manera intermitente (que nos indicará que estamos ante la demencia).

Demencia agresiva

La demencia aparece y evoluciona de forma progresiva, de manera que su avance puede ser dividido en tres fases: inicial, intermedia y avanzada. En esta última fase, además de sufrir graves daños cognitivos, el paciente puede presentar episodios de agresividad.

Más allá de los ansiolíticos o antidepresivos que son recetados a algunos pacientes, no existe un tratamiento específico para la demencia agresiva. La clave para afrontar esta nueva y dura etapa de la demencia es conocer al paciente y saber adaptarse a sus necesidades.

Para conseguir hacer esto de la mejor forma, os exponemos varios consejos:

  • No regañarlo.
  • No obligarlo ni forzarlo.
  • Tratar de desviar su atención hacia otro asunto para conseguir que se calme.
  • Potenciar la empatía.
  • Crear una rutina con la que se sienta distraído y cómodo.Mejorar el ambiente: evitar los ruidos, el desorden, las barreras físicas…etc.
  • Tener siempre cerca objetos personales que le puedan hacer recuperar la orientación.
  • Procurarle una estimulación cognitiva: preparación de actividades didácticas y de ocio.

Y, además, es importante que el cuidador también se preocupe por su propia salud, pues la demencia agresiva provoca en familiares y cuidadores un elevado nivel de estrés, agotamiento y fatiga, que necesitan saber gestionar para poder proporcionar los mejores cuidados.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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