3 signos infalibles para detectar la Enfermedad de Parkinson

La Enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad producida por un deterioro neurodegenerativo que daña al Sistema Nervioso Central. Es una enfermedad crónica, y afecta de diferente manera a cada persona que la padece. No es una enfermedad fatal, es decir, la persona afectada no va a fallecer a causa del Parkinson. La evolución puede ser muy lenta, o evolucionar más rápidamente. La celeridad con la que se desarrolla la enfermedad podría estar relacionada con la detección de la misma. Es decir, cuanto antes la detectemos, antes podemos iniciar el tratamiento y quizás consigamos retrasar su desarrollo.

¿Cómo se detecta?

La EP no es fácil de diagnosticar dado que los signos que se manifiestan al principio son leves, poco específicos y pueden llevar a confusión. Es más, en la primera fase de Parkinson no suelen presentarse lo típicos síntomas como, por ejemplo, el temblor y la rigidez. Es por eso que consideramos importante conocer la sintomatología para la detección temprana de la enfermedad, y poder tratarla cuanto antes.

Según los estudios, el cuadro inicial típico de la EP manifiesta los siguientes síntomas:

1. Empiezan los temblores

No solo se detectarán temblores, sino también dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, leve rigidez en los músculos, pérdida de equilibrio y firmeza de la mirada, e inmovilidad de las facciones.

2. La caligrafía cambia

La caligrafía puede cambiar y volverse pequeña e irregular. Tan determinante es este signo que, según Charcot, un famoso neurólogo francés, cuando un diagnóstico sea dudoso, habrá que analizar la escritura con una lente para verificar el trazo tembloroso, sobre todo al comienzo de la enfermedad.

3. Cambio de carácter

El carácter varía en los primeros estadios de la enfermedad, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Aunque suelen ser inespecíficos, se suelen manifestar de diversas formas como agitación, ansiedad y/o miedos aparentemente infundados.

Los cambios a nivel emocional se manifiestan en los tres sistemas de respuesta: cognitivo, fisiológico y motor, por lo que la enfermedad no responde solamente de manera fisiológica, sino también cognitiva y motora. Los síntomas no motores de la EP, especialmente las alteraciones cognitivas y psiquiátricas, producen, a menudo, mayores limitaciones que los síntomas motores, pues provocan importantes alteraciones en las relaciones familiares y sociales de los pacientes.

Estos tres síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad. Por ello es importante revisarlos periódicamente.

Cumplo con alguno de esos síntomas ¿qué hago ahora?

Generalmente, cuando una persona detecta los síntomas del Parkinson, experimenta una sensación de miedo y pérdida de control. Este estado de alarma puede generar ideas precipitadas sobre la enfermedad y, seguramente, más catastróficas de lo que en realidad son. Por ello, es primordial informarse sobre la EP, su evolución, los síntomas y el tratamiento.

Es importante centrar la atención en el presente, en el día a día, y en continuar realizando las actividades que se realizan habitualmente. Eso sí, compaginando la terapia rehabilitadora para mantener el bienestar actual la mayor parte del tiempo posible. Una manera eficaz para mantenerse informado sobre los servicios y beneficios de las terapias de rehabilitación es a través de las asociaciones de Parkinson.

Aunque actualmente la Enfermedad de Parkinson no tiene cura, sí se puede controlar eficazmente combinando fármacos, estimulación cognitiva, hábitos de vida saludables y terapias psicológicas para aliviar las presiones emocionales y mejorar, en la medida de lo posible, la calidad de vida de la persona.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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