Por qué las personas mayores tienen más accidentes en casa

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Las personas mayores suelen tener más accidentes, y la mayor parte ocurre dentro de casa, en la vivienda que conocen de memoria.

En España se cae al menos una vez al año el 30% de las personas mayores de 65 y el 50% de las mayores de 80, y más de la mitad de esas caídas se produce en el propio hogar, según los datos sobre caídas en personas mayores del Ministerio de Sanidad.

Por qué se cae más una persona mayor

En 2025 murieron en España 4.814 personas de todas las edades por una caída accidental, según los datos provisionales de defunciones del INE. Es la primera causa de muerte por causas externas, por delante del tráfico y de los suicidios por tercer año consecutivo.

Detrás de una caída rara vez hay una sola causa, suelen coincidir varias cosas pequeñas al mismo tiempo:

  • La vista: el ojo tarda más en adaptarse de la luz a la penumbra y cuesta más calcular distancias, así que el borde de un escalón o el bordillo de la ducha se aprecian peor. Hay varios problemas de visión asociados a la tercera edad que empeoran sin dar síntomas claros.
  • El equilibrio: corregir un traspié deja de ser automático y pasa a requerir un esfuerzo consciente que llega tarde.
  • Los reflejos: la mano que antes buscaba sola el marco de la puerta reacciona unas décimas más tarde.
  • La fuerza muscular: menos fuerza en las piernas significa peor equilibrio, y peor equilibrio significa moverse menos, lo que resta todavía más fuerza.

La casa no ha cambiado, el cuerpo sí

La alfombra del pasillo lleva ahí desde siempre, igual que el escalón de la terraza y el bordillo de la ducha. Ninguno se ha movido. Con los años, en cambio, el pie se levanta unos milímetros menos del suelo y el cuerpo tarda más en recolocarse cuando algo lo desestabiliza.

Los cuarenta años sin caerse juegan además en contra: en una casa que se conoce de memoria uno se mueve en automático y va al baño de madrugada sin encender la luz. La costumbre es lo que permite recorrer el pasillo sin mirar, y también lo que hace que nadie mire.

Los medicamentos que pueden estar detrás

El Ministerio de Sanidad señala los tranquilizantes y las pastillas para dormir, que pueden provocar debilidad o mareo, y también la diabetes o la tensión arterial mal controladas. Un mareo de dos segundos al levantarse de la cama basta para acabar en el suelo.

Retirar o cambiar una dosis por cuenta propia es arriesgado, pero lo que sí podéis hacer es llevar a la siguiente consulta la lista completa de lo que toma, incluido lo que compra sin receta, y preguntar expresamente por el riesgo de caída. Si son cuatro o más pastillas al día, pide que le revisen el conjunto de la medicación.

El miedo a volver a caerse

Después de un susto, aunque no haya habido fractura, puede que la persona salga menos, deje el paseo, evite la escalera o se agarre a los muebles. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología lo llama síndrome de temor a caer y lo describe como un factor de riesgo de caídas en sí mismo, no solo como una reacción emocional. La espiral va del miedo a moverse menos, de moverse menos a perder fuerza, y de ahí a un equilibrio más inestable que aumenta la probabilidad de una nueva caída, que a su vez refuerza el miedo.

Por eso, una caída de la que “no pasó nada” puede generar miedo en la persona y hacer que pierda autonomía.

Dónde ocurren los accidentes: la casa, habitación por habitación

Casi todo lo que reduce el riesgo cuesta poco y se hace bastante rápido.

El baño

  • La puerta, sin pestillo ni seguro, para poder entrar a socorrer desde fuera si alguien se cae dentro.
  • Plato de ducha o sumidero en vez de bañera: desaparece el borde que hay que pasar por encima con una pierna a la vez.
  • Agarraderas junto al inodoro: a la altura justa para no tener que hacer fuerza al sentarse o al levantarse, más asideros para entrar y salir de la ducha. El grifo no sirve de apoyo.
  • Antideslizante dentro y fuera: alfombra específica o líquido adherente en el plato, otra alfombra a la salida y, si se ducha sentada, una banqueta que no resbale, con ventosas de goma en las patas.
  • Ventilación: porque el vapor acumulado puede provocar mareo. Y nada de ducharse con la estufa eléctrica encendida ni de tocar un enchufe con las manos húmedas.
  • Comprobar la temperatura del agua con la mano antes de meterse, sobre todo si hay problemas de sensibilidad o de memoria.

Si se tiene en mente hacer obra, estos consejos para adaptar el baño a una persona mayor pueden ayudarte.

La cocina

Cocinar en los fogones del fondo, más alejados del borde de la encimera, evita engancharse un mango al pasar. Cortar siempre sobre tabla, con cuchillos que no estén demasiado afilados, y abrir las latas en dirección contraria a las manos.

Si arde una sartén, no se echa agua; se tapa o se retira a un sitio aislado. Los filtros de la campana acumulan grasa y conviene revisarlos cada cierto tiempo. Al encender un horno de gas se abre primero la puerta y después la llave, nunca al revés, y las llaves de paso quedan cerradas al salir de casa. Si alguna vez huele a gas, lo que no hay que hacer es encender la luz ni ningún interruptor: se cierra la llave, se abren las ventanas y se sale. Con los muebles dispuestos en “L”, el recorrido de la cocina se hace entero con un punto de apoyo a mano.

Conviene además tener repasado qué hacer ante un atragantamiento antes de necesitarlo.

El dormitorio y el trayecto nocturno

La casa cambia de noche y que no se hace con menos luz y medio dormido, por lo que es importante tener en cuenta cuatro cosas concretas:

  • Altura de la cama entre 45 y 50 cm: la que permite apoyar las plantas de los pies en el suelo antes de cargar el peso.
  • Un interruptor cerca de la cama: al alcance de la mano sin tener que levantarse, encendiéndolo siempre antes de poner los pies en el suelo.
  • Una luz de posición en el recorrido entre la cama y el aseo, encendida toda la noche, para no ir a tientas ni buscar el interruptor del pasillo.
  • Levantarse en dos tiempos: sentado unos momentos en el borde de la cama antes de incorporarse del todo.

Alrededor de la cama es recomendable tener una mesilla firme que no se mueva al apoyarse, no tener alfombras y tener hueco suficiente para pasar con el bastón o andador.

Cuando las levantadas son varias cada noche, o cuando ya hubo un susto de madrugada, existe la figura de la cuidadora de ancianos para turno de noche sin vigía, una modalidad en la que la cuidadora duerme en la casa y solo se levanta si hace falta acompañar al baño o echar una mano.

Pasillos, escaleras y suelos

Las alfombras son una causa frecuente de tropiezo, así que o se fijan con cinta antideslizante o se retiran. Los suelos van despejados de cables y tiestos, sin encerar ni abrillantar, y las baldosas sueltas se reparan en cuanto se detectan. Por casa se camina con zapato cerrado y suela de goma, nunca en calcetines o medias.

En la escalera, la luz se enciende antes de empezar y el pasamanos se usa al subir y al bajar. Ayudan las bandas antideslizantes en el borde de cada escalón, los descansillos libres y subir con una mano libre, repartiendo las bolsas o pidiendo ayuda.

accidentes personas mayores

Qué hacer si ya se ha caído

Lo primero no es levantarla, es mirarla y hablarle, porque hay situaciones en las que moverla empeora la lesión que ya tiene.

Cuándo no hay que moverla y hay que llamar al 112

Antes de tocar a la persona, Cruz Roja Española recomienda comprobar su nivel de consciencia, si hay vómitos o sangrado y qué tipo de dolor tiene. No hay que moverla, pero sí hay que llamar al 112 y esperar junto a ella si aparece cualquiera de estas señales:

  • Dolor intenso en la espalda, el cuello o la cadera.
  • Sospecha de fractura, sobre todo de cadera, la más frecuente tras una caída.
  • Pérdida de consciencia, aunque haya durado unos segundos.
  • Vómitos o un golpe en la cabeza.
  • Sangrado que no para.
  • No puede mover las piernas.

Si no está claro, se llama igual. El 112 orienta por teléfono mientras llega la ayuda.

Mientras llega, no la muevas del sitio. Tápala con una manta o un edredón, porque el suelo enfría rápido a la persona y la hipotermia es una de las complicaciones si pasa demasiado tiempo tumbada ahí. Si sangra, presiona la herida con un paño limpio y no le des de comer ni de beber, por si hay que operar.

Cómo ayudarla a levantarse si no hay peligro

Cuando puede moverse y no hay indicios de que tenga una lesión grave, el protocolo de Cruz Roja tiene 3 etapas:

  1. Girar hasta quedar boca abajo y apoyarse sobre manos y rodillas, a cuatro patas.
  2. Desplazarse a gatas hasta un mueble firme que no vuelque, como una butaca o el sofá.
  3. Adelantar la pierna más fuerte, cargar el peso sobre ella y sobre los brazos, y sentarse.

Si en cualquier momento del intento aparece dolor, se para ahí y se llama al 112. Tu papel es sujetar el mueble y acompañar el movimiento, no cargar con ella.

Aunque se levante y diga que está perfectamente, conviene quedarse pendiente por si aparecen señales como mareo, cansancio raro, somnolencia o insomnio, dolor de cabeza, dificultad al hablar o vómitos, ya que son motivo de acudir a un centro de salud, y aun sin ninguno de esos signos debería revisarla un profesional. Esa consulta sirve además para medir el riesgo de que se repita, algo que se valora con herramientas como la escala Downton de riesgo de caídas.

Por qué el tiempo en el suelo importa tanto

El daño no viene únicamente del golpe de la caída, ya que el 80% de las personas mayores de 90 años que cayeron, no pudieron levantarse sin ayuda en al menos una ocasión y un 30% pasó más de una hora en el suelo alguna vez según un estudio de seguimiento a personas mayores. Entre los mayores que pasaron mucho tiempo en el suelo, el 60% acabó ingresado en el hospital, con deshidratación, hipotermia o úlceras por presión asociadas a esas horas de espera.

Por estos motivos, llevar el móvil encima, tener un teléfono en el dormitorio o contratar teleasistencia cambia mucho las consecuencias de una caída.

Por dónde empezar si no puedes cambiarlo todo

En una tarde y sin gastar nada puedes:

  • Quitar las alfombras sueltas.
  • Dejar una luz encendida entre la cama y el aseo.
  • Mantener el pasillo despejado de cables y macetas.

Por poco dinero y sin hacer ningún tipo de obra también puedes:

  • Colocar bandas antideslizantes en los escalones.
  • Comprar un antideslizante para el plato de ducha.
  • Colocar barras de apoyo junto al inodoro sujetadas mediante ventosa.
  • Comprar una luz con sensor en el pasillo y algunos productos de apoyo a la movilidad, como una banqueta de ducha o un andador bien medido.

Si cuentas con más presupuesto y puedes hacer reformas dentro de la casa puedes:

  • Sustituir la bañera por un plato de ducha
  • Poner un salvaescaleras.

Si llegáis hasta ahí, mira antes las ayudas públicas para adaptar la vivienda de una persona mayor, porque parte de estas reformas puede estar contemplada.

Lo que no depende de la casa

Además de todo lo que podemos adaptar en la casa, también puede ayudar el hacer ejercicio, como media hora de caminata tres días por semana y un poco de trabajo de piernas. A nivel de salud, el hacer revisiones y consultar cómo está de la vista, del oído y preguntar en la consulta por el calcio y la vitamina D.

Todos estos puntos son más internos de la salud de la persona y ayudan a evitar que se produzca la caída.

Cuándo adaptar la casa ya no es suficiente

Hay momentos en que la persona ya está muy mayor para estar sola en casa y es fácil reconocer estos momentos porque:

  • Ha vuelto a caerse después de los cambios más de una vez en pocos meses.
  • Se cae y no consigue levantarse sola o lo consigue tras mucho rato en el suelo.
  • Ha dejado de salir a la calle por miedo y con ello ha dejado el paseo que la mantenía fuerte.
  • Se salta comidas o la medicación se queda sin tomar o se la toma dos veces.
  • Aparece desorientación de noche, se levanta sin saber bien dónde está o confunde una habitación con otra.

Cuando varios de estos puntos se repiten, lo que hace falta ahí es una persona, y no necesariamente todo el día, puede ser una cuidadora unas horas al día para la ducha, la comida y el rato de la tarde, ampliando después si hace falta.

Pedir esa ayuda es lo que suele permitirle quedarse en casa con autonomía más tiempo, porque así tiene a alguien que cubre la parte del día con más riesgo y ella puede seguir haciendo sola todo lo demás. Y si lo que te frena es el dinero, el coste de una cuidadora a domicilio depende sobre todo de las horas contratadas.

Preguntas frecuentes

¿En qué habitación de la casa ocurren más accidentes?

No hay en España un reparto oficial por estancias, así que desconfía de los porcentajes que circulan. Donde más se concentran las recomendaciones oficiales es en el baño, la cocina, las escaleras y el trayecto nocturno hasta el aseo. Empieza por donde coinciden el agua, el suelo resbaladizo y el gesto de sentarse y levantarse.

¿Los medicamentos pueden aumentar el riesgo de caídas?

Sí. El Ministerio de Sanidad señala especialmente los tranquilizantes, las pastillas para dormir y la diabetes o la tensión mal controladas. Lleva la lista completa de la medicación a la próxima consulta y pregunta directamente por el riesgo de caída.

¿Qué es lo primero que debería cambiar en la casa de una persona mayor?

Las alfombras sueltas, la luz y el calzado, por ese orden. Son las tres cosas que se resuelven en una tarde, casi sin gastar, y que afectan a cada paso del día. Las barras de apoyo vienen después, y la obra del baño al final, cuando ya está hecho lo barato (aunque también depende de la situación).

¿El miedo a volver a caerse aumenta el riesgo de una nueva caída?

Sí. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología lo describe como un factor de riesgo en sí mismo, no solo como una reacción emocional, y puede aparecer incluso sin haberse caído nunca. Se trabaja recuperando actividad poco a poco, en vez de evitar el movimiento.

¿Existen ayudas o subvenciones para adaptar la vivienda de una persona mayor?

Sí, aunque cambian según dónde viváis. Hay convocatorias estatales, autonómicas y municipales para eliminar barreras, y por la vía de las ayudas por dependencia puede entrar también material de apoyo y la adaptación del hogar. En los servicios sociales de tu ayuntamiento te dicen qué está abierto y qué documentación piden.

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