Las personas mayores y la primavera: consejos para el cambio de estación

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Lorenzo Gómez

Por: Lorenzo Gómez

Periodista, redactor experto en gerontología

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Sin apenas darnos cuenta, porque sin apenas hacer ruido se ha presentado, ha llegado la primavera.

Es lógica esta llegada silenciosa. Vivimos atentos a noticias más importantes que atañen a nuestra mayor fortuna: nuestros mayores.

Prestando atención de manera estricta a los cuidados que en estos complicados momentos debemos proporcionar a nuestros mayores, es preciso atender también las alteraciones que este cambio de estación en ellos provoca.

Para menguar lo negativo de la primavera y aprovechar lo beneficioso, exponemos 6 consejos que mejorarán los días primaverales de los más mayores:

Controlar los brotes alérgicos

La alergia es una enfermedad crónica que se muestra intermitente a lo largo del año pero que durante la primavera adquiere su mayor expresión. De hecho, hay ciertas alergias que únicamente aparecen en esta época.

Los marcos de nuestras ventanas y los rincones de nuestros balcones se llenan del polen de la vegetación que nos rodea. En condiciones normales, la recomendación sería evitar pasear por zonas en las que hubiera abundancia de árboles y plantas, pero en este momento, no podemos, igualmente, pasear.

Por ello, la segunda recomendación es evitar abrir las ventanas durante las horas que hay mayor concentración de polen en el ambiente. ¿Cuándo es este intervalo? Entre las 5 y las 10 de la mañana y las 7 y las 10 de la noche.

Variar la alimentación

Nos encontramos en los meses del año de mayor cosecha de verduras, frutas y hortalizas. Por ello, es el momento perfecto para basar una gran parte de la alimentación de nuestros mayores en estos beneficiosos alimentos.

Tras dejar atrás el invierno en el que se necesitaba un aporte calórico mayor, debemos virar su alimentación hacia una dieta de platos menos contundentes pero, eso sí, no por ello menos nutritivos. Ejemplo de comidas sanas y apetecibles durante estos meses pueden ser la crema de espárragos, el arroz meloso con verduras o una rica tortilla de calabacín.

Cuidar los cambios bruscos de temperatura

Si por algo se caracteriza la primavera es por una temperatura inestable. Por la mañana puede salir un sol espléndido y por la tarde, caer una fuerte lluvia. Los mayores son más sensibles a estos cambios atmosféricos, ya que pueden ocasionarles desde resfriados, fiebre o dolores de cabeza, hasta otras afecciones de mayor gravedad.

Para evitarlas habrá que tener especial cuidado en el momento de ventilar el hogar, pues el ambiente puede enfriarse de repente y, con ello, provocar que se queden destemplados.

Por otra parte, la vestimenta también es importante. El mejor atuendo es el compuesto por varias capas, yendo de ropa más ligera a más abrigada. Así, cuando lo deseen, podrán quitarse o ponerse prendas con facilidad y sin notar un cambio súbito en el nivel de abrigo.

Absorber la vitamina D

El sol primaveral nos regala uno de sus presentes más beneficiosos: la vitamina D. La falta de esta vitamina acelera el deterioro óseo. Por ello, en los más mayores se hace fundamental.

La forma de conseguirla, además de mediante fármacos, es a través del sol. Así que, colocar una butaca al lado de la ventana y disfrutar de la entrada de los rayos solares es una de las actividades más provechosas que en esta época las personas mayores pueden hacer.

Combatir la astenia primaveral

La primavera es el período del año en el que más desequilibrios emocionales se producen. Uno de ellos es la llamada astenia primaveral. Esta se produce, sobre todo, en los colectivos más vulnerables, como lo son los mayores.

Los principales síntomas de la astenia primaveral son el cansancio generalizado, la irritabilidad, la ansiedad y la alteración del sueño, entre otros.

Para evitarla, debemos atender necesidades fisiológicas y emocionales: mantener una buena hidratación (ya que con el incremento de las temperaturas aumenta el riesgo de deshidratación) y ayudarles a mantener una actitud positiva.

Disfrutar de la naturaleza

Los paseos y ejercicios al aire libre mediante los que nuestros mayores se mantienen activos y disfrutan del hermoso entorno que la primavera crea son, en este momento, imposibles. Pero, podemos prepararles en el hogar otras muchas cosas con las que se deleiten de igual forma.

Un bonito entretenimiento que ayude en el cuidado de nuestros mayores puede ser gozar del canto de los pájaros. Estos cantan más en primavera y con las calles casi en silencio y durante los días de cielo despejado, será una verdadera delicia sentarse tranquilamente a escuchar su canto. (Eso sí, evitando, recordemos, las horas de mayor polinización).

Y para aprovechar más, si cabe, el arte que siempre ha acompañado a esta época, podemos prepararles una entretenida y sencilla actividad: papiroflexia. Es el tiempo oportuno para confeccionar juntos toda una variedad de flores de papel.

En este vídeo tenéis algunas ideas de la bonita vegetación que juntos podéis crear.

La literatura ha ensalzado la primavera como la estación más bella y bucólica, pero este año la realidad dista mucho de esa imagen artística. No obstante, pese a que no aparenta primavera, debemos conseguir que para nuestros mayores sí lo parezca.

Si es necesario, nosotros mismos crearemos esa atmósfera que el arte tantas veces ha representado. Imagen que, en este momento, se hace para nuestros mayores más necesaria que nunca.

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