Neumonía bilateral: qué es, síntomas, complicaciones y recuperación

Durante los últimos meses, estas dos palabras han sido unas de las más escuchadas y escritas. La neumonía bilateral, de ser una enfermedad más, ha pasado a estar muy presente en nuestras vidas como consecuencia del COVID-19.

En estas líneas exponemos los aspectos principales de ella:

Qué es la neumonía bilateral

La neumonía bilateral es una reacción de tipo inflamatoria que ocurre en el tejido pulmonar debido a una agresión externa provocada por un microorganismo, el cual puede ser un virus, una bacteria o, incluso, un hongo. De entre ellas, las más frecuentes en adultos son las bacterias.

El apellido de bilateral, como su propio nombre significa, hace referencia a que es “de las dos partes”. Esto es, afecta a los dos pulmones, experimentándose en ambos una inflamación. Dentro de estos órganos, poseemos cientos de millones de alvéolos. Por medio de ellos se produce el intercambio de oxígeno con la sangre: el oxígeno obtenido por la inspiración entra a las células sanguíneas (es decir, a todo el organismo). En un paciente que sufre neumonía bilateral, el intercambio de gases se ve alterado.

Esta enfermedad es especialmente peligrosa para las personas mayores de 65 años. Prueba de ello es la cantidad de ancianos que han fallecido a causa del COVID-19.

Síntomas de neumonía bilateral

Los síntomas que los pacientes con neumonía bilateral experimentan son los siguientes:

  • Dificultad para respirar.
  • Fiebre intensa y transpiración.
  • Dolor torácico al respirar o toser.
  • Desorientación o cambios de percepción mental (en el caso de los más mayores, especialmente notable).
  • Tos con flema que no mejora.
  • Sudoración o escalofríos.
  • Dificultad para respirar.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Temperatura corporal más baja de lo normal.
  • Pérdida de apetito.
  • Cansancio o fatiga.
  • Disminución de la conciencia mental.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Malestar general.

Complicaciones

La infección de la neumonía bilateral provoca insuficiencias respiratorias graves y puede acabar expandiéndose a otras áreas y órganos del cuerpo.

Las complicaciones más frecuentes en una neumonía son:

  • Niveles bajos de oxígeno en el torrente sanguíneo.
  • Tensión arterial baja.
  • Absceso pulmonar (cavidad llena de pus en el pulmón).
  • Lesión pulmonar grave: síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
  • Bacteremia: las bacterias que se introducen en el torrente sanguíneo pueden propagar la infección a otros órganos.

Conforme los pulmones se van inflamando, la capacidad respiratoria va disminuyendo y el paciente convirtiéndose en grave, pues, además de la propia alteración que provoca esta falta de oxígeno en los propios pulmones, esta carencia se extiende a todo el organismo. Debido a ello, el paciente necesita medidas agresivas, entre las que se encuentran la respiración mecánica invasiva. En esta actuación, un aparato imprescindible es el respirador.

De esta forma, si el paciente con neumonía bilateral no puede respirar por sí mismo, se practica una traqueotomía y se inserta una sonda. Esta se conecta al respirador, aparato que introduce y extrae el aire de los pulmones gracias al control de un microprocesador. Su finalidad es proporcionar un volumen constante de oxígeno para que se mantengan ventilados y abiertos el mayor número de alvéolos pulmonares. Sin el respirador el paciente fallece, pues son fundamentales para evitar que caiga en una insuficiencia respiratoria grave y acabe falleciendo.

Recuperación

Aunque se dé el alta hospitalaria, no significa que ya se esté curado por completo. La recuperación de la neumonía bilateral no es inmediata.

Estamos ante una enfermedad relativamente larga en la que los pacientes pueden llegar a sufrir síntomas durante, incluso, semanas después de obtener dicha alta. Así, la tos irá mejorando lentamente pero puede mantenerse hasta 14 días después, el sueño y la alimentación todavía se verán alterados y el nivel de energía permanecerá a niveles muy bajos durante, al menos, dos semanas más.

Por ello, cuando nuestro familiar llegue a casa va a necesitar de la atención permanente de un cuidador que sepa qué cuidados su estado precisa. En Aiudo seleccionamos a los cuidadores profesionales con experiencia y conocimientos sobre esta patología. A través de su atención, el paciente podrá disfrutar de una recuperación más sencilla y satisfactoria y la familia dispondrá de la tranquilidad y seguridad de que su familiar se encuentra en las mejores manos profesionales.

Cabe señalar, además, que la neumonía bilateral puede tener un efecto a largo plazo, pues los pacientes que la han sufrido tienen más riesgo de padecer problemas cardiovasculares en los próximos 10 años.

Para evitar el avance de la enfermedad hacia un estado grave y que, posteriormente, las secuelas sean mayores, lo primordial es acudir al médico en cuanto presentemos los síntomas descritos anteriormente. Los especialistas coinciden en que el diagnóstico que el facultativo de atención primaria realice, será fundamental para la buena evolución de esta afección, pues es a partir de dicha valoración como se determinará el tratamiento que el paciente debe seguir para hacer frente al problema pulmonar que presenta.

Neumonía bilateral severa

En la neumonía bilateral severa, los pulmones dejan de saturar la sangre con oxígeno y la persona puede fallecer en cuestión de horas.

En este grave escenario, el pulmón se convierte en una esponja llena de líquido. Este se forma porque los alvéolos se llenan con un infiltrado que se compone de restos de células, bacterias y células del sistema inmunitario.

En este tipo de cuadro clínico, parte considerable de los pacientes que la padecen suele sufrir secuelas con las que deberán convivir toda la vida, como, por ejemplo, la fibrosis pulmonar.

Se trata esta última de una dolencia que se produce cuando el tejido pulmonar se daña y se forman cicatrices, provocando que los pulmones no puedan funcionar de manera correcta.

Aunque esta dolencia no tiene cura, una medicación y cuidados concretos pueden ayudar a aliviar los síntomas e incrementar la calidad de vida.

Neumonía bilateral con derrame pleural

El espacio pleural es aquel que se encuentra entre los pulmones y el tórax. Para lubricar las superficies de la pleura, nuestro organismo produce líquido pleural en pequeñas cantidades. Este problema de salud consiste en una excesiva acumulación de este líquido.

El derrame pleural puede ser de dos tipos:

  1. Trasudado: originado, en la mayoría de los casos, por la insuficiencia cardíaca.
  2. Exudado: De procedencia más diversa que el otro tipo, las causas más frecuentes son la neumonía, la tuberculosis o los tumores en los pulmones.

La neumonía bilateral con derrame pleural forma parte de este segundo tipo y para su tratamiento se valorará, como una de las opciones más efectivas, los antibióticos.

¿La neumonía bilateral es contagiosa?

No son pocas las personas que han manifestado esta pregunta.

Existen neumonías contagiosas y no contagiosas, siendo la causa que las provoca el elemento determinante de si es contagiosa o no:

  • Neumonía viral: son generalmente contagiosas. Pero es necesario aclarar algo importante. No es contagiosa la neumonía, sino el agente que la provoca. Es decir, el paciente no se contagia de neumonía bilateral, sino del propio virus causante de la misma.
  • Neumonía bacteriana: no son contagiosas en la gran parte de los casos, pero existen algunas excepciones. La bacteria que la provoca puede transmitirse a los demás, pero estos pueden no acabar desarrollando una neumonía.
  • Neumonía causada por hongos o parásitos: no se transmiten de forma directa de una persona a otra.

En este contexto en el que nos encontramos, debemos mantener la alerta que no hemos abandonado durante los últimos meses. La neumonía bilateral en ancianos puede acarrear secuelas irreparables que limitarán su calidad de vida o, en el peor de los casos, puede llegar a ser mortal. Por ello, es importante que protejamos a nuestros mayores y que estos continúen alejados de cualquier riesgo de contagio. Para conseguirlo, se hace vital seguir las recomendaciones preventivas médicas, como el uso de mascarillas y la higiene continua de mano, así como evitar las aglomeraciones y el contacto inadecuado tanto con desconocidos como con los propios familiares.

En Aiudo nos hemos comprometido con el cuidado de nuestros familiares más mayores, por lo que hemos realizado un proceso de selección de cuidadores exhaustivo, con el que hemos minimizado todo riesgo y, como siempre, hemos conseguido proporcionar los mejores cuidados.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

Entradas relacionadas

Consejos coronavirus para las personas mayores

Día Mundial del Alzhéimer: la historia de Manuel

Mayores, de víctimas del Covid-19 a paladines de la conciliación

Los olvidados del sector bancario

Los más leídos

Cuidado a domicilio

Aceptando el cuidado

El cuidado por horas

¿Qué es una interna?

Send this to a friend