Las vacaciones y el cuidado de las personas mayores

Tras la incertidumbre inicial provocada por la COVID-19, finalmente, podemos irnos de vacaciones. Y llegados a este punto, en las familias nos surge una pregunta: “¿Qué van a hacer los mayores de la casa durante estos días?”.

La respuesta tiene dos opciones:

  • Permanecer en el domicilio.
  • Se vienen de vacaciones con nosotros.

Vacaciones de nuestros mayores en el domicilio

Es posible que nuestro familiar prefiera quedarse en el hogar porque no quiere viajar o, por su situación, es complicado que lo haga. Cierto es que el domicilio es el hogar en el que más seguros y tranquilos se sienten, al mismo tiempo que con mayor sensación de autonomía. Por ello, en algunos casos, es la mejor opción para no cambiar de forma brusca su marcada y estable rutina.

Pero, aun siendo el hogar un lugar seguro, es evidente que no podemos marcharnos y dejarlos solos, pues deben gozar de la atención y compañía que requieren, sin que, en ningún momento, puedan llegar a sentirse desprotegidos por no disponer de alguien que atienda cualquier necesidad que durante esos días pueda surgirles.

En Aiudo sabemos que nuestro bienestar pasa por el bienestar de nuestros mayores. Por ello, seleccionamos a cuidadores profesionales que les otorguen los cuidados que precisan y merecen. El cuidador hará, de estos días, un tiempo tranquilo para toda la familia.

Son dos los tipos de cuidadores que nos encargamos de seleccionar:

  • Externos. Se encargarán de realizar las tareas del hogar, las compras necesarias como comida o medicación y supervisarán que nuestro mayor se encuentra bien.
  • Internos. En caso de que nuestro familiar posea mayor grado de dependencia o de que queramos que disponga de una atención integral, un cuidador interno velará, día y noche, por su comodidad y seguridad.

Ambos profesionales informarán permanentemente a la familia del buen estado del mayor. Asimismo, la familia podrá disfrutar de las vacaciones sin que por una llamada inesperada tengan que suspender la estancia, pues el cuidador, como profesional, posee capacidad y experiencia para atender cualquier necesidad, complicación o problema que a nuestro familiar pueda surgirle.

Este es uno de los mayores valores que tenemos en nuestro proceso de selección: los conocimientos y la maestría para la atención de muy diferentes situaciones y patologías, atendiendo desde los aspectos tanto físicos como emocionales.

En el caso de las familias para las que en Aiudo ya trabajamos, cuando el cuidador desee consumar sus vacaciones, disponemos de un servicio de sustitución gratuito, de forma que este puede disfrutar de tal tiempo merecido y la familia no tiene que preocuparse de buscar un nuevo cuidador. Para la sustitución realizamos el mismo proceso de selección, por lo que al igual que con el cuidador habitual, garantizamos que el que durante unos días lo sustituya sea el más adecuada para el carácter y características específicos del mayor a atender.

Nuestra amplia cartera de cuidadores nos permite realizar todo el proceso de forma inmediata: en menos de 24 horas. Es decir, en menos de este plazo llevamos a cabo el proceso de selección y cumplimentamos la documentación necesaria para que el cuidador comience su labor en el domicilio de forma tan rápida como formal.

Vacaciones de nuestros mayores con toda la familia

Si a nuestro mayor le apetece viajar con toda la familia y pasar las vacaciones todos juntos, debemos tener en cuenta, al igual que si se queda en el hogar, todas las atenciones que requiere.

Es muy frecuente que cuando las familias pasan las vacaciones en un alojamiento alquilado o en su segunda residencia quieran que un cuidador atienda a su mayor como si en el propio domicilio se encontrase. Así, el mayor no ve alterados sus cuidados y la familia puede realizar planes variados.

Este cuidador puede ser el cuidador habitual, pero si este va a satisfacer sus vacaciones durante los mismos días, disponemos de la plena capacidad para seleccionar a un cuidador allá donde la familia pase sus vacaciones. Esta es, precisamente, una de nuestras señas de identidad: conseguir que ningún mayor se quede sin la atención integral que necesita, se encuentre en el municipio que se encuentre.

Consejos cuando se viaja de vacaciones con personas mayores

Si finalmente escogemos la opción de que los más mayores de la casa se vengan a pasar las vacaciones con nosotros, estos son los consejos que tenemos que tener siempre presentes:

No alterar su rutina en demasía

Debemos saber que un cambio brusco en la rutina de nuestros mayores puede tener consecuencias directas sobre su salud. Por ello, es muy importante que mantengamos su horario de comidas, sus horas de sueño y, por supuesto, su medicación y tratamientos médicos prescritos.

El papel de un cuidador es encargarse, de forma estricta, de todo esto, por lo que disponer de él allá donde vayamos de vacaciones asegura el bienestar de nuestros mayores y nuestra correspondiente tranquilidad.

Accesibilidad de los lugares

Antes de reservar las vacaciones, debemos informarnos de la accesibilidad tanto del propio alojamiento como de la localidad a la que nos planteamos ir.

Una buena fuente a la que recurrir es a la Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad Física (PREDIF), la cual es la creadora de la guía de los 100 Alojamientos Turísticos Accesibles para Todos, así como de otras tres más: Monumentos, museos y puntos de interés turístico Accesibles para Todos; Espacios y Actividades de Ocio y Tiempo Libre para Todas las Personas, y las Rutas Enológicas Accesibles para Todas las Personas. Del mismo modo, la mayoría de buscadores web de alojamientos disponen de un filtro de búsqueda sobre lugares adaptados a personas de movilidad reducida.

Los problemas de accesibilidad que puedan surgir durante la estancia pueden ser suplidos por la destreza del cuidador, quien sabe cómo salvar los obstáculos urbanos y realizar todo tipo de movilizaciones y transferencias.

Mareo en el coche

Es posible que nuestro mayor sea propenso a marearse en el coche y más en un viaje más largo de lo habitual.

Para evitar que acabe mareándose, solo debemos seguir los siguientes consejos:

  • Sentarse delante. El asiento del copiloto es el más recomendado para una persona que se marea, pues en este se tiene una visión amplia de la carretera, mientras que en los traseros hay más movimiento y balanceo.
  • Buena temperatura. El calor excesivo favorece la aparición de mareos, por lo que el coche debe mantenerse a una temperatura adecuada (entre los 21 y los 23º).
  • Conducción suave. Los cambios bruscos de velocidad o los giros pronunciados aumentan la sensación de mareo, por lo que una conducción estable y predecible reduce las posibilidades de que nuestro mayor se maree.

Riesgo de golpe de calor

No nos cansamos de advertirlo, una de las dolencias más peligrosas a las que los más pequeños y los más mayores de la casa se pueden enfrentar en verano es al golpe de calor. Para evitar que pueda suceder, es fundamental que esté permanentemente hidratado y que no se exponga al sol durante las horas de mayor incidencia de este (de 12:00 a 17:00h).

Por su experiencia, los cuidadores saben que los mayores no tienen una percepción correcta de la sed, por lo que no demandan beber líquido y el riesgo de deshidratación y de un posible golpe de calor es elevado. Por ello, están pendientes de su hidratación continua, aunque nuestro familiar no les indique que tiene sed.

Asimismo, los cuidadores adaptan la dieta de nuestro mayor a los meses de calor, en los que las comidas deben ser menos copiosas pero igualmente nutritivas.

Planes variados

Si decidimos que nuestro mayor nos acompañe es para pasar tiempo con él, por lo que debemos hacerle partícipe de las actividades que organicemos.

Para ello, el papel del cuidador puede ser de gran ayuda, pues, gracias a él, podremos hacer juntos actividades que sin su labor serían mucho más difíciles de poder llevarlas a cabo.

Precauciones COVID-19

Por último, aunque estemos felizmente de vacaciones, no hay que olvidar que la COVID-19 continúa muy presente. Por ello, hay que ser cuidadosos en extremidad para no exponer a los más mayores a riesgos que no merecen y que tan malas consecuencias pueden acarrearles.

Para ello, será necesario actuar como las autoridades sanitarias advierten: uso de mascarilla, continua higiene en manos y distancia social. Evitaremos, pues, estar presentes en imágenes como las que los últimos días llenan las televisiones: playas y paseos marítimos abarrotados en los que la mayoría no lleva mascarilla.

Completamente interiorizadas tienen ya estas recomendaciones los cuidadores, quienes tras estos meses de trabajo incansable e inmejorable, han adquirido una experiencia y formación admirables.

Las vacaciones son para que nosotros disfrutemos y para que nuestros mayores también lo hagan. Sabemos, por nuestra experiencia en este campo, que es difícil saber, en lo relativo a las vacaciones familiares, qué es lo mejor para ellos. Por ello, en Aiudo estamos para ayudaros, para ayudarte a que esta época sea un tiempo de bienestar familiar al completo.

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