Fibrosis quística: síntomas y tratamiento en adultos mayores

La fibrosis quística es una enfermedad crónica y hereditaria que representa un gran peligro para la salud de las personas mayores que la sufren, ya que las probabilidades que tiene de ser mortal son muy altas.

Sin embargo, gracias a los avances de la medicina, pese a que actualmente no tiene cura, existe la posibilidad de prolongar la expectativa de vida de los afectados.

Esta grave enfermedad tiene una relación estrecha con causas ambientales, procesos de inestabilidad genómica i el envejecimiento, por lo que es una enfermedad que afecta sobre todo a las personas que sufren esos factores en la edad adulta.

Los adultos mayores que padecen fibrosis quística pueden llegar a tener problemas respiratorios, enfermedades pulmonares y problemas en el aparato digestivo graves a causa de las mucosidades que se acumulan en ellos, de modo que sus pulmones y también su páncreas son los más dañados.

Por estos motivos, los ancianos que sufren algunas de las variantes de esta enfermedad hereditaria requieren de cuidados especiales sobre todo al alcanzar una edad más avanzada.

Qué es la Fibrosis Quística

La fibrosis quística es una enfermedad genética que ocasiona daños en los pulmones, sistema digestivo y otros órganos del cuerpo humano. Esta patología afecta a las células que producen moco, sudor y jugos digestivos.

Por lo general estos líquidos suelen ser ligeros y escurridizos, en cambio, en las personas que padecen la enfermedad, un gen defectuoso del cuerpo los convierte en pegajosos y espesos, lo que provoca que los tubos y conductos de los pulmones y el páncreas, en concreto, se taponen debido a que causa inflamación e infección.

Por otro lado, hay que señalar que hay gente que es portadora de este gen pero no experimenta ningún síntoma, esto es porque una persona con fibrosis quística debe heredar dos de estos genes defectuosos, por lo tanto, si sólo tiene uno no se manifestará la enfermedad en su organismo.

Investigaciones recientes han ayudado a los médicos a poder comprender mejor este trastorno genético y a llevar a cabo tratamientos más eficientes para paliar los efectos que produce la fibrosis quística.

Anciano inhala oxígeno con un oxigenador que lleva en la mano.

Síntomas de la Fibrosis Quística en ancianos

Los síntomas de la fibrosis quística pueden variar de una persona a otra pero los siguientes son los más comunes:

  • Infecciones pulmonares.
  • Tos persistente.
  • Fatiga.
  • Sibilancias: respiración con silbidos.
  • Inflamación del páncreas.
  • Síntomas nasales: sinusitis, rinitis, etc.
  • Esterilidad en los hombres.
  • Disminución de la fertilidad en las mujeres.
  • Sudor salado.
  • Estreñimiento.

Factores de riesgo en personas mayores

Los antecedentes familiares son un elevado factor de riesgo ya que la fibrosis quística es una enfermedad hereditaria y se manifiesta entre los miembros de una misma familia.

Por otra parte, en las personas mayores la fibrosis pulmonar idiopática, que es la variante que más afecta a los ancianos (caracterizada por focos fibróticos e inflamaciones), está relacionada directamente con el envejecimiento.

Además, no existen formas de prevención de la fibrosis quística aunque sí que se ha demostrado que hacer pruebas de detección en personas con antecedentes familiares que la han sufrido puede llegar a detectar el gen en el 60 y 90% de los que lo porten.

Los estudios sobre la enfermedad señalan también que aunque esta enfermedad es más habitual en la población caucásica, tiene mayor incidencia entre las personas de ascendencia del norte de Europa.

 

Doctor explica a mujer mayor las secuelas de la fibrosis quística en sus pulmones en una radiografía.

Pautas para mejorar la vida de los ancianos afectados

Aunque para la fibrosis quística no existe cura sí que existen algunas pautas que las personas mayores pueden seguir para aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida:

  1. Fisioterapia torácica: ayuda a facilitar que se expulse la mucosidad espesa de los pulmones.
  2. Lavar las manos habitualmente: Es recomendable hacerlo minuciosamente con agua y jabón, ya que el anciano que padece la enfermedad debe evitar cualquier contacto con gérmenes, bacterias y virus.
  3. Acondicionar los espacios: intentar que el hogar esté limpio y libre de polvo.
  4. Hidratarse: beber suficiente agua es primordial ya que se pierde gran cantidad de sales a través del sudor a causa de la enfermedad.
  5. Complementar la dieta diaria: incorporar suplementos vitamínicos ya que es importante que el cuerpo tenga las vitaminas necesarias.
  6. Ejercitarse: para aflojar la mucosidad de las vías respiratorias y fortalecer el corazón.

Fibrosis Quística tratamiento

Nosotros recomendamos que ante la aparición de alguno de los síntomas descritos anteriormente en una persona mayor, los familiares acudan con ella al médico inmediatamente, para que pueda determinar si padece esta enfermedad.

Hay que tener presente que la fibrosis quística crea un proceso complicado de controlar, por esta razón, es imprescindible que el estado de salud del anciano sea evaluado tan pronto como sea posible.

Es vital seguir correctamente el tratamiento para la fibrosis quística establecido por el médico así como acudir siempre a citas de control.

Asimismo, si la persona nota molestias durante el proceso hay que comunicarlo también al especialista de inmediato.

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