Estrés térmico en personas mayores: qué es y cómo prevenirlo

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Las altas temperaturas que se han vivido en los últimos veranos en España afectan a personas de todas las edades, pero representa especialmente peligroso para los adultos mayores. Por eso, con la llegada del verano, es crucial comprender qué es el estrés térmico y cómo prevenirlo en esta población vulnerable.

Según la Organización Mundial de Meteorología, el calor empeorará a partir de 2024: hay un 20 % de posibilidades de que las temperaturas globales superen de media el umbral de 1,5 grados.

Teniendo en cuenta que el factor contaminante del estrés por calor es el cuerpo humano, este hecho trae consigo consecuencias como, por ejemplo, golpe de calor, la extenuación, el síncope, calambres, fiebres, erupciones, e incluso cuadros clínicos graves.

¿Qué es el estrés térmico?

El estrés térmico es una condición que se produce como respuesta automática del organismo frente a temperaturas extremas a las cuales no está habituado a exponerse. El cuerpo no logra regular de forma adecuada su propia temperatura interna y esto, al producir un aumento significativo de la misma, pone en peligro la salud y bienestar de los adultos mayores.

Una persona mayor con calor con un pañuelo secándose el sudor.

En esta situación, las condiciones termohigrométricas juegan un papel importante. Este concepto hace referencia a 4 parámetros determinantes de la afección: las condiciones físicas ambientales, la temperatura, la humedad y la ventilación. En caso de estrés térmico, todos ellos se encuentran por encima de los niveles adecuados.

Factores de riesgo del estrés térmico

Los factores que aumentan el riesgo a ser susceptible a padecer este trastorno son los siguientes:

  • Temperaturas extremas: la exposición a temperaturas muy elevadas en el entorno general en el que se encuentra la persona, aún más en horarios claves, es el principal factor de peligro.
  • Humedad: los altos niveles de humedad pueden dificultar la evaporación del sudor, lo que dificulta que el cuerpo se enfríe adecuadamente.
  • Tiempo de exposición: permanecer expuesto a condiciones de calor extremo durante períodos prolongados aumentará el riesgo a padecer esta condición.
  • Ropa inadecuada: usar prendas de vestir inapropiada para las condiciones climáticas de la época del año, como, por ejemplo, prendas demasiado abrigadas en ambientes cálidos, puede aumentar la posibilidad de tener estrés térmico.
  • Hidratación insuficiente: la falta de líquidos adecuados puede dificultar la capacidad del cuerpo para regular su temperatura a través del sudor.
  • Obesidad: las personas con sobrepeso tiene una especial desventaja ante esta condición, debido al incremento del aislamiento térmico que sufre el cuerpo y las posibles deficiencias del sistema cardiovascular.
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Síntomas del estrés por calor

Si bien cada persona tiene un umbral de tolerancia al calor diferente, los síntomas más comunes que presentan aquellos adultos mayores afectados por este cuadro clínico son:

  • Alteraciones cutáneas.
  • Mayor cantidad de sudor.
  • Enrojecimiento de la piel.
  • Calambres.
  • Agotamiento físico.
  • Fatiga.
  • Mareos.
  • Sequedad de boca y labios.
  • Cambios de presión arterial.
  • Dolor de cabeza.
  • Desorientación o confusión.
  • Elevación de la temperatura corporal que puede llegar hasta 42º.

Si se experimentan síntomas graves, como pérdida de conciencia, convulsiones o dificultad para respirar, es fundamental buscar asistencia médica de manera inmediata.

¿Qué medidas tomar para evitar el estrés térmico?

Con la llegada del verano, es importante que todas las personas mayores y sus cuidadoras tengan en cuenta ciertas recomendaciones para evitar, en la medida de lo posible, el estrés por calor.

Se recomienda conseguir un ambiente lo más fresco y seco posible para tratar de aclimatar el cuerpo, especialmente cuando se expone a altas temperaturas o se realiza actividad física. Además, es crucial vestir ropa adecuada para el clima, preferiblemente de tejidos transpirables que permitan la evaporación del sudor y protejan del sol. Adoptar el uso de gorro o sombrero es fundamental para cubrir la cabeza de los rayos del sol, al igual que, antes de salir al sol, aplicarse protector solar.

Es muy importante la hidratación en personas mayores, con agua a unos 12º, bebiendo cada cierto tiempo y en pequeñas cantidades. También, es ideal realizar descansos en lugares frescos mientras se aprovecha el momento para hidratarse, más aún al mediodía, donde el sol es más intenso.

La capacidad para regular la temperatura corporal a la tercera edad disminuye considerablemente, por lo que las personas mayores son las más vulnerables a los efectos negativos del calor. Mantenerse hidratado, usar ropa con telas más frescas y evitar salir a la calle al mediodía son algunas de las recomendaciones a tener en cuenta para no sufrir esta condición.

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