Día Mundial del Trabajador Social: un profesional clave contra el coronavirus

El Día Mundial del Trabajo Social aterriza este 17 de marzo para hacer honor a los profesionales cuya labor es capaz de cambiar no solo a una persona, sino a toda una sociedad: los trabajadores sociales. Detrás del término trabajador social se engloban técnicos de muy distintos ámbitos y muy diferentes funciones que este año toman una dimensión especial por la actual crisis del coronavirus.

Es ahora más que nunca cuando se necesitan perfiles altamente profesionales para hacer frente a la actual crisis cuidando a los grupos sociales más expuestos al COVID-19.

La grandeza del trabajador social se puede observar en estos tres ejemplos de desempeño incansable que en la actualidad necesitan estar más protegidos que nunca.

Cuidado de personas mayores

Hay dos tipos de personas en el mundo que son capaces de entregarse generosa y plenamente a la atención de una persona mayor. Unos son los familiares. El otro, su cuidadora. En este sentido y en un contexto de Estado de Alarma por la crisis del coronavirus se hace indispensable toda una serie de buenas prácticas en el cuidado de ancianos.

Como empresa de impacto social que es Aiudo comprobamos esto cada día. Todo comienza con el deseo de la familia de mejorar la calidad de vida de su familiar y finaliza con el trabajo infatigable del cuidador o cuidadora.

Estos ponen su fuerza física y su fortaleza mental a disposición de la persona que más quieres. ¿Puede haber algo más valioso que ello?

El valor del trabajador social en los ancianos

La envergadura de su dedicación hace que nosotros sigamos corroborando lo que durante tantos años estamos observando: ser cuidadora es algo innato.

Cuando la persona mayor necesita de la ayuda de su cuidadora, el descanso de esta se vuelve inexistente; cuando la enfermedad progresa y los síntomas más graves aparecen, es capaz de actuar para frenar su avance; hay días que el escenario es demasiado complicado, continúa liderando el bienestar en el hogar.

Ser cuidador, ser cuidadora, es el trabajo social con el que se cierra el círculo de la vida y mediante el que devolvemos a nuestros mayores un poco del tiempo que ellos han dedicado a construir la sociedad.

Asistencia a mujeres víctimas de violencia de género

Tras sufrir una agresión, una mujer víctima de violencia de género decide pedir ayuda. Agarra el teléfono, teclea el 016 y la primera voz que escucha le reconforta. Al otro lado del teléfono está un trabajador social.

Su voz no dejará de escucharla a partir de este momento. En boca de ese propio profesional asimilará palabras como “no eres la culpable de lo que has sufrido” o “nada justifica la agresión”.

Tras preguntarle a la mujer maltratada cuál es la realidad en la que vive, el trabajador social procederá a realizar la evaluación del riesgo y la valoración de la seguridad. Con estos datos, elaborará un plan de emergencia con el que la mujer logrará dejar atrás este escenario de maltrato.

Proteger y empoderar a la víctima

En todo este recorrido, los objetivos del trabajador social habrán sido los que la víctima más necesita: empoderarla en la toma de decisiones y otorgarle una situación de protección y seguridad.

Sin el trabajador social, un difícil camino de meses hubiera sido un infranqueable muro de años.

Formación de personas en riesgo de exclusión social

Hay barreras difíciles de derribar o de saltar. Cuando miras a tu alrededor y no ves a nadie en el que apoyarte, todo parece mucho más difícil. Ese ‘nadie’ se convierte en alguien cuando conoce al trabajador social que le dará las herramientas para que esas barreras se desvanezcan.

Entre las causas más determinantes de la exclusión social, destaca la falta de trabajo. En esto centrará su interés ese profesional que, a partir de este momento, cambiará la vida de una persona abocada al repudio.

Trabajador social: un nexo de unión

El acompañamiento que el trabajador social le va a proporcionar será integral y comprometido: no solo será formativo, será también social. Y como nexo de unión entre ambos, una premisa que no abandonará: destacar lo positivo sobre cualquier carencia.

El logro de conseguir el primer trabajo después de meses (incluso años) de falta y necesidad de empleo, se convertirá en el primer paso de la reinserción social, en el comienzo de un futuro antes temido y ahora deseado.

Atender a víctimas de violencia de género, formar a los que más excluidos se sienten y cuidar a los que más lo necesitan son tres formas que exhiben y demuestran la capacidad del trabajador social para transformar la soledad en compañía, los prejuicios sociales en equivocaciones manifiestas y las dificultades constantes en cómodas victorias diarias.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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