El valor de las cuidadoras internas en tiempos de coronavirus

La pandemia del Covid 19 está demostrando más que nunca la importancia de atender a nuestros mayores con cuidadoras internas.

La angustiosa realidad que están viviendo y el peligro que esta enfermedad para ellos representa nos ha hecho comprender la atención permanente que nuestros mayores deben tener.

Mientras que en las edades más jóvenes, la letalidad del coronavirus no alcanza el 1%, en las franjas de edad más avanzada llega al 18%.

Continuando con los preocupantes datos, las personas mayores son las que más cuidados médicos precisan. El 25% de las personas contagiadas de más de 70 años necesitan atención hospitalaria.

En este momento, la suerte de cada persona mayor dista mucho según dónde se encuentre. Las residencias están viviendo una situación trágica de colapso que es aumentada por su tipo de gestión.

El 25% de las personas contagiadas de más de 70 años necesitan atención hospitalaria

En el domicilio, la realidad está siendo también complicada por el temor al contagio de nuestros mayores. Pero, gracias al trabajo de las cuidadoras, las familias poseen la tranquilidad de que su familiar está recibiendo los cuidados que en estos difíciles momentos requiere.

Hoy, queremos destacar las virtudes de la gran labor que en el hogar las cuidadoras están llevando a cabo:

Cuidado personalizado

Las necesidades de cada persona mayor son muy diferentes y dependen no solo de los tipos de patología que tenga, sino de la propia persona. Una de las principales labores y, a su vez, virtudes de la cuidadora es que detecta estas necesidades específicas y adapta sus cuidados a ellas.

Ejemplo de ello son estos días en los que muchas personas mayores que necesitan cuidados como pasear para no perder movilidad, no pueden salir de su hogar. La cuidadora adapta su rutina a esta circunstancia repentina y duradera y prepara actividades sustitutivas que pueda realizar en el propio domicilio y que le generen el mismo beneficio.

Vínculo cuidador – persona mayor

Esta atención individualizada crea algo que solo este tipo de servicio puede construir: un vínculo afectivo entre la cuidadora y la persona mayor.

Gracias a este fuerte vínculo, nuestro familiar observará a la cuidadora como la figura en la que confiar y con la que poder desarrollar toda su autonomía.

Por ello, en este momento de angustia, la cuidadora será un pilar fundamental para que su estado de ánimo no decaiga y afronte estos días de forma positiva, manteniendo la tranquilidad de que todo a su alrededor está controlado.

Permanecer en el hogar

Despertarse en su propia habitación, caminar por su pasillo, asomarse a la ventana y contemplar las calles por las que siempre ha paseado, será la mejor medicina frente al estrés que tras su casa la sociedad está padeciendo.

Su propio hogar es el lugar en el que nuestro familiar más seguro se va a sentir para afrontar los difíciles días que quedan por delante.

Tranquilidad y comunicación

El saber que hay una persona dedicada íntegramente al cuidado de tu familiar proporciona a la familia una gran tranquilidad y seguridad que con otros servicios no tendrían.

Este tipo de cuidados permite una comunicación directa e inmediata entre la familia y la cuidadora, algo que es esencial para evitar la inquietud y la preocupación familiar constante ante la duda de cómo su familiar se encontrará en este momento.

Gracias a esta comunicación permanente, las visitas que ya no podemos realizar a nuestro familiar pueden ser sustituidas por videollamadas con las que pasemos largos ratos charlando y que hagan el transcurso del día más fácil para todos.

Recibir atención especializada

Los cuidadores que en Aiudo seleccionamos son cuidadores profesionales. De forma que cuando el paciente requiere unos cuidados muy especializados por el tipo de patología que padece, seleccionamos a las cuidadoras en base a su especialización en atender este tipo de dolencias.

Gracias a este valioso conocimiento y a una dilatada experiencia en el cuidado de personas mayores, la cuidadora conoce a la perfección qué necesita nuestro familiar en cada etapa de la enfermedad.

Por ello, si en estas semanas, nuestro familiar no puede acudir a sus clases de rehabilitación o asistir a las visitas médicas programas, la cuidadora posee la capacidad y los conocimientos para atender vía telefónica las instrucciones médicas y aplicarlas en el hogar.

La sensación de abandono desaparece

Una de los sentimientos más dolorosos cuando poseemos a un familiar ingresado en una residencia es la duda de si se sentirá abandonado.

En este momento, esa sensación de abandono puede agudizarse al no permitir la comunicación con los familiares y no entender bien qué es lo que está sucediendo a su alrededor.

Permanecer en su propio hogar elimina por completo este sentimiento desolador y evita cualquier fuerte alteración de su estado de ánimo, algo vital en una situación de este tipo.

Las dudas sobre la elección de la residencia

Sin duda, el primer paso más complicado tras la decisión de que la residencia es la opción elegida para el cuidado de nuestro familiar, es la elección de esta. Hay tan múltiples posibilidades y, cuando investigamos, tantas diversas opiniones sobre cada una, que es muy difícil conocer cómo nuestro familiar será atendido en ella.

En condiciones normales y, en la actualidad, más todavía, nos persigue la incertidumbre de si hemos escogido la residencia más adecuada y de si, llegado un momento tan difícil como el actual, tiene la capacidad de responder ante él.

Aiudo: servicio de selección gratuito por coronavirus

Sobre esto último, en Aiudo somos conscientes de la complicada y sobrecogedora situación que las residencias están viviendo estos días como consecuencia del coronavirus e imaginamos el dramático escenario en el que se encuentran residentes y empleados. Por ello, desde Aiudo hemos ofrecido de forma gratuita nuestro servicio de selección de cuidadores para todas aquellas residencias que necesiten personal.

Este ofrecimiento gratuito de selección de cuidadoras internas lo hemos ampliado también a las familias de las tres principales ciudades de nuestro mercado (Madrid, Valencia y Sevilla) que necesiten los servicios de una cuidadora y no puedan costeárselo.

Nuestros mayores merecen hacer frente de una manera digna a esta complicada realidad que todos vivimos. Ningún familiar, ninguna persona mayor que observaba con tranquilidad sus días merece encontrarse, de repente, en una coyuntura insalvable y aterradora. Las virtudes de los cuidados en el hogar resaltan en estos difíciles momentos y nos demuestran, una vez más, la importancia de tener a nuestro lado a nuestros mayores.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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