Cómo bajar el colesterol en las personas mayores

Los niveles de colesterol tienden a aumentar a medida que envejecemos. De hecho, el colesterol alto en personas mayores es una de las cuestiones que más preocupan a las familias, por lo que en estas líneas hablamos sobre él y sobre lo que debemos hacer para conseguir que nuestros mayores consigan reducirlo.

El colesterol es uno de los lípidos (grasas) fundamentales del cuerpo. Nuestro organismo necesita colesterol para formar células sanas, siendo una materia prima que ayuda a producir hormonas, vitamina D y sustancias que contribuyen a digerir los alimentos.

Sin embargo, una presencia excesiva de colesterol en nuestro cuerpo aumenta la posibilidad de padecer ateroesclerosis (acumulación de grasas dentro de las paredes de las arterias) y, como consecuencia de esta, de sufrir un ictus o un infarto.

Pero, no solo esto, sino que tener unos niveles elevados de colesterol incrementa el riesgo de experimentar un mayor deterioro cognitivo durante la vejez.

Colesterol bueno y malo

Muchas veces escuchamos expresiones como “no hay que preocuparse, es colesterol bueno”. ¿En qué se diferencian ambos tipos de colesterol? En lo siguiente:

  • LDL: colesterol “malo”. Se trata de las grasas que transportan el colesterol del hígado a diferentes partes del cuerpo, provocando que este se acumule en las arterias.
  • HDL: colesterol “bueno”. Se le califica como “bueno” porque recoge el colesterol de todas las partes del organismo y lo conduce hasta el hígado, donde a través de la bilis lo elimina.

Valores normales de colesterol en ancianos

Los niveles de colesterol se miden en miligramos por decilitro (mg/dL). Un nivel de colesterol saludable debe situarse en los siguientes valores:

Valores medios de colesterol de hombres en edad adulta

Tipo de colesterolNivel saludable
Colesterol total125 a 200 mg/dL
No-HDLMenos de 130 mg/dL
LDLMenos de 100 mg/dL
HDL40 mg/dL o mayor

Valores medios de colesterol de mujeres en edad adulta

Tipo de colesterolNivel saludable
Colesterol total125 a 200 mg/dL
No-HDLMenos de 130 mg/dL
LDLMenos de 100 mg/dL
HDL50 mg/dL o mayor

Síntomas de colesterol en mayores

El colesterol no presenta síntomas visibles, sino que este solo puede descubrirse a través de un análisis de sangre. Por ello, es de vital importancia que nuestros mayores acudan a revisiones médicas periódicas, pues solo así podrán evitarse complicaciones graves de salud provocadas por un alto nivel de colesterol.

Consejos para bajar el colesterol en ancianos

Si nuestro familiar posee unos niveles excesivos de colesterol, deberá modificar sus hábitos para reducir esta anomalía tan perjudicial para el organismo. Aunque en un primer momento, pueda parecer un reto mayúsculo que nuestros mayores cambien dichos hábitos, no se necesita un gran esfuerzo para conseguir grandes resultados, pues bastará con ayudarles a preparar una dieta más saludable, motivarles a realizar mayor actividad física y estar pendientes de su evolución. Así, esta es la manera más eficaz de que nuestros ancianos reduzcan su colesterol:

Dieta adecuada

Las grasas saturadas y las grasas trans deben desaparecer de la dieta de nuestros mayores. Las primeras se encuentran, principalmente, en las carnes rojas y en los lácteos enteros. En el caso de las segundas, estas son las más perjudiciales, estando presentes en la bollería y los fritos industriales.

Frente a este tipo de grasas, son varios los alimentos que conforman un antídoto para luchar contra el colesterol “malo” y sus consecuencias, conformando la mejor dieta para bajar el colesterol. Entre los alimentos más beneficiosos destacan:

  • Aceite de oliva

La insignia de nuestra dieta mediterránea proporciona notabilísimos beneficios para nuestra salud. En este caso, también consigue reducir el nivel de colesterol en ancianos.

Como grasa natural vegetal, el aceite de oliva virgen extra ayuda al colesterol “bueno” a hacer su trabajo de limpieza del colesterol “malo”. Así, tomar tres o cuatro cucharadas al día contribuye a mejorar el organismo de nuestros mayores.

  • Legumbres

Está demostrado que una dieta rica en legumbres reduce un 5% el colesterol “malo”. Por ello, un plato de lentejas, garbanzos, guisantes o habas ayudará a nuestro mayor a prevenir enfermedades cardiovasculares. Además, representan un alimento muy completo, pues son ricas en proteínas, hidratos de carbono, fibras y otros micronutrientes (calcio y hierro, entre otros).

  • Pescado

Los altos niveles de ácidos omega-3 que poseen los pescados grasos ayudan a reducir la presión sanguínea. El tipo de pescado más eficaz para ello es el azul, entre los que se encuentran algunos tan extendidos en nuestra alimentación como la caballa, las sardinas o el salmón.

Así, una dieta saludable pasa por comer, al menos, dos raciones de pescado a la semana.

  • Frutos secos

Alimentos como nueces, almendras o pistachos ayudan a reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL), al mismo tiempo que aumentan el colesterol “bueno” (HDL), por lo que el riesgo cardiovascular total disminuye. Tomar un puñado pequeño de estos (sobre 30/40 gramos) aporta, además, notables beneficios antioxidantes.

Eso sí, debemos tener cuidado con la cantidad porque contienen muchas calorías, de manera que ese pequeño puñado diario es suficiente. Asimismo, debemos prestar atención a que los frutos secos que nuestro mayor consuma sean bajos en azúcar y en sal.

  • Frutos rojos

Dentro de la familia de los frutos rojos, destacan especialmente los beneficios para reducir el colesterol “malo” de los arándanos rojos y las moras. Mediante el consumo habitual de ambos alimentos, nuestros mayores mejorarán su circulación y disminuirán el riesgo de que sus arterias puedan deteriorarse.

Ejercicio físico

Realizar actividad física en mayores de manera habitual contribuye a controlar el nivel de colesterol. El ejercicio físico ayudará a reducir el riesgo de padecer las afecciones que provoca el colesterol alto.

El deporte más adecuado para lograrlo es el aeróbico. Es decir, aquel que acelera el ritmo cardíaco y aumenta el consumo de oxígeno. Ejemplo de este tipo de actividades físicas son:

  • Caminar. Pasear a ritmo moderado y siempre con compañía ayudará a mantener saludable el organismo y a ganar fuerza muscular. Al mismo tiempo, también contribuirá a la mejora de la salud emocional.
  • Elevación de brazos o piernas. Con ello evitaremos, además, el deterioro muscular de las extremidades. Ejemplo de este tipo de ejercicios puede ser elevar los brazos hasta la posición de cruz, mantenerlos así unos segundos, bajarlos a su posición natural y así de forma sucesiva durante unos minutos al día.
  • Ejercicios de equilibrio. Por ejemplo, levantarse y sentarse de la silla con poco apoyo. Con movimientos físicos de este tipo mejorarán, además, su destreza en la realización de tareas de su día a día.

Bajar de peso

Seguir una rutina basada en una dieta saludable en la que estén presentes los alimentos para bajar el colesterol y realizar ejercicio físico de manera estable contribuirá a que nuestro familiar no padezca uno de los principales factores de riesgo del colesterol: el sobrepeso. El aumento del índice de masa corporal (IMC) contribuye a aumentar el colesterol “malo”, de manera que mantener un peso adecuado (con un IMC < 30) es una de las formas más eficaces de prevenir las enfermedades cardiovasculares de nuestros mayores.

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