La violencia de género en personas mayores: una problemática que merece visibilidad

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Lorenzo Gómez

Por: Lorenzo Gómez

Periodista, redactor experto en gerontología

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Que uno de los grandes desafíos a los que hacer frente en España sea el maltrato de personas es un hecho. Una violencia, por desgracia, prácticamente normalizada que, del mismo modo, se aprecia en individuos de edad avanzada.

Así lo refleja un estudio becado por Emakunde, que pone de manifiesto que la violencia de género entre los mayores de 65 años es una realidad que afecta a una de cada cuatro mujeres. 

Entre las características singulares de las mujeres mayores de 65 que sufren violencia, la investigación señala también que son víctimas de violencia de “muy larga duración; asumen y normalizan la violencia, adaptándose a ella; han asumido la obligación de mantener su rol de esposa y madre como elemento que define su identidad y su prestigio social, por lo que desvincularse de este papel supone para ellas una dificultad mayor”.

¿Qué es la violencia de género?

La violencia de género es una forma de abuso que se basa en el género de la víctima y se perpetra en su mayoría por personas en relaciones de poder. Aunque las personas mayores pueden enfrentar diversos desafíos en su vida cotidiana, la violencia de género es un problema invisible que a menudo queda en la sombra.

Existe también otro estudio que realizó HelpAge International muestra cómo, en todo el mundo, las mujeres mayores se enfrentan a discriminación en múltiples áreas, como el empleo, la atención médica, servicios financieros, programas de desarrollo y disposición de la propiedad. En este estudio, en el que participaron 250 mujeres mayores de 19 países, se identifican actitudes y prácticas discriminatorias y nocivas hacia personas mayores y las mujeres dijeron que estas prácticas son particularmente fuertes contra mujeres viudas o solteras, mujeres mayores en situación de discapacidad, mujeres campesinas y migrantes.

¿Por qué se produce la violencia de género?

Este tipo de abuso entre personas se produce de acuerdo a diferentes factores.

  • Desigualdades de género: las estructuras sociales arraigadas en la desigualdad de género perpetúan actitudes de superioridad y control masculino, que pueden manifestarse en formas de violencia.
  • Normas culturales: normas culturales y tradiciones que legitiman el poder masculino y la sumisión femenina pueden fomentar la violencia.
  • Socialización: la socialización que refuerza roles de género rígidos puede llevar a la creencia de que los hombres son dominantes y las mujeres son subordinadas.
  • Falta de educación: la falta de educación y conciencia sobre los derechos de género puede contribuir a la perpetuación de actitudes violentas.
  • Control y poder: Algunos perpetradores utilizan la violencia como medio para mantener control y poder sobre sus parejas o familiares.
  • Baja autoestima: Tanto víctimas como perpetradores pueden tener baja autoestima, lo que puede influir en la dinámica de relaciones violentas.
  • Patrones de comunicación: La incapacidad de comunicarse efectivamente y resolver conflictos de manera saludable puede aumentar la probabilidad de violencia.
  • Consumo de sustancias: El consumo de alcohol u otras sustancias puede desinhibir a las personas y aumentar la agresividad.
  • Impunidad y estigma: Cuando la violencia no es castigada adecuadamente y existe estigma en torno a denunciarla, los perpetradores pueden sentirse impunes.
  • Falta de recursos: La dependencia económica puede dificultar que las víctimas abandonen relaciones abusivas.

Según el artículo 1 de la Ley Orgánica 1/2004, por violencia de género se entienden todas esas manifestaciones hirientes y dañinas que tienen su origen en una superioridad subjetiva del hombre sobre la mujer. Sus rasgos característicos son:

  • Implican una situación de discriminación y desigualdad.
  • El maltrato se ejerce por quien es o ha sido cónyuge de la víctima o esté unido a ella por algún vínculo afectivo o de convivencia.
  • Se produce tanto en la vida pública como en la privada.
  • Provoca algún tipo de daño o sufrimiento en la mujer, ya sea a nivel físico, psicológico o emocional.

Un anciano le levanta su multa a su cuidadora en claro signo de enfado hacia ella.

Tipos de violencia de género en personas mayores

Hablar de violencia de género es sinónimo de diferentes vertientes, no solo a nivel físico.

Violencia Física

La violencia física en personas mayores puede incluir agresiones físicas directas, como empujones, golpes o restricciones. Estos actos causan no solo lesiones físicas, sino también angustia emocional.

Violencia Psicológica

La violencia psicológica implica el uso de palabras y acciones para humillar, intimidar y controlar a la víctima. En personas mayores, esto puede manifestarse como insultos, amenazas y manipulación emocional. Este tipo de abuso puede verse en mayor medida con individuos que presentan alzhéimer o párkinson en fase avanzada.

Violencia Financiera

La violencia financiera implica el control indebido de los recursos económicos de una persona. Esto puede incluir el robo de dinero, la restricción del acceso a fondos y la explotación financiera.

Un señor mayor riñe a una mujer anciana que se tapa la cara asustada.

Dificultades para buscar ayuda

Las personas mayores, generalmente, mujeres, suelen tener problemas a la hora de comunicar al organismo pertinente la situación que están viviendo dentro del hogar.

Según la Macroencuesta de violencia contra la mujer (2019) que elabora la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género cada cuatro años, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), las mujeres mayores víctimas de violencia recurren en menor medida a servicios de ayuda (médica, psicológica, social, legal, etc.).

Sólo un 33,8% lo ha hecho, frente al 46,8% de las víctimas de menos de 65 años.

Además, cuentan su situación a personas del entorno en menor medida (62,7%, frente al 77,8% de las menores de 65 años).

En su mayor parte, las limitaciones de este colectivo de personas para acceder a las herramientas necesarias se relacionan con la falta de un enfoque comunitario, integral y coordinado de las actuaciones, que permita atender y proteger a las personas mayores víctimas de maltrato en el ámbito inmediato y cercano de sus lugares de residencia, brindando también una intervención a largo plazo.

¿Cómo afecta la violencia de género a la tercera edad?

Tal y como se recoge en el estudio de la Delegación del Gobierno, un 40% de las mujeres encuestadas ha sufrido violencia de género por parte de su marido, manifestada a nivel físico, psicológico, sexual y/o económico a lo largo de más de 40 años. De hecho, los datos de este estudio concluyen en que las mujeres de más de 65 años suelen sufrir este tipo de discriminación en mayor medida que las mujeres más jóvenes.

El perfil de la mujer mayor de 65 años que es víctima de violencia de género se caracteriza por:

  • El 75 % ha sufrido violencia psicológica y hasta el 56 % mantiene relaciones sexuales sin consentimiento por miedo a la violencia física.
  • Perciben un riesgo elevado de volver a ser agredidas por su pareja/expareja. Hasta un 35 % de las mujeres que participaron en esta encuesta admitieron el miedo a morir en manos de sus agresores.
  • Se ven afectadas por problemas de tipo económico-financiero, lo que supone un agravante de la violencia económica.
  • El 78 % de los sucesos violentos se producen en el ámbito del matrimonio.

Claves para tratar la violencia de género en la vejez

Es responsabilidad de toda la ciudadanía, sobre todo cuidadores personas mayores, tratar la violencia de género en la vejez desde un enfoque comprensivo y sensible ya que, detrás de cada caso puede existir un trauma psicológico.

Las medidas de prevención deben centrarse en empoderar a las personas mayores, proporcionar recursos y crear redes de apoyo sólidas. Es de vital importancia para la causa apostar por una educación y concienciación para saber abordar este problema.

Los programas de apoyo emocional son fundamentales para ayudar a las personas mayores a superar el trauma y reconstruir su confianza.

Asimismo, las víctimas mayores necesitan acceso a recursos de apoyo, como líneas directas de ayuda, así como refugios seguros y asesoramiento especializado.

Las leyes y políticas gubernamentales deben abordar específicamente la violencia de género en personas mayores y garantizar su protección, y más teniendo en cuenta que se trata de un colectivo vulnerable como es el de la tercera edad.

Otra de las claves principales para abordar la problemática del maltrato en personas mayores es la identificación temprana, es decir, capacitar a médicos, trabajadores sociales y cuidadores para reconocer los signos de violencia en personas mayores y brindarles el apoyo necesario.

La formación de cuidadores será de vital importancia para dejar en manos de profesionales de la tercera edad este tipo de casos, sobre todo  la importancia de brindar un entorno seguro y de apoyo a las personas mayores víctimas de violencia.

En el futuro, es esencial abordar la violencia de género en personas mayores de manera más efectiva, reconociendo sus necesidades y brindando el apoyo necesario.

La violencia de género no se limita a un grupo de edad específico ni a la pertenencia a determinadas etnias, entornos socioeconómicos, religiones, culturas y/o nacionalidades. Para muchas mujeres de 65 años o más, la situación de violencia de género puede haber estado
sucediendo durante años. Para otras, la violencia puede haber comenzado más tarde. Los cambios en el estilo de vida de la víctima y del maltratador pueden ser factores que influyan para escalar la violencia de género en etapas posteriores. Es por ello que queda mucho camino por recorrer en esta temática, para poder abordarla debidamente y tomar las acciones pertinentes.

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