Vânia de la Fuente-Núñez: “El edadismo nos afecta a todos”

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Daniel Ibiza

Por: Daniel Ibiza

CEO-fundador, trabajador social

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En Aiudo hemos tenido el privilegio de entrevistar a la Dra. Vânia de la Fuente-Núñez, experta en la problemática del edadismo. Vânia ha resuelto muchas dudas que teníamos sobre este tema y nos ha permitido tomar consciencia del modo en que nos afecta como sociedad, de la situación en la que nos encontramos actualmente y de las medidas que se pueden tomar en el futuro para cambiar esta realidad.

¿Quién es Vânia de la Fuente-Núñez?

Foto de la Dra. Vânia de la Fuente-Núñez

La Dra Vânia de la Fuente-Núñez es responsable de la Campaña Mundial contra el Edadismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y co-autora principal del primer Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Edadismo.

Vânia también lidera el área de capacitación y formación sobre el envejecimiento saludable en países y regiones, apoyando el desarrollo de políticas y programas que mejoren la vida de las personas mayores, sus familias y comunidades. En este rol, ha dirigido el desarrollo y es responsable de la ejecución del primer programa de líderes sobre envejecimiento saludable.

Se incorporó a la OMS en 2014 para trabajar en el desarrollo de guías de ética en el contexto de la epidemia del ébola y para apoyar a la Secretaría del Comité de Ética de Investigación de la OMS. Posteriormente, contribuyó a la puesta en marcha del Observatorio Mundial de Investigación y Desarrollo en Salud. Antes de la OMS, Vânia trabajó con varias ONG e institutos de investigación en países de altos y bajos ingresos, incluidos España, Senegal y Gambia.

Es doctora por la Universidad de Santiago de Compostela, tiene un máster en Filosofía, Política y Economía de la Salud por la University College de Londres y está terminando una licenciatura en Antropología Social y Cultural.

¿Qué es el edadismo y a quiénes afecta?

El edadismo se refiere a la forma de pensar (estereotipos), sentir (prejuicios) y actuar (discriminación) hacia los demás o hacia nosotros mismos en función de la edad.

El edadismo puede dirigirse hacia cualquier grupo de edad, afectando tanto a gente joven como a gente mayor.

Como mostramos en el Informe Mundial sobre el Edadismo que publicamos en 2021, una de cada dos personas es edadista hacia las personas mayores. En cuanto al edadismo contra las personas jóvenes, los datos que tenemos disponibles de Europa indican que, al menos en esta región, los jóvenes reportan más edadismo que otros grupos de edad.

¿Cómo surgió tu interés por el edadismo?

Mi interés surgió al percatarme de que el edadismo era un problema muy olvidado en cuanto a nuestros conocimientos y acciones para abordarlo sobre todo si tenemos en cuenta los avances en otros ismos como el sexismo y el racismo.

Además, me di cuenta de que sería imposible avanzar en políticas y programas para las personas mayores alrededor del mundo si no acabábamos antes con el edadismo ya que los estereotipos y los prejuicios condicionan la forma de responder al envejecimiento poblacional. Cuando los sesgos basados en la edad impregnan nuestras instituciones, pueden crear y perpetuar disparidades.

Por otro lado, el edadismo plantea un reto interesante ya que nos afecta a todos. Esto significa que abordarlo requiere de la acción conjunta de toda la sociedad y tener la oportunidad de crear un movimiento de cambio me parece un desafío fascinante.

¿De qué maneras se discrimina por edad?

El edadismo está en todas partes. Lo vemos en nuestras instituciones, en nuestras relaciones y también en nosotros mismos.

El edadismo institucional se ve, por ejemplo, en el sistema sanitario donde nuestra edad puede determinar si tenemos acceso a ciertos tratamientos o no y si podemos participar en ensayos clínicos que se usarán para desarrollar nuevos medicamentos y terapias. También lo vemos en muchos otros entornos, incluido el lugar de trabajo, el sistema legal y los medios de comunicación. Y está presente en ámbitos que muchos no imaginarían como es el de la tecnología. Justamente en febrero de este año publicamos un informe sobre este tema.

El edadismo también está presente en nuestras relaciones con los demás. Las personas son condescendientes o ignoran a los demás solo porque son mayores o más jóvenes; los insultan o no les permiten tomar decisiones por sí mismos.

Y, en última instancia, podemos dirigir edadismo contra nosotros mismos. Esto sucede cuando internalizamos los estereotipos de edad que son comunes en nuestra cultura y comenzamos a aplicarlos a nosotros mismos, limitando lo que hacemos o no hacemos. Por ejemplo, podemos interiorizar la idea de que a partir de una edad no tenemos la capacidad para aprender, y no perseguir nuestros sueños de aprender a tocar un instrumento o incrementar nuestra formación durante la jubilación.

¿Crees que la población general es consciente de esta realidad?

No, a pesar de los datos que acabo de mencionar, mucha gente no es consciente de esta realidad y el edadismo continúa siendo socialmente aceptado y rara vez cuestionado. Además, tenemos el problema de que las personas pueden actuar de buena fe pero sin ser conscientes de que sus acciones son edadistas. Por ejemplo, muchas personas utilizan un lenguaje infantilizante cuando hablan con personas mayores asumiendo que tienen menor capacidad. Esto está basado en el estereotipo de que las personas mayores tienen deterioro cognitivo.

Queda mucho trabajo por hacer, pero estamos empezando a ver cambios positivos en diferentes partes del mundo.

¿Cuáles son las consecuencias económicas y sociales que comporta el edadismo?

El edadismo es muy perjudicial para nuestra salud y bienestar cuando somos mayores. Se asocia, por ejemplo, a una muerte más temprana así como a una peor salud física y mental y reduce nuestra calidad de vida.

La información de la que disponemos también muestra que el edadismo tiene un impacto económico en nuestra sociedad. Por ejemplo, según una estimación reciente, en los Estados Unidos de América, el edadismo genera anualmente costes adicionales por valor de US$ 63 mil millones para tratar una amplia gama de problemas de salud. En conjunto, esto representa uno de cada siete dólares gastados en las ocho enfermedades más prevalentes en los estadounidenses mayores de 60 años.

¿Es un problema que solo se da en España?

No, como mostramos en el informe, existe edadismo en todas partes. Todos hemos crecido en sociedades edadistas y esto implica que también hay edadismo en España a todos los niveles: institucional, interpersonal y también auto infligido o dirigido contra uno mismo.

¿Qué diferencias existen entre el edadismo que se da en España y el de otros países como los de la UE o del resto del mundo?

Lo que sabemos es que hay determinados estereotipos asociados a la edad que se dan en varios países y culturas. Por ejemplo, el estereotipo de que las personas mayores son cálidas e incompetentes y las personas jóvenes frías y competentes es común en diferentes países de Asia, América y Europa. Pero también hay estereotipos que solo se presentan en algunos contextos o culturas.

También los ámbitos o formas de discriminación pueden ser diferentes. Las acusaciones de brujería que constituyen un ejemplo de edadismo y sexismo, solo tienen lugar en algunas partes del mundo, incluidos múltiples países del África subsahariana. En estos casos, las mujeres mayores son acusadas de causar mala suerte, enfermedades o la muerte y como consecuencia, son expulsadas de sus comunidades, linchadas e incluso asesinadas.

¿Cómo podríamos revertir esta situación de edadismo?

Luchar contra el edadismo implica invertir e implementar tres tipos de estrategias que sabemos que funcionan en base a la evidencia disponible.

En primer lugar, las medidas políticas y legislativas pueden ayudar a abordar la discriminación y la desigualdad por motivos de edad y proteger nuestros derechos humanos. No deberíamos tener que enfrentarnos a barreras basadas en nuestra edad y las políticas y leyes nacionales e internacionales pueden garantizar que dichas barreras se eliminen. Deben garantizar que no suframos discriminación en ninguna esfera de la vida, ya sea en el empleo, el acceso a los servicios, el sistema legal, etc.

En segundo lugar, podemos implementar actividades educativas para ayudar a disipar los conceptos erróneos sobre el envejecimiento y los diferentes grupos de edad, y para mejorar la empatía. Se pueden incluir en todos los tipos y niveles educativos. Algunos ejemplos incluyen cursos o talleres para transmitir conocimientos y habilidades, así como juegos de rol, ejercicios de simulación y realidad virtual.

En tercer lugar, podemos apoyar intervenciones intergeneracionales que reúnan a jóvenes y mayores en torno a una actividad común como cantar, cuidar el jardín, pintar, etc. Estas intervenciones pueden contribuir al entendimiento mutuo y la cooperación entre personas de diferentes edades.

¿Está tomando la OMS alguna medida al respecto?

Fotografía del edificio de la OMS

La Organización Mundial de la Salud lidera la Campaña Mundial contra el Edadismo cuya visión es un mundo para todas las edades.

Nuestra misión es cambiar la forma de pensar, sentir y actuar en relación a la edad y el envejecimiento.

Como parte de la campaña, produjimos el primer Informe Mundial sobre el Edadismo de la ONU, así como un conjunto de herramientas que tienen como objetivo ayudar a todos a tomar medidas para crear un mundo para todas las edades.

Una parte importante de nuestro trabajo ahora es la concienciación. Queremos que la población sea consciente de la alta prevalencia e impacto negativo del edadismo y que se sume al movimiento para cambiar esta realidad. Trabajamos junto con las partes interesadas para asegurarnos de que las estrategias identificadas en el informe se adopten en todos los países.

También estamos desarrollando un mejor instrumento para medir el edadismo en los países y mapeando quién está trabajando en este espacio para crear un movimiento verdaderamente mundial.

¿Crees que el futuro de los cuidados pasa por las empresas que fomentan la permanencia en el hogar?

Para mí la clave está en poder decidir dónde vivir. Lamentablemente, a día de hoy muchas personas se ven forzadas a trasladarse a una residencia porque no es posible una adaptación de su hogar a las necesidades que hayan ido surgiendo con los años o porque no hay servicios disponibles en su comunidad, algo que vemos especialmente en entornos rurales. En muchas ocasiones los entornos no están adaptados para satisfacer nuestras necesidades según nos vamos haciendo mayores y esto limita la posibilidad de elegir donde vivir.

Es imprescindible mejorar la adecuación entre las necesidades y preferencias de las personas mayores y su vivienda, ya sea que se encuentre en un entorno rural o urbano. Y eso requiere tener en cuenta que las personas mayores varían enormemente en sus necesidades, preferencias y situaciones de vivienda.

Desde Aiudo promovemos la idea del envejecimiento saludable. ¿Puede ser esta una buena forma de combatir el edadismo?

Sí. El envejecimiento saludable es el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Y nuestra capacidad funcional depende tanto de nuestras capacidades intrínsecas como individuos, como de nuestro entorno, incluido tanto el entorno material como social. Por ello, promover el envejecimiento saludable implica promover un entorno social favorable donde no se use nuestra edad para crear barreras y limitar nuestro potencial.

No es casualidad que la Década de Envejecimiento Saludable de la ONU (2021-2030), incluya combatir el edadismo como una de las cuatro áreas de acción.

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