El SIBO: qué es, síntomas y cómo tratarlo con personas mayores

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El SIBO, o Síndrome de Intestino Delgado con Sobrecrecimiento Bacteriano, es una afección gastrointestinal que puede afectar a personas de todas las edades, pero puede presentar desafíos particulares en el caso de personas mayores.

Se trata de un problema de salud que ha ido ganando terreno en los diagnósticos clínicos y que ha sido objeto de estudio de ensayos científicos debido a su origen.

¿Qué es el SIBO?

El SIBO es trastorno heterogéneo en el que se produce un excesivo crecimiento de bacterias en el intestino delgado, lo que puede llevar a una serie de problemas digestivos. En las personas mayores, el SIBO puede ser más común debido a diversos factores, como la disminución de movimientos de los alimentos alrededor del aparato digestivo y cambios en la flora intestinal.

SIBO son las siglas en inglés para “Small Intestine Bacterial Overgrowth” que significa sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

La evidencia científica en torno a esta patología no es concluyente hasta el momento, pero parece ser que el tratamiento antibiótico, una dieta baja en azucares fermentables y el uso de probióticos pueden llegar a controlar esta enfermedad.

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Causas de la aparición del SIBO

Este trastorno intestinal ha sido estudiado en muchas ocasiones por médicos expertos en la materia. Según “The spectrum of Small Intestinal Bacterial Overgrowth“, se recoge una serie de condicionantes de la aparición de esta enfermedad.

  • Factor de sexo: los científicos detectan una mayor incidencia de este trastorno en mujeres que en hombres.
  • La edad, pues también se ha demostrado una correlación entre el abuso de fármacos y la aparición de esta enfermedad. El uso de medicamentos se da, por lo general, en edades más adultas.
  • Los opioides tienen un importante impacto en la composición de la microbiota intestinal.
  • Algunas patologías intestinales como la dispepsia funcional, algunas enfermedades inflamatorias intestinales, entre otras.
  • En pacientes con párkinson, debido a que la disfunción de las neuronas motoras intestinales favorecen esta disbiosis.

Síntomas de SIBO en personas mayores

Los síntomas del SIBO pueden variar, pero en personas mayores, pueden ser más sutiles o confundirse con otros problemas de salud. Algunos signos comunes incluyen:

  • Diarrea crónica o estreñimiento: algunos problemas digestivos persistentes pueden ser un signo de SIBO en adultos mayores.
  • Hinchazón abdominal y gases: la sensación de hinchazón y la flatulencia excesiva son síntomas frecuentes.
  • Malestar abdominal: dolor o malestar en la región abdominal.
  • Malabsorción de nutrientes: el SIBO puede interferir con la absorción de nutrientes esenciales, lo que puede llevar a la desnutrición en personas mayores, incluyendo consecuencias muy negativas.
  • Ligera disminución de peso.
  • Confusión, debido a la producción significativa del ácido D-láctico por parte de algunos microorganismos.
  • Acumulación de gases.

Una imagen de una anciana quejándose de un dolor del estómago mientras el aparato digestivo está representado en 3D.

Diagnóstico y tratamiento del SIBO

El diagnóstico adecuado es fundamental. Los médicos pueden realizar pruebas de aliento y análisis de heces para confirmar la presencia de este trastorno. En cuanto al tratamiento, las opciones incluyen:

  • Antibióticos: los antibióticos pueden ser efectivos para eliminar el exceso de bacterias en el intestino delgado.
  • Cambios en la dieta: ajustes en la alimentación, como reducir los carbohidratos fermentables, pueden ayudar a controlar los síntomas.
  • Suplementos nutricionales: en algunos casos, se pueden recomendar suplementos para abordar la malabsorción de nutrientes.

¿Cuál es la mejor dieta para el SIBO?

El SIBO y el desarrollo de intolerancias alimentarias van muy de la mano. Actualmente, está aumentando mucho la incidencia de intolerancias en la población, por lo que cobra mucha importancia seguir una dieta concreta.

La dieta para el SIBO (Síndrome de Intestino Delgado con Sobrecrecimiento Bacteriano) en personas mayores debe ser cuidadosamente planificada para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Es importante destacar que la dieta puede variar según las necesidades y preferencias individuales, por lo que siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud o un dietista registrado antes de realizar cambios significativos en la alimentación.

Además de lo mencionado, la dieta para una persona afectada por el SIBO debe ser:

  • Alimentos bien cocidos y fácilmente digeribles: es de vital importancia priorizar alimentos que sean fáciles de digerir y que no fermenten fácilmente en el intestino delgado. Estos pueden incluir carnes magras, pescado, pollo, huevos y vegetales cocidos.
  • Fibra soluble: la fibra soluble puede ser beneficiosa para algunas personas con SIBO, ya que puede ayudar a absorber el exceso de agua y aliviar el estreñimiento. Alimentos ricos en fibra soluble incluyen avena, zanahorias cocidas y batatas.
  • Evitar lactosa y gluten: muchas personas con SIBO también son intolerantes a la lactosa y al gluten. Es recomendable evitar productos lácteos que contengan lactosa y alimentos que contengan gluten puede ser útil.

Dos personas mayores cocinan con verduras mientas sonríen en la cocina.

  • Fraccionar las comidas: en lugar de tres comidas grandes al día, un consejos es considerar comer comidas más pequeñas y frecuentes para no sobrecargar el sistema digestivo y reducir la fermentación de alimentos en el intestino delgado.
  • Probióticos selectivos: los probióticos pueden ser útiles en algunos casos de SIBO, pero deben seleccionarse con precaución y bajo la supervisión de un profesional de la salud. Los probióticos específicos, como los que contienen cepas de lactobacilos y bifidobacterias, pueden ayudar a restaurar un equilibrio saludable de la microbiota intestinal.
  • Supervisión médica constante: dado que las necesidades dietéticas pueden variar según la gravedad del SIBO y otros factores de salud, es fundamental trabajar en estrecha colaboración con un profesional de la salud para evaluar y ajustar la dieta según sea necesario.

¿Existe relación entre el SIBO y el aumento de peso?

Existen ocasiones en las que una persona no pierde peso a pesar de seguir una dieta ajustada para ello. Esto puede deberse a varios factores pero, entre ellos, una mala flora intestinal.

El intestino contiene cerca de 100 billones de microbios, que se conocen de forma colectiva como microbioma o flora intestinal.

En un estudio piloto, 26 participantes hicieron una dieta de bajas calorías rica en frutas y vegetales, y algunas personas no perdieron tanto peso como otras.

Un análisis de su flora intestinal reveló que los participantes tenían distintos niveles de dos tipos particulares de bacteria, y una de ellas, dialister, afectaba de forma negativa la pérdida de peso.

En aquellos que no pudieron perder peso, esta bacteria podía procesar carbohidratos y usar su energía más eficientemente.

Con la presencia de estas bacterias en el intestino:

  • Se obtienen más calorías ingiriendo los mismos alimentos. Esto significa que, por ejemplo, una tartade chocolate podría aportar más calorías a una persona obesa con una microbiota alterada que a otra persona normopeso con una microbiota saludable.

Las bacterias intestinales participan activamente en la obtención de energía de los alimentos determinando su paso a través de la membrana intestinal.

Además, el tipo de bacterias del intestino puede influir en el tiempo de tránsito intestinal, es decir lo que tarda el alimento en recorrer el intestino. Cuanto más tarda en recorrerlo, más tiempo está en contacto con la membrana del intestino, y por tanto más capacidad tiene el organismo de absorberlo y extraer calorías del alimento.

  • Se acumula más grasa en el tejido adiposo. Las bacterias de los individuos que padecen obesidad favorecen la acción de una enzima llamada lipoproteinlipasa que ayuda a que la grasa entre a los adipocitos y se acumule, por lo que se engordará más comiendo lo mismo.
  • Aumenta la inflamación. La microbiota intestinal también presenta un papel en el grado de inflamación del individuo. Por ejemplo, el aumento de un determinado tipo de bacterias reduce la proporción de bacterias protectoras de la barrera intestinal, alterando los procesos inflamatorios de la obesidad.
  • Las bacterias intestinales pueden hacer que tengas más o menos hambre. Y es que las bacterias beneficiosas intervienen aumentando la producción de unos péptidos saciantes que son capaces de decir a nuestro cerebro que paremos de comer. Por el contrario, las bacterias perjudiciales inhiben la secreción de estos péptidos saciantes y la sensación es que se tendrá más hambre.

Test para el SIBO: ¿En qué se basa?

La prueba para detectar el SIBO es mediante el aliento. Esta consiste en administrar por vía oral un azúcar sustrato (lactitol) y recolectar el aire espirado a distintos tiempos (cada 30 minutos), para determinar así la cantidad de hidrógeno y/o metano exhalado a través del aliento.

La duración total de la prueba es de 3 horas y media.

Este examen consiste en un test no invasivo que mide la cantidad de hidrógeno y metano que se exhala tras beber una mezcla de agua y glucosa.

Este tipo de azúcares se suelen absorber en el intestino grueso, y no en el delgado.

Si el test es positivo indica la presencia de bacterias en el intestino delgado, sería un resultado positivo en trastorno SIBO.

Esta prueba, conocida como el aspirado del intestino delgado, consiste en la obtención de líquidos intestinales para después analizarla en el laboratorio y comprobar si existe crecimiento de bacterias. Para ello, es necesario pasar un endoscopio por la garganta hasta el intestino delgado.

Consejos para personas mayores con SIBO

Para las personas mayores que viven con SIBO, es esencial seguir algunas pautas adicionales para mantener una buena calidad de vida. Algunos consejos importantes incluyen:

  • Seguimiento médico regular: mantener un seguimiento médico periódico para ajustar el tratamiento según sea necesario.
  • Ejercicio suave: el ejercicio puede ayudar a mantener la motilidad intestinal y mejorar la salud general.
  • Hidratación adecuada: beber suficiente agua es fundamental para evitar la deshidratación debido a la diarrea.
  • Apoyo nutricional: consultar a un dietista o nutricionista puede ayudar a diseñar una dieta adecuada.

El SIBO puede presentar desafíos únicos en personas mayores, pero con un diagnóstico adecuado y un tratamiento apropiado, es posible manejar esta condición y mejorar la calidad de vida. Si experimentas síntomas de SIBO, es fundamental buscar la orientación de un profesional de la salud para un diagnóstico y tratamiento precisos. Con el apoyo adecuado, es posible vivir una vida más cómoda y saludable incluso con esta afección gastrointestinal.

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