Japón y la robótica: el espejo en el que mirarse para cuidar a personas mayores

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Hoy es el primer día que Minato es atendido por Pepper. Su aspecto es peculiar; unos ojos negros saltones; una boca diminuta y unos movimientos muy hieráticos. En Japón, Pepper no cobra Seguridad Social ni protesta más de la cuenta. Parece de ciencia ficción, pero es un robot diseñado para cuidar.

El país del sol naciente está asistiendo desde principio del nuevo milenio a un amanecer en la robótica aplicada a las personas mayores, que deja tantas luces como sombras dentro de lo que ha de ser el futuro de los cuidados.

Igual que con Pepper, los ancianos japoneses también están familiarizados con Aibo, Paro o Archax. En su compañía, un grupo de personas mayores toman el té y resuelven crucigramas guiados por un vivaracho autómata en un salón. Varios octogenarios juegan con mascotas robóticas frente a la televisión, y otros se desplazan con un cinturón motorizado acoplado a la cadera que refuerza la movilidad en las piernas y endereza la espalda.

Son escenas cada vez más cotidianas en la residencia especial de ancianos Shintomi, un centro privado ubicado en el barrio tokiota de Ginza que tiene en marcha un programa piloto para introducir robots y sistemas de inteligencia artificial (IA) en sus servicios. Pero lo mismo ocurre en ciertos hogares del país nipón, adelantado a su tiempo en la integración de la robótica al servicio de los cuidados.

Asimismo, en el país nipón, el cual tiene la mayor esperanza de vida del mundo, y con un acelerado proceso de envejecimiento de la población ya existen androides que cantan, mascotas robot y un amplio abanico de dispositivos destinados a mejorar la calidad de vida de la gente mayor.

¿Por qué ocurre esto en Japón?

La tecnología en Japón se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en un aliado indispensable en muchos aspectos de la vida diaria. Tanto es así, que uno de los campos en los que más ha destacado la aparición de la Inteligencia Artificial y los avances tecnológicos es el cuidado de personas mayores.

Para entender el interés de la sociedad nipona en los cuidados hay que remontarse a finales de los 90 cuando el furor por el famoso Tamagotchi (un juguete electrónico y oval en el que se cuidaba a una mascota digital) dio rienda suelta al fino arte de cuidar llegando incluso a nuestro país. A esto se une  la fascinación que existe en Japón por las máquinas inteligentes, originada por la influencia de una sociedad sintoista y enamorada del manga.

Con estos ingredientes no es de extrañar el paso agigantado que ha dado el país asiático cuya inversión pública en 2018 ya fue de más de 300 millones de dólares en investigación y desarrollo para estos robots para el cuidado de la tercera edad.

Lo cierto es que en el ADN japonés está intrínseco esa especial devoción por los robots. que nace de su gusto por el manga y el sintoísmo, su religión autóctona.

Europa mira de reojo al modelo japonés

La mayoría de personas internas en residencias en Japón carecen de interacción humana. Pasan horas inactivos, física y mentalmente y, para potenciar el ejercicio y su capacidad cognitiva, se utilizan desde androides inteligentes hasta mascotas robots.

Con el envejecimiento de la población cada vez más patente, es necesario buscar soluciones que ayuden a mejorar la calidad de vida de este colectivo.

Los expertos reconocen el potencial de la tecnología, pero advierten de que las interacciones humanas no se pueden sustituir.

Los robots de servicios se van a convertir en una prioridad estratégica para garantizar la calidad de vida de la población y sobre todo para la población mayor.

Incluso, una empresa de juguetes japonesa creó a Ami-chan, una muñeca con inteligencia artificial (IA) para conversar, mantener activas y aliviar la sensación de aislamiento de las personas de la tercera edad. En Japón existe una gama de máquinas inteligentes para todos los gustos.

Europa ve de reojo lo que está pasando en Japón la Comisión Europea reunió hace unos años a representantes de ciudades y empresas para crear una variedad de robots para ayudar a las personas mayores a seguir viviendo en sus hogares a medida que desarrollan más problemas de salud. Estos van desde robots de telepresencia que permiten a las familias “visitar” de forma remota hasta brazos robóticos que hacen que sea más fácil levantar cosas y caminantes inteligentes que los ayudan a moverse.

Se estima que el mercado de la UE para robots y dispositivos que ayudan a las personas de la tercera edad alcanzará alrededor de 11 millones de dólares este año.

España y su inmersión en la robótica de los cuidados

Por su parte, dentro de nuestras fronteras, la Generalitat de Catalunya ya ha destinado unos 400 millones de euros para poner en marcha varios proyectos en los que robots cuiden a personas mayores.

De hecho, el ejemplo más claro es el Mitsy. Un robot que les recuerda la medicación que deben tomar, les pregunta qué tal han dormido, y es capaz de llamar a emergencias si hay algún problema.

Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), pertenecientes al Instituto Valenciano de Inteligencia Artificial (VRAIN), han desarrollado un nuevo prototipo de pequeño robot de sobremesa para personas mayores que es capaz de monitorizar su estado físico y anímico y recomendar diferentes ejercicios para contribuir a su bienestar.

Llamado GTIbot, el microrrobot registra todas las actividades realizadas por el usuario y las almacena para un posible seguimiento por parte del cuidador.

¿Qué ofrecen los robots para cuidar a personas mayores?

La Inteligencia Artificial y la tecnología traen consigo una serie de ventajas que permitirán incrementar la calidad de vida de las personas mayores o que viven en situación de Dependencia.

  • Asistencia en actividades diarias

Los robots pueden ayudar a las personas mayores en tareas cotidianas como recordarles tomar sus medicamentos, preparar comidas y mantener la limpieza del hogar. Esto les proporciona mayor independencia y reduce la carga de los cuidadores humanos.

  • Monitoreo de la salud

Los robots equipados con sensores pueden monitorear constantes vitales como la presión arterial, el ritmo cardíaco y los niveles de glucosa, alertando a los cuidadores o profesionales de la salud en el caso de alguna anomalía.

  • Compañía y apoyo emocional

Algunos robots están diseñados para interactuar socialmente con las personas mayores, proporcionándoles compañía y ayudando a combatir la soledad y la depresión.

  • Seguridad

Los robots pueden detectar caídas y otros accidentes domésticos, alertando de inmediato a los servicios de emergencia o a los familiares, lo que mejora la seguridad del entorno doméstico.

  • Estimulación cognitiva

Los robots pueden ofrecer actividades y juegos que estimulan las capacidades cognitivas, ayudando a mantener la mente activa y reduciendo el riesgo de deterioro cognitivo.

Un mapa mental que incluye las ventajas del uso de robots para cuidar a personas mayores.

También pueden tener funciones de reconocimiento facial para identificar a personas conocidas y desconocidas, brindando un mayor nivel de protección y tranquilidad.

Robots con IA frente a humanos para el cuidado

En junio de 2023, la revista Science Robotics publicó un informe realizado por investigadores de las universidades de Auckland, Duke y Cornell (Estados Unidos) en el que reflexionaban sobre la utilidad de los robots de acompañamiento con IA y los riesgos que pueden entrañar.

“La conexión social con los robots es cada vez más importante a medida que avanza la tecnología”, argumentaron los autores. Para justificarlo, se basaron en otras investigaciones que afirman su capacidad para fomentar “el compromiso, la interacción y el bienestar”.

Los autores afirman que los robots de acompañamiento con IA incorporada se alzan como una solución para las personas aisladas que no tienen otras opciones.

Isabel Rodríguez, coordinadora del Grupo de Gerotecnología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), cree que, precisamente, este es un aspecto con el que “hay que llevar cuidado, para no permitir que sustituya al contacto humano”.

Rodríguez incide en la idea de que las relaciones sociales o interpersonales “no se basan en el contacto físico o la compañía, sino también en otros aspectos clave como la empatía, el afecto o el intercambio de sentimientos. Algo que, al menos por el momento, un robot no es capaz de dar”.

Antonio López, catedrático de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), afirma que toda tecnología que sirva para mejorar la calidad de vida de personas que estén en situación de Dependencia, será positiva, pero que “requerirá de formación específica de los usuarios para poder interaccionar adecuadamente dentro de un contexto tecnológico”.

Un señor mayor sentado en su sillón interactúa con un robot que le ayuda en su día a día.

¿Puede un robot sustituir la labor de los cuidadores?

En palabras de muchos expertos en la materia, como el Trabajo Social y Psicología, el problema real sigue estando, con o sin robots, que es la soledad no deseada.

“La tecnología debe usarse como un recurso adicional no sustituible de la atención familiar, profesional y humana. Debe servirnos como apoyo estratégico para ayudar a que la atención a las personas mayores (no ya solo los cuidados) sean mejores y de mayor calidad. Por eso mismo este tipo de iniciativas, como es el caso de usar robots, deben ser implementadas con mucho respeto y manteniendo unos criterios o principios básicos”, en palabras de Daniel Ibiza, CEO de Aiudo.

Por ejemplo, es necesario que la tecnología pueda “cubrir” o “llegar” en aquellos momentos que las familias, las personas cuidadoras o su círculo personal no pueden llegar, según el CEO de Aiudo.

“No olvidemos que contratar una persona cuidadora tiene un impacto elevado en la economía de las familias (aunque por otra parte genera empleo). Por eso, la tecnología debe abarcar todas aquellas actuaciones, momentos e intervenciones que las personas no tienen tiempo suficiente para llevarlas a cabo”, recalca Ibiza.

Además, hay que tener en cuenta que no todo el mundo puede permitirse, a nivel económico, costearse un robot de estas características, al menor en el cortoplacismo.

Un señor mayor interactúa con un robot que le cuida, que le está enseñando algo en la tablet.

A medida que la tecnología avance y se abaraten los costos, es probable que los robots de cuidado se vuelvan más accesibles y comunes en los hogares de personas mayores.

También habrá que tener en cuenta cada caso concreto y el grado de Dependencia, ya que no recibirá el mismo tratamiento una persona que viva en su hogar con una mínima ayuda diaria, que otra persona que esté habitando en una residencia.

Lo mismo ocurre con el hecho de dónde se viva. No será lo mismo un usuario que resida en una ciudad que otro que lo haga en un contexto rural.

Lo cierto es que los robots con IA incorporada son un complemento que cada vez está ganando más adeptos en cuestiones de cuidado de personas mayores.

La implementación de robots para el cuidado de personas mayores no pretende reemplazar el contacto humano y la atención personalizada, sino complementarlos. Estos robots están diseñados para aliviar la carga de trabajo de los cuidadores y brindar un apoyo adicional en situaciones donde la presencia humana puede ser limitada. Es por ello vital la formación en generaciones futuras para poder controlarlos debidamente.

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