El palillo, de las plumas de pájaro en la antigua Roma a símbolo de estatus en la Edad Media

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Lorenzo Gómez

Por: Lorenzo Gómez

Periodista, redactor experto en gerontología

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Un estudio publicado en la revista Quaternay International recoge las primeras evidencias de marcas del uso del palillo en dientes de homínidos del Pleistoceno Medio en el este de Asia

Aunque en el imaginario colectivo la gente visualice a un hombre holgazán en la barra de un bar hablando con un palillo de madera entre los dientes, este utensilio esconde un sinfín de aventuras que hacen que la del palillo se convierta en una historia con solera en España, y en todo el mundo.

También llamado escarbadientes, palillo multiuso, palillo de dientes o palillo mondadientes, esta herramienta de madera sigue estando, a día de hoy, presente en muchas de las mesas de bares y restaurantes españoles. 

El escarbadientes ha sido, durante muchos años, un verdadero icono de los bares. Hoy, este elemento tiene más usos, además del de ser un símbolo de buen comer.

Una camarera con delantal deposita un vaso con palillos de madera en una mesa.

Este tipo de soluciones para después de comer y cuidar personas mayores tiene un recorrido en su haber incontestable.

Pero antes de ser una imagen más que reconocible en muchas de las cafeterías, este instrumento ya se usaba para extraer o eliminar restos de alimentos entre los dientes del Homo erectus, algo que ha confirmado el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

La historia detrás de esta humilde herramienta se extiende hacia el pasado en la historia, y aún más hasta la prehistoria.

El palillo de dientes: un recorrido por su presencia en distintas civilizaciones

La evidencia de restos fósiles de cráneos antiguos parece demostrar que los primeros neandertales usaron herramientas para limpiarse los dientes. Un grupo de investigadores polacos han encontrado hendiduras en los dientes de los restos de aborígenes australianos, nativos americanos prehistóricos y los primeros egipcios.

Un grupo de antropólogos de Polonia lograron examinar una muela perteneciente a una persona del Pleistoceno tardío y detectaron que esta usaba palillo rudimentario para eliminar restos de comida. 

Una imagen en blanco y negro de una muela con evidencias de palillos.

Esto parece indicar que el uso del palillo de dientes podría ser uno de los hábitos más longevos del ser humano. En 2010 se analizó una ranura con dentro de la muela de una persona, indicando el movimiento hacia afuera y hacia adentro de un palillo de dientes. Las medidas dentales del premolar superior y la datación por radiocarbono del área sugieren que alguna vez perteneció a un neandertal masculino de unos 30 años que se estaba limpiando los dientes de esta manera hace ya 46.000 años.

Los mesopotámicos utilizaron instrumentos para mantener limpias las grietas dentales gracias a que empleaban artefactos como palitos hechos de plata, bronce y otros metales.

El palillo de dientes en el Antiguo Egipto: los dentistas ya lo recomendaban

Conservar la dentadura intacta era un asunto de capital importancia en el Antiguo Egipto. Así, los dentistas de la época ya recomendaban el uso de una fibra vegetal para limpiar los espacios entre los dientes.

Los dentistas egipcios conocían los efectos perniciosos de una mala dentadura y sugerían pintorescos remedios para conservarla, entre ellos el palillo de dientes, cuya acción era precedida por el clíster o lavativa dental tras cada comida.

El mondadientes en Grecia: los esclavos relanzaron su popularidad

Otra de las civilizaciones en las que está muy presente este utensilio de madera es en la Antigua Grecia.

Los griegos utilizaban como palillo de dientes las ramitas de lentisco preparadas para ese fin, y también utilizaron el cañón de pluma de ave. Lo llamaban dentis calpium, cuya traducción literal es la de escarbador de dientes, objetos populares que no faltaban en la mesa.

Se recomendaba no ser agresivo en su uso, y como era tarea a veces tediosa, muchos la ponían en manos de un esclavo. También podían servir de alfileres de emergencia, por estar rematados en cabeza redonda.

De hecho, resulta más que curioso que la traducción al griego de ‘palillo de dientes’ sea odontoglyfís, De ahí su importancia pasada en la higiene bucal, aspecto que con el paso de los años ya no es así. 

La Antigua Roma y su especial mimo por la higiene bucal

El uso del mondadientes estaba ya muy extendido en la antigua Roma, hasta tal punto que era un elemento indispensable tras las comidas.

Asimismo, los romanos afilaban la punta de las plumas de los pájaros con mondadientes. La técnica se transmitió a las generaciones futuras en Europa y finalmente se trasladó al Nuevo Mundo.

Esta civilización tenía, junto al palillo, otros elementos que ponían de manifiesto que la higiene bucal era primordial, como el enjuague dental con vino después de las cenas o con hierbas aromáticas antes de dormir.

Este “arcaico limpiador de restos en la boca” tuvo en la antigua Roma su escaparate perfecto para épocas posteriores.

Plinio el viejo, autor de la enciclopedia más antigua de la historia, dejó la siguiente frase en alusión a la importancia de una correcta higiene bucal: “¿Te admiras de que le huela mal la oreja a Mario? La culpa es tuya: le cuchicheas, Néstor, al oído.”. Una frase que esboza un claro mensaje: A Mario le olía mal la oreja por una razón, y es que a Néstor le olía el aliento mal.

Los remedios romanos para camuflar el mal aliento eran diversos. 

Posteriormente, este palillo de madera adquirirá una condición social a tener en cuenta.

Edad Media: el palillo de madera y su relación con el dinero

Más adelante y, a diferencia de los estereotipos actuales, durante la Edad Media, portar un palillo de madera en un estuche, o incluso entre los labios, era una forma de distinción entre la gente adinerada y la gente más humilde. Hoy en día, ni mucho menos se asocia este objeto de madera a personas con un alto nivel de vida.

A pesar de que los palillos de madera siguen siendo los mismos, en esencia, que cuando su descubrimiento, hubo un momento en que el cepillo de dientes no estuvo tan generalizado y el palillo de madera se usaba para la higiene dental.

Por otra parte, la reina Isabel I de Inglaterra en una ocasión recibió como obsequio, durante su reinado en el siglo XVI, seis escarbadientes de oro, instrumentos que a menudo exhibía con orgullo. Incluso hay un cuadro anónimo que la representa como una anciana con cadenas alrededor del cuello de las que colgaba un escarbadientes de oro.

Actualmente, el escarbadientes está en desuso, pero no deja de sorprender la cantidad de historia que tiene detrás.

El palillo en la época moderna y contemporánea: auténtica obra de coleccionista

Manosear los dientes comenzó a estar mal visto en el siglo XVII en Francia, y era tan poco apropiado como eructar en público. El cardenal Richelieu, al observar que el canciller Pierre Séguier se mondaba los dientes con la punta de un cuchillo dio orden de que en adelante los cuchillos se redondearan en el extremo para que, careciendo de punta, no pudieran ser utilizados como mondadientes.

Sin embargo en el siglo XVIII, el denominado padre de la odontología moderna, Pierre Fouchard, en su libro El cirujano dentista (1723), asegura que él siempre llevaba consigo un mondadientes de metal y un cepillo de dientes de cerdas.

Fue entonces un útil higiénico de gran acogida. En los inventarios del tesoro real de Viena figuran mondadientes de oro con cabeza de diamantes o rubíes; también los había de hierro con esmaltes en verde guardados en estuches de oro.

El palillo actualmente es un “clásico” de los restaurantes de todo el mundo. Pero no siempre fue así. En 1887 este instrumento alcanzó el grado máximo de popularidad desde las selvas de Brasil hasta los mejores restaurantes de Boston. Fue un grupo de hambrientos estudiantes de la Universidad de Harvard los que ayudaron a que el palillo de dientes fuese introducido en la máximo potencia mundial.

Charles Forster, un nativo de Maine, se encontró por primera vez con los palillos en Sudamérica poco después de la guerra civil de EE.UU. Se dio cuenta de que los nativos tallaban astillas de madera para usarlos en la eliminación de partículas de alimentos de entre los dientes.

Forster quedó impresionado con el buen estado de los dientes de los autóctonos. Cuando regresó a los EE.UU. llevó varias cajas de palillos con él.

Varios años más tarde, Forster construyó una máquina para producir palillos y abrió una planta en la ciudad de Oxford Country.

El escarbadientes, asociado a personas de edad avanzada

Una de las imágenes más habituales cuando se visita una establecimiento gastronómico, como pueda ser un bar, es la de un hombre de edad considerable con un palillo entre los dientes. Este utensilio históricamente ha estado asociado a personas de zonas rurales o barrios humildes, como un símbolo de comodidad.

Incluso en grandes reclamos cinematográficos en España como Torrente, este utensilio de madera ha adquirido un papel importante a la hora de enfatizar la personalidad de su protagonista, Santiago Segura.

Santiago Segura interpretando a Torrente con un palillo de madera.

Su asociación al mundo gastronómico tiene que ver con que en la Antigüedad, ver a una persona en la calle con un palillo en la boca significaba que se había comido bien, por lo que se entendía que era un individuo pudiente.

Una imagen de varios palillos de madera amontonados unos por encima de otros.

La relación entre el palillo de madera y la higiene dental

El uso del palillo de madera como una alternativa efectiva para el cuidado e higiene dental ha sido una práctica arraigada a lo largo de la historia. Este instrumento ha desempeñado un papel importante en la limpieza y el mantenimiento de los dientes.

Ahora bien, no es una herramienta demasiado recomendada por los expertos dentistas por los siguientes motivos.

En primer lugar, los palillos de dientes no cuentan con una esterilización homologada, son rígidos y terminan en punta, lo que puede dañar tanto el esmalte como las encías; e incluso se pueden clavar y provocar dolor y sangrado. Si, por ejemplo, una persona tiene gingivitis, podría empeorar su situación.

Por otro lado, la presión desmedida o equivocada que se realiza con los palillos para eliminar los restos de comida hace que se acumulen residuos en determinadas zonas y, con ello, se promueve la generación de placa en esas áreas.

Resulta curioso cómo un objeto aparentemente insignificante ha dejado una huella indeleble en la cultura y en el día aa de la humanidad. Todas las civilizaciones desde la prehistoria han visto en el palillo de dientes un fiel “compañero” de la higiene bucodental, a pesar de que, a día de hoy, su uso sea poco recomendado por odontólogos. 

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