Olvidarse de cosas puntuales: síntoma de que nuestra memoria está sana

Podría parecer paradójico, cómico o incluso un titular de mal gusto, pero lo cierto es que un estudio de la Universidad de Rochester en el Reino Unido ha revelado que el olvido en aspectos rutinarios de la vida son una evidencia de que la memoria está funcionado, ¡y de qué manera!

A todos nos ha pasado en algún momento quedarnos en blanco cuando estábamos pensando algo que decir a otra persona y a los pocos segundos se nos ha olvidado. Incluso en casa, dejar lo que se está haciendo para recoger un objeto y en el camino olvidar qué objeto.

Y nada, un imposible acordarse, ese pensamiento fugaz se esfuma como si hubiese sido un sueño. Quizá a los días, o con el paso del tiempo logres recordar de qué se trataba, pero ya no tendrá sentido. Esto tiene una explicación neurológica: los procesos de aprendizaje de tareas constan de varias fases.

La primera fase es la de retención de la nueva información, y es posible que no se preste la suficiente atención e interés. En la segunda fase, puede aparecer un problema de consolidación en las zonas cerebrales que permiten grabar esos mensajes.

En la tercera fase de aprendizaje, lo que ocurre es un trastorno de evocación, es decir, aunque se haya prestado atención a la información y se haya interiorizado, después es difícil recuperarla por problemas cerebrales.

¿Qué dice este estudio?

Exactamente, lo que dice dicho estudio es que estos episodios de olvido son una evidencia de que la memoria está sana y funcionando, por muy raro que parezca. Al ser seres perceptivos, en ocasiones se confunden diversos estímulos que se reciben del entorno y esto podría indicar que se goza de una m¡ buena memoria.

Robert Jacobs es un profesor en el Departamento de Ciencias Cerebrales y Cognitivas en la Universidad de Rochester desde hace 30 años, y su principal labor de investigación radica en detectar los aspectos que propician los olvidos casuales en los seres humanos, en aras de descubrir el origen de la demencia en ancianos.

En dicho estudio, se esclarece que estos errores de percepción se deben a que las personas no pueden captar la información en movimiento del entorno y esto conduce a errores del entendimiento del espacio y a olvidar momentáneamente lo que estaban haciendo.

Pero esto no es un error en la condición humana per se y que estos errores no son indicadores de un procesamiento mental defectuoso. Sino más bien son parte del proceso cognitivo del ser humano.

Robert Jacobs llegó a la conclusión de que los seres humanos somos más perceptivos y estos olvidos repentinos se deben al proceso cognitivo y son inevitables

Además, este estudio de la Universidad de Rochester en los Estados Unidos ha detectado que las mujeres de entre 40 y 60 años tienen más problemas que el resto para mantener la concentración y también menos memoria de trabajo. Por lo que podría afectar el sexo de la persona en este sentido.

Típicos olvidos diarios

Con el paso de los años estos «olvidos repentinos’ se dan con mayor regularidad, por una cuestión obvia: envejecimiento fisiológico, ya que los procesos cognitivos funcionan más lentamente y la información cuesta más trabajo al cerebro retenerla.

Gestos comunes como dejar el teléfono móvil en un lugar de la casa y al rato no acordarse dónde, o con las gafas de vista son típicos olvidos diarios que a todo el mundo le ha pasado en algún momento.

Incluso a la hora de cocinar se puede dar el caso de buscar un utensilio de cocina que previamente se ha extraído y que, en el momento de utilizarlo, no se encuentra.

Un estudio de la Universidad de Rochester afirma que no recordar cosas no significa tener mala memoria

O, ¿a quién no le ha pasado ir al parking y no conseguir recordar dónde se ha dejado aparcado el coche? Es como si una nube blanca hubiese inundado el cerebro de forma repentina.

Esto es lo que se conoce como «niebla mental», pero no es una enfermedad, sino más bien una alteración cognitiva que en neurología se conoce como «trastorno ejecutivo». Dicho en otras palabras, las funciones ejecutivas nos permiten organizarnos, prestar atención, cambiar de tarea sin perder el hilo de lo que estábamos haciendo.

¿Por qué ocurren estos olvidos?

El estrés o el cansancio son dos factores que intervienen en este proceso de olvido, sobre todo en la primera fase comentada, la de retención de información, puesto que se disminuye la capacidad de atención.

También afecta la alimentación, pero más en la segunda fase de consolidación de la información. El cerebro necesita estar bien alimentado para poder crear con solvencia los circuitos cerebrales que se encargan de consolidar la información.

Mucho se ha hablado sobre alimentos que ayudan a cuidar este proceso: el pescado azul, sólidos de cacao, agua y líquidos, alimentos ricos en Omega 3, aguacate, calabaza o frutas como la uva o los arándanos, entre muchos otros.

Por otra parte, el estado de ánimo es otro factor fundamental para la retención de la información. Ya le dice una de las expresiones latinas más reconocidas mundialmente: «Mens sana in corpore sano» y, en este caso, se cumple a rajatabla.

Además, el hábito del tabaco también se ha demostrado que puede afectar a propiciar pequeños lapsos de pérdida la memoria, puesto que fumar daña el cerebro alterando el suministro de sangre.

De hecho, una investigación publicada en Archives Of General Psychiatry sacó a relucir datos de 7.000 hombres y mujeres, demostrando que se daba un declive más acelerado de las funciones mentales con el paso del tiempo en las personas fumadoras.

Además, el tabaco promueve la acumulación de proteínas anormales que deterioran la capacidad  cerebral de procesamiento y transmisión de información.

Por último, la deficiencia en vitamina B12, que suele darse en personas que apuestan por una dieta vegetariana y vegana también es otro factor de pérdida de memoria, así como gérmenes como el herpes simplex tipo 1, es decir, el virus que provoca el herpes labial, también son agentes promotores de pérdida de memoria. O personas que sufran de tiroides funcional también pueden verse afectadas por problemas con la memoria.

 

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