Niños con necesidades especiales.

Los niños con necesidades especiales es un tema que no está sobre la mesa de debate en la actualidad. Es un tema al que pocos medios de comunicación le dedican el tiempo que deben. Sin embargo, su importancia es mucho mayor al de la repercusión que tiene actualmente.

Las necesidades especiales es un concepto relativamente nuevo, y mucho más sano, para hacer mención de lo que antes se conocía como “discapacidad”. Este post trata sobre un tema tan delicado como es afrontar la discapacidad en un ser querido. Bien sea un padre, madre, hijo o hermano es un hecho terriblemente injusto.

En este post nos centramos en hijos con necesidades especiales hablando de estas, tratando ciertas etapas y sentimientos en los que muchos se verán identificados.

Niños con necesidades especiales

Cuando una pareja consigue aquello que tanto tiempo llevaban buscando supone un cambio de roles y un entorno totalmente nuevo. Es una experiencia totalmente nueva que deberán de gestionar juntos, en familia.
Si la situación puede ser delicada de por sí, imaginemonos que la persona que viene al mundo tiene ciertas dificultades añadidas. Y poco a poco se confirma que cuenta con una serie de necesidades especiales.
En este caso, la mayoría de los padres que han pasado por una experiencia similar señalan que es una fase de la vida de superación.
Los padres hacen el desarrollo del niño como algo suyo, un reto para ellos y de ahí en adelante su compromiso más importante. Es por esto, cuanto más delicada es la situación más admirable es el trabajo que desarrollan todos aquellos padres que luchan por la autonomía de los hijos.
El sentido de protección de los padres es uno de los fenómenos más potentes que existen. Una sensación instintiva compartida tanto entre animales como en humanos. Y es por ello que en los casos de contar con algún miembro que requiere una ayuda extra, los esfuerzos se intensifican así y como el compromiso de los progenitores.

Sabemos el esfuerzo que supone criar a un niño. Pero no imaginamos el sobreesfuerzo que supone procurar una educación digna y una calidad de vida aceptable de un hijo con necesidades educativas especiales. Aunque, obviamente no debería ser un sobre esfuerzo, si no una de las necesidades cubiertas por la sociedad. Aunque lamentablemente, todavía no es así.

La familia como agente socializador

Por esta razón, los padres son los principales, y en ocasiones, prácticamente el único agente socializador del hijo/a con necesidades especiales. No queremos que seáis superhéroes y superheroinas,viviendo 24/7 por y para vuestros hijos. Sois humanos, os cansáis como todos los padres. Lloráis como todos los padres y acabáis hasta la coronilla, como todos los padres. Es normal sentirse así y es normal querer recobrar tiempo para un@ mism@, para reencontraros.

Hechos y circunstancias que no ayudan

La atención para los niños con necesidades especiales es insuficiente. Además, dados los horarios laborales altamente complicados para conciliar con la vida familiar. Pues nos obligan a tener que elegir entre el desarrollo profesional o el cuidado de los niños. Si además, los pequeños, necesitan de algún tratamiento rehabilitador (fisio,logopeda). Tenemos que ir corriendo de aquí para allá, con el agobio que eso conlleva.

Para postre, podemos tener alguna rabieta, algún problema en el cole. Como alguna salida de tono, que estire del pelo a una compañera, que tenga un parón en el desarrollo o incluso alguna regresión. Es normal que estalles, es lo más lógico, el ritmo y la exigencia es muy complicado de compaginar con las dificultades familiares.

Date un tiempo, unas horas a la semana. Para ti, por tu salud mental. Vete al gimnasio, a una academia de pintura, a bailar, a tomar café con una amiga. O incluso ve a la playa a cerrar los ojos y déjate llevar.

Cuenta con apoyos externos

En Aiudo nos vamos a ocupar de hacerte un relevo, de tratar a tu magnífico hijo como si fuera nuestro. Por eso, te vamos a proporcionar a un cuidador para que le acompañe a las terapias. Para recogerle del cole y llevarlo al parque; para ir a clase de natación o para que se quede en casa hasta que vuelvas del trabajo.

No lo pienses más y concédete un respiro, porque vas a poder afrontar las cosas desde otra perspectiva.

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