Mi familiar ya no me reconoce ¿Qué puedo hacer? Es una de las situaciones más frecuentes entre adultos de 40 y 60 años con padres que superan los 75 años. Y es que el alzheimer es una enfermedad que afecta a más de un millón de personas solamente en España.

Esta situación puede evolucionar poco a poco durante el tiempo o tener un cambio rápido y brusco. La velocidad en la que el deterioro de las capacidades provocadas por el alzheimer es imprevisible. Por ello, hay muchas familias que en un período muy corto (en unos pocos meses) ven como su familiar deja de reconocerlos. Y no solo eso, si no que deja de ser autónoma, independiente y de disfrutar de calidad de vida.

Desde AIUDO «soluciones para la independencia». Siempre hemos tratado de fomentar la autonomía de la persona mayor. Apoyando y aconsejando a los cuidadores y familias para que realicen acciones que ayuden a preservar la independencia de la persona mayor. Por lo que es muy importante que cuando detectamos que mi familiar ya no me reconoce cambiemos nuestra forma de actuar y comencemos a trabajar por preservar sus facultades el mayor tiempo posible.

Las acciones pueden ir dirigidas desde contratar un cuidador experto en atención del alzheimer. En caso de contratar un cuidador deberá tenerse en cuenta la nueva tabla salarial de empleados de hogar. Como también que la propia familia se haga cargo de la atención de su ser querido. No obstante, si no dispone de los conocimientos y experiencia necesaria puede que la adaptación sea muy dura.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi familiar con alzheimer?

Seguramente, las primeras acciones a realizar irán dirigidas a consultar especialistas para saber que causa esta desorientación y cómo actuar. Pero una vez ya se ha confirmado la existencia de la enfermedad, lo más probable es que un familiar (o varios) deban adoptar un rol de cuidador, pues la independencia y autonomía se verá afectada.

La familia comienza a estar alerta, pues en las situaciones en las que el alzheimer se manifiesta de forma temprana, pueden aparecer algunos problemas. Por ejemplo, es frecuente que exista una desorientación o que el familiar abandone el domicilio. Es habitual también que no recuerden si han comido y lo hagan de nuevo, o que no lo hagan. Y también ocurre lo mismo con la medicación, que puede derivar en la ingestión de sobredosis o de olvidar la dosis diarias.

Todos estos peligros obligan que la familia esté alerta, adopten un rol de cuidador o que contraten a un cuidador que sepa de alzheimer.

De hecho, la familia no solo debe estar más alerta para prevenir problemas. Las personas con alzheimer necesitan el mismo cariño y atención, puesto que, cuando tienen episodios de desorientación, les invade el miedo. En estas situaciones es muy importante que la familia esté cerca y ayuden a la persona en el transcurso de la enfermedad.

Mi familiar ya no me reconoce

¿Qué hacer si mi familiar ya no me reconoce? En estos casos hay que ser conscientes de que la víctima es la persona que lo sufre. La confusión y el desconocimiento lo vive la propia persona que lo sufre, y por ello hay que ayudarla. Porque igualmente sigue necesitando nuestro afecto y el apoyo en el transcurso de la enfermedad.

Hay que ser conscientes también de que si mi familiar ya no me reconoce, nunca se volverá atrás. Es decir, esa capacidad nunca volverá salvo momentos de lucidez, siempre excepcionales. Esta realidad es algo que los familiares deben aceptar. Se deberá tener mucho cuidado en el día a día y en la rutina, ya que esta es la verdadera «batalla». Ya que por lo general, deberán lidiar con el día a día con la frustración que crea en el cuidador principal y que esta suele provocar mayor ansiedad en el enfermo.

Rutinas para la persona con alzheimer

Si la fase es avanzada y nos encontramos en la situación de que mi familiar ya no me reconoce tendremos que centrarnos en cómo va a ser ese día a día.
El cuidador o familiar deberá evitar la agitación y el estrés de la persona con alzheimer.
Se deberá poner el foco en que el enfermo siga realizando tareas por si mismo y él solo. Este factor puede ser diferencial en el avance de la enfermedad del alzheimer. Siendo más probable que no sea un avance tan rápido cuando el paciente realiza rutinas saludables y que fomenten su autonomía.

Es fundamental que el familiar o cuidador pueda descansar y compaginar el cuidado con su vida diaria. Es muy probable que de no ser así se vea afectado por el síndrome del cuidador quemado y que la frustración le invada. Cuando esto ocurre, la primera persona que suele «pagarlo» es el paciente, ya que la frustración del cuidador afecta directamente al día a día en el cuidado. Y fomenta la ansiedad y el estrés de la persona mayor que sufre de alzheimer.
Hay detalles que el familiar o cuidador deberá cumplir. Como intentar despertarle a la misma hora todos los días. Que realicen actividades que provoquen estímulos mentales o que precisen de capacidad de pensamiento y razonamiento. Cuidar la higiene y la nutrición siempre.
Y por último fomentar la lectura y que el usuario conozca la información y noticias de actualidad.

Estas son solo algunas claves cuando hemos llegado al punto en el que mi familiar ya no me reconoce.