Mayores, de víctimas del Covid-19 a paladines de la conciliación

Un paladín es, según la Real Academia, un “defensor denodado de alguien o algo”. Pero eso no quita que, a éstos, las contiendas que estén librando, no puedan pasarles factura, dejarles marcas o heridas, e incluso… provocarles un fatal desenlace: la muerte. Pero los paladines no entienden del miedo, y menos, cuando la batalla para la que están dispuestos a luchar sea en pro de ayudar a sus hijos en la peligrosa tarea de cuidar de sus nietos durante la segunda oleada de la pandemia.

Con el inicio del curso escolar 2020-2021, las incógnitas están servidas. ¿Quién cuidará de un niño o niña cuando se confine a una clase entera o se cierre un colegio? ¿Qué ocurrirá si los padres no pueden teletrabajar y tengan que dejar a sus hijos sus abuelos? Una bomba, que ha estallado en la cara de millones de trabajadores españoles en la vuelta a las aulas de sus hijos, con más incertidumbre desde la Guerra Civil Española.

Víctimas indirectas del Estatuto de Trabajadores

Hay que puntualizar que, en España, los permisos en el trabajo quedan regulados por el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores. Un estatuto que evidentemente queda obsoleto en el contexto que se está viviendo en los tiempos del Coronavirus. Y que solamente recoge, entre otras cuestiones, que, enfermedades graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que “precise reposo domiciliario”, de parientes hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, el trabajador tendría derecho a dos días para ausentarse del trabajo.

Dos días que se quedan en nada, sobre todo en el caso de contagio por la Covid-19 de un menor o su puesta en cuarentena, teniendo en cuenta que el periodo de confinamiento es de 14 días. Y ahí, es donde entra en acción el grupo más vulnerable y que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia: nuestros mayores. Personas que cuando se las requiere, están ahí dispuestas a ayudar a sus hijos y nietos aunque les vaya la vida en ello.

Según el presidente de la Asociación de Abuelos y Abuelas de España «ningún abuelo dará un paso atrás ante la necesidad de un nieto, aunque haya riesgo”

«Ni un solo abuelo va a dar un paso atrás para cuidar a sus nietos»

De hecho, el presidente de la Asociación de Abuelos y Abuelas de España (ABUESPA), Francisco Muñoz, ya habló de ello ante la suspensión de las clases en los colegios en el portal web 65YMÁS al inicio de la pandemia en España: «Ni un solo abuelo o abuela va a dar un paso atrás para cuidar a sus nietos pese al peligro de contagio”. “No hay ni uno solo que dé un paso atrás ante la necesidad de un nieto, aunque haya riesgo”, matizó.

Paladines que fueron víctimas los días posteriores, pero que no pestañearon a la hora de ayudar a sus hijos en el cuidado de sus pequeños. Personas que sufrieron duramente las consecuencias, según los datos del estudio realizado en Julio por la empresa internacional de big data Inverence, en el que se demuestra que el Covid-19 barrió a toda una generación de españoles mayores de 75 años. Aproximadamente el 80 por ciento de las víctimas. Un grupo de españoles que ya luchó por sacar al país de la pobreza después de la Guerra Civil y que fue protagonista en el paso de la dictadura franquista a la transición.

Mila Primo, de 68 años, asmática y abuela de dos niños de 7 y 2 años: «O se encuentran medidas para la conciliación reales o estamos los abuelos para salir al rescate y si ocurre que nos contagiamos, pues habrá sido por ayudar a los nuestros»

Asimismo, estos datos no distan mucho de los facilitados por el Ejecutivo dos meses antes de los del mencionado estudio. Donde podemos observar que, según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, el grupo de edad en el que más defunciones se registraron hasta la fecha fue en el de mayores de 70 años, el que concentraba el 86,3 por ciento de los fallecidos. Y de otro lado, el colectivo entre 60 y 69 años ha sido el que el que más ingresos ha tenido en la UCI durante la primera oleada, un 32,1%, y también ha supuesto el 19,1% de las hospitalizaciones.

Con todo lo anterior expuesto, paladines como Mila Primo, de 68 años, asmática y paciente valenciana de riesgo por partida doble, y abuela de dos niños de 7 y 2 años, lo tiene claro: «Si mi hija necesita que me quede con ellos en caso de que confinen a los alumnos de su colegio y guardería lo aceptaré, ya que estoy y he estado siempre lista y preparada para atenderlos». «O se encuentran medidas para la conciliación reales o estamos los abuelos para salir al rescate y si ocurre que nos contagiamos, pues habrá sido por ayudar a los nuestros», ha apostillado.

Los datos están ahí y a nadie se le escapa que, a estas alturas, los abuelos de este país han sido las grandes víctimas de esta pandemia que todavía no ha superado la sociedad. Pero como hemos visto, los paladines no entienden del miedo y menos cuando en la contienda está en juego la salud y el bienestar de sus seres queridos.

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