Seis excelentes libros para personas mayores

“Es en la vejez donde la esperanza y desesperación juegan su última partida”, expresa Aurelio Arteta.

Que la balanza se venza hacia uno u otro sentimiento depende no solo de la propia persona, sino también de su entorno. Recomendar un libro a nuestros mayores es una forma de decirles que queremos que sigan soñando. Más, si son libros en que los protagonistas literarios son, como en la vida real, ellos.

Por ello y por ellos, hemos elaborado un listado de libros divertidos, reflexivos y emocionales que serán un presente de fantasía, empatía y fuerza para nuestros mayores.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Carcajadas garantizadas con esta obra de Jonas Jonasson, en la que reiremos con la trepidante aventura de un anciano que decide escaparse de la residencia en la que vive.

Horas antes de que se celebre la rimbombante fiesta que por sus 100 años todos han preparado para él, Allan Karlsson salta por la ventana y, sin mirar atrás, llega hasta la estación de autobuses. Allí, sin imaginarlo, una simple conversación cambiará su suerte.

Mientras espera al autobús, un joven le pide, de un modo un tanto zafio, que le guarde un instante la maleta. Allan le dice que no le va a esperar y eso es justo lo que sucede. Cuando llega el autobús, nuestro querido mayor se sube en él (¡con la maleta!). Cuál será su sorpresa cuando descubra que en ella hay… ¡50 millones de coronas!

A partir de ese momento, se verá envuelto en una búsqueda policial y en una persecución mafiosa. Durante su huída, nos deleitará con anécdotas de su asombrosa vida. Un pequeño avance: ha conocido a personajes históricos como Churchill, Franco o Stalin y participó en, nada más y nada menos, que la creación de la bomba atómica.

El viejo y el mar

Famosa obra de famoso autor. Santiago, protagonista creado por Ernest Hemingway, es un pescador de un pequeño pueblo de Cuba al que desespera una mala racha pesquera. Lleva 84 días sin pescar, ha perdido el respeto del resto de pescadores de la localidad y ha sido abandonado por su joven ayudante (aunque, no por decisión suya, sino de sus propios padres, que, debido al poco éxito de Santiago, le han prohibido salir a pescar con él).

El infortunado pero perseverante pescador, movido por su propio orgullo, se embarca solo hacia el mar bajo una única meta: conseguir una gran captura. Adentrado en “la mar”, atisba algo excepcional, un enorme pez espada. Tras una lucha de días y casi al borde de la extenuación, consigue capturar al pez. Pero, debido a sus dimensiones no puede subirlo al barco, por lo que lo agarra al costado del bote y emprende, triunfante, su viaje hacia la costa. Santiago librará, antes de llegar a puerto, una nueva batalla. Atraídos por el rastro del pez espada, los tiburones aparecerán para devorar toda su carne. Así, cuando Santiago llega a tierra, al costado del barco solo queda un gran esqueleto de espinas.

Desolado, el viejo pescador regresa a su hogar. Sin embargo, el final no será desdichado.

Yo de mayor quiero ser joven

Leopoldo Abadía es ese autor que te crea sensaciones antes, incluso, de leer su libro. Octogenario en DNI pero adolescente en espíritu y acción, Abadía tiene una respuesta para cuando le preguntan cómo está: “Espectacularmente bien”.

El libro se compone de sus propias reflexiones, experiencias y enseñanzas vitales que narra con la motivación de quien está —y se muestra convencido de que está— en la flor de la vida.

Este “chaval de 82” (ahora tiene 86), como así se define él mismo en el libro, abarca, bajo la frase “yo quiero ser…”, las mejores facetas que una persona puede detentar: optimista, emprendedor, decente, educado, fan de mi familia, joven…etc. Dentro de esta última dimensión escribe el objetivo de su libro: “quiero dar una serie de ideas de cómo pretendo ser cuando sea un joven de ochenta y pico y más”.

A pesar de los pesares

Esta deliciosa obra de Aurelio Arteta se sustenta bajo un cimiento sólido común: “mejor haber nacido”.

Dicha enseñanza existencial es suficiente para valorar la vida, de principio a fin. Para analizar la subsistencia y extraer conclusiones de ella, ofrece un dietario de sus propios pensamientos. Dietario que, en ocasiones, acompaña de diálogos ficticios con otros pensadores de la historia.

Para Arteta, el envejecimiento es un regalo y, como tal, hay que valorarlo. Regalo con dos caras, pues la satisfacción de alcanzar esta edad viene acompañada de notables dificultades. De entre ellas, la más bárbara es el inevitable examen que comenzamos a hacer de nosotros mismos. Y, en este ejercicio, comprobamos que el tiempo es limitado y que, recogidos en ese límite, quedarán, imperecederamente, nuestros actos y nuestros no actos.

Tomando este planteamiento como base, escribe una reflexión magistral: “¿Vale entonces repetir la cantinela del no somos nada? No, porque la muerte no reduce a cero la vida humana”. Bajo estas palabras se engloba lo que dejamos para siempre: nuestro legado y nuestra historia.

Pero, antes de que ese momento suceda, hemos de vivir con la convicción de que nos encontramos en el periodo de la humanidad en el que más tiempo vivimos y más larga es nuestra vejez. Aprovechémosla y vivámosla con intensidad. Vivámosla a pesar de los pesares.

Todavía puedo

Quizá el título no les suene tanto como su autor. Es uno de los profesionales de la información con más renombre de la historia de nuestro país. Madrileño, corresponsal en Nueva York y periodista en televisiones, radios y diarios es, también, escritor.

¿Quién es? José María Carrascal.

Sus 89 años y su extensa trayectoria profesional y vital le han entregado las claves para poder llegar espléndidos, en todos los sentidos y en todas las capacidades, a la vejez. Junto con las evidentes (ejercicio, dieta y genética), sobresale el secreto real de la fuente de la longevidad: la actitud frente al mundo.

La nostalgia y la melancolía del paso del tiempo no hacen sino que impedirnos disfrutar del tiempo que tenemos por delante. La autocompasión, el pesimismo y la derrota del “ya no puedo” como actitud común en la vejez representa el antónimo del título. Por ello, no hay mayor reivindicación que decir “todavía puedo”.

Este último libro que, tras estas palabras se expone, es para mayores, pero también para jóvenes. Es para abuelos, pero también para hijos y nietos. En él, podremos percibir —tan solo percibir— la sensación de abandono y de temor a lo desconocido que nuestros mayores sienten.

Arrugas

No se trata de un libro cualquiera. Es una novela gráfica que nos deleitará desde la portada hasta la última viñeta.

Su autor, Paco Roca, comenzó a pensar en la creación de esta obra cuando fue comprobando el envejecimiento de sus padres y el de los padres de varios amigos. Con las historias que sus amigos le contaban y tras visitar varias residencias, decide crear Arrugas.

Emilio, su protagonista, padece alzhéimer. Su familia determina que no puede hacerse cargo de él y decide ingresarlo en una residencia. Allí, conocerá a otros residentes con los que vivirá el avance de su enfermedad.

En sus páginas podremos descubrir (y entender) lo que los mayores sienten cuando son relegados a una residencia. En esta, en concreto, el segundo piso es representado como aterrador. Allí se van los que ya no se valen por sí mismos.

A lo largo de las viñetas y en cada una de las vivencias que allí atesorará Emilio, se presencia la ferocidad del alzhéimer y las necesidades no solo físicas, sino también psicológicas y afectivas que necesitan quienes la padecen.

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