Intolerancia a la fructosa: qué es, síntomas y cómo se detecta

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En ocasiones, el cuerpo humano tiene dificultades para procesar y tolerar ciertos alimentos. La intolerancia a la fructosa es un trastorno metabólico que afecta la capacidad del cuerpo para procesar y descomponer la fructosa, un tipo de azúcar natural que se encuentra en muchas frutas, verduras y alimentos procesados.

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es una clase de azúcar que se encuentra de manera natural en la miel y las frutas (por ejemplo, dátiles, uvas pasas, higos, manzanas y zumos de frutas).

Esta variedad de azúcar es un hidrato de carbono que está presente en un gran número de alimentos vegetales. Además, se le considera como el glúcido más dulce de todos los existentes.

La fructosa se digiere en el hígado para producir principalmente glucosa y pequeñas cantidades de glucógeno, lactato y una pequeña cantidad de ácidos grasos.

Síntomas de la intolerancia a la fructosa

Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, existen unos signos iniciales que hacen indicar que se está ante un posible caso de intolerancia a la fructosa.

Los síntomas principales son dispepsia (o lo que es lo mismo, molestias en la parte alta del abdomen), meteorismo (gases y aumento de sensibilidad), diarrea, distensión o hinchazón abdominal, periodos de diarrea con estreñimiento, náuseas, vómitos, mareo, cefaleas, depresión, llagas y úlceras en la lengua, disminución de la capacidad de concentración y atención, alteraciones dermatológicas, alteraciones menstruales, caída de pelo, debilidad de uñas y dolores musculares.

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¿Qué alimentos con fructosa hay que evitar?

Conviene tener especial cuidado con los zumos, ya que, además de renunciar a la fibra que sí se ingeriría si se comiera la pieza entera, en muchos casos, para disfrutar de esta bebida, se necesitan varias piezas de la misma fruta, con lo que se estaría sumando más cantidad de fructosa a la ingesta.

También hay que tener en cuenta que las frutas maduras tienen más contenido en fructosa que las frutas verdes. Las verduras con menor contenido en fructosa son, por ejemplo, las acelgas, el pepino o los rábanos.

¿Por qué se produce la intolerancia a la fructosa?

Cuando una persona intolerante a este azúcar consume algunos de estos alimentos, la fructosa que contiene debe ser absorbida por las células del intestino delgado para poder ser utilizada. El problema sucede cuando la fructosa no se absorbe en tal zona y continúa su camino hasta al colon o intestino grueso, donde produce síntomas gastrointestinales. Las consecuencias de esta malabsorción conduce a los síntomas de la intolerancia.

Un plato de carne con verduras.

¿La intolerancia a la fructosa es hereditaria?

Puede darse el caso de que esta problemática sea de origen hereditario. Esta intolerancia un trastorno por el cual una persona carece de la proteína necesaria para descomponer la fructosa.

Esta afección ocurre cuando el cuerpo carece de una enzima llamada aldolasa B. Esta sustancia se necesita para descomponer la fructosa.

Si una persona sin esta sustancia come fructosa o sacarosa (azúcar de la caña o de la remolacha o azúcar común), se presentan cambios químicos complejos en su cuerpo. El cuerpo no puede transformar la forma de azúcar que almacena (glucógeno) en glucosa. En consecuencia, el azúcar en la sangre disminuye y se acumulan sustancias peligrosas en el hígado.

Este tipo de intolerancia a la fructosa es hereditaria, lo cual quiere decir que se puede transmitir de padres a hijos

¿Cómo debe ser el menú para personas intolerantes a la fructosa?

Un ejemplo de comida perfecta para una persona intolerante a la fructosa se basa en una amplia variedad de ensaladas y cremas de verduras. De esta forma, una ensalada de pasta, espinacas, pepino y queso fresco puede ser ideal para un día. Del mismo modo, el pollo y el arroz deben ser alimentos incorporados para la semana.

Las ensaladas es más recomendable que sean de espinacas crudas o de canónigos ya que normalmente se toleran mejor que la lechuga.

El pavo también puede ser un ingrediente óptimo para combinar a lo largo de la semana.

Para las personas intolerantes a la fructosa, es esencial adoptar un enfoque consciente y cuidadoso en su dieta diaria. Evitar alimentos ricos en fructosa, como ciertas frutas y alimentos procesados con edulcorantes fructosa, resulta fundamental para evitar molestias y problemas de salud. La lectura detallada de etiquetas, la elección de alternativas bajas en fructosa y la consulta con un profesional de la salud son pasos clave para garantizar una alimentación equilibrada y evitar complicaciones.

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