Máquinas de coser en España: tejiendo los retales de nuestra historia

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Thaïs Soria

Por: Thaïs Soria

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Aunque hoy en día las máquinas de coser parecieran cosa del pasado, lo cierto es que este electrodoméstico, que en sus inicios no fue tal, marcó la historia de la costura y democratizó la industria de la confección, permitiendo que las prendas fueran más accesibles al público general. Pero, ¿qué sabemos exactamente de su evolución? ¿Cuáles fueron las implicaciones sociales de este artilugio?

La costura como testigo del tiempo

La necesidad de vestir es algo inherente al propio ser humano. Ya nuestros ancestros sabían que las inclemencias climáticas no hacían viable el hecho de permanecer desnudos, a merced del frío, el viento, el sol abrasador y la lluvia. El hombre prehistórico no tardó en comprender que las pieles de los animales que cazaban podían ser utilizadas para cubrirse el cuerpo. Estas proporcionaban abrigo y protección, asegurando su supervivencia en un medio completamente hostil y, de este modo, surgió una nueva necesidad: la de entrelazar estas pieles entre sí para adaptarlas a la figura humana.

6 agujas prehistóricas hechas con hueso animal
Fuente: macoinsl.com

Se han encontrado restos que datan de hace unos 600.000 años en los que se aprecia el empleo de agujas en pedazos de pieles animales. Estos primeros utensilios de costura se realizaban con huesos y, para elaborar los hilos, se utilizaban tendones. No sería hasta el siglo XIV cuando aparecerían las agujas de acero.

Si bien es cierto que la profesión del sastre gozó de un buen reconocimiento a lo largo de la historia, a mediados del siglo XVIII se planteó la posibilidad de diseñar una máquina de costura que agilizara la labor manual. Como explica José López Vázquez en ‘Historia de la máquina de coser. Fondos del MUVI’, los primeros experimentos se los debemos al británico Charles Frederick Wiesenthal en 1755, aunque sería Thomas Santo quien, en 1790, inventaría la primera máquina de coser para zapateros.

El 17 de julio de 1830, Barthelemy Thimmonier, un sastre de Lyon, creó una máquina cuya rapidez de cosido sorprendió a las gentes de su época. Por otra parte, en 1839, un modesto mecánico de Boston, Elías Howe, también diseñó un artilugio capaz de ganar en rapidez a las costureras más experimentadas. Mientras tanto, el actor y empresario Isaac Merrit, mejoró la eficiencia de estas máquinas primitivas y fundó la Singer Sewing Machine Company. Su éxito se debió a que supo adaptar este objeto al ámbito doméstico pues, hasta entonces, su coste y complejidad no habían permitido su salida del mundo industrial.

Máquina de coser antigua ricamente decorada

Y así fue pasando el tiempo y distintos visionarios e inventores vieron el potencial de esta máquina y fueron perfeccionándola. El aspecto característico que conferían en un inicio materiales de alta calidad como el hierro y el latón ha sido sustituido en nuestros tiempos por el plástico y otros materiales más sencillos que abaratan los costes. Esto, sin duda, ha permitido democratizar el acceso de la población a este artilugio tan útil.

Aunque el nivel de sofisticación de las máquinas modernas permite elaborar trabajos muy precisos y facilita enormemente la labor de quienes se dedican o tienen como afición la costura, los primeros ejemplos ganan en esplendor y detalle. Los adornos florales y el empleo de materiales de alta calidad conferían una estética muy bella, de hecho, estos artículos antiguos se han ganado la admiración de quienes saben apreciar su valor e incluso se han convertido en objeto de coleccionismo. A pesar de ello, las máquinas actuales son más sencillas de utilizar y ya no se accionan con la mano o el pie. A día de hoy van conectadas a la electricidad, motivo por el cual se consideran electrodomésticos.

Un símbolo de progreso y modernidad

La llegada de las primeras máquinas de coser procedentes de Estados Unidos e Inglaterra a España a mediados del siglo XIX, constituyó todo un símbolo de modernidad, ya que su introducción se produjo en pleno proceso de industrialización. Esto permitió acelerar los tiempos de fabricación y distribución de este artefacto que, rápidamente, se expandió a lo largo y ancho del territorio nacional.

Fotografía antigua de una mujer cosiendo a máquina.
Mujer cosiendo con una máquina de coser Singer, durante la Primera Guerra Mundial. Fuente: Wikipedia

El nuevo invento supuso todo un cambio en la sociedad. Primeramente, significó una transformación del modo en que se entendía la costura. Si bien hasta entonces la ropa se había confeccionado a mano en los hogares, la posibilidad de disponer de una máquina de coser permitió acelerar mucho el proceso y contribuyó a que la producción de prendas fuese mucho más rápida y eficiente. Las máquinas representaban también el avance tecnológico que estaba viviendo la Europa de aquel momento y, concretamente en España, evidenciaban la modernización del país. Este hecho, a su vez, reforzó la mentalidad progresista que se venía gestando en las últimas décadas.

Por otra parte, la máquina de coser se convirtió en un símbolo de la liberación femenina. En una época en la que los roles de género estaban muy marcados y la mujer quedaba relegada al ámbito doméstico, estos nuevos ‘aparatos’ terminaban con las largas horas de costura, lo cual se entendió como una forma de emancipación y aumento de la autonomía femenina.

Cosiendo sueños de ’emancipación’

Entre mediados y finales del siglo XIX, las mujeres destinaban casi 50 horas semanales a las labores de costura en el ámbito doméstico. En cuanto a las costureras profesionales, podemos afirmar que estaban muy mal pagadas y que la confección de cada prenda suponía invertir muchas horas de trabajo semanales.

Recorte de periódico con publicidad de una máquina de coser.
Retal de una revista de 1955. Fuente: todocoleccion.net

La llegada de las máquinas de coser no sólo transformó la labor de las mujeres que se dedicaban a la costura como profesión, sino también la vida de las amas de casa. Debemos ver aquella época desde una óptica que contrasta completamente con la mentalidad que hoy en día impera en la mayoría de los países occidentales. Por poner un ejemplo, en aquel entonces, los maridos consideraban que la máquina de coser era el regalo perfecto para sus mujeres, y así lo evidencia la publicidad de la época. De hecho, la máquina de coser fue el primer invento destinado a mejorar la calidad de vida de las féminas, ya que, hasta entonces, todos los esfuerzos se habían destinado a desarrollar inventos que facilitasen el trabajo masculino. 

A partir de este momento, comenzaron a aparecer otros electrodomésticos que permitieron que la mujer se liberase, en parte, de la carga que suponían las duras tareas domésticas. Hablamos, por ejemplo, de la aspiradora o la lavadora, que en su día también revolucionaron el mundo. 

Entre puntadas y recuerdos: las máquinas de coser como símbolos de conexión generacional

Las máquinas de coser son elementos que solemos asociar a la casa de nuestras abuelas. Nos evocan a aquellas tardes que pasábamos de pequeños con ellas, mojando unas cuantas galletas en leche a la salida del colegio, mientras aquellas hábiles mujeres daban las últimas puntadas a las prendas que llevaban días, e incluso semanas, confeccionando para sus familiares con tanto cariño.

Una anciana cosiendo a mano una tela blanca.

Sin duda, estos recuerdos evocan sensaciones de calidez, ternura y conexión con el pasado. De momentos de quietud que parece que hemos olvidado por adentrarnos de lleno en la frenética vida moderna. Antaño, la vida transcurría más lenta, y permitía apreciar los pequeños detalles y disfrutar de la sencillez de los momentos cotidianos

Las máquinas de coser nos hablan también del legado de habilidades y conocimientos transmitidos de generación en generación ya que, tradicionalmente, las abuelas enseñaban el arte de la costura a las madres, y estas a sus hijas. La costura es una actividad que requiere de tiempo, paciencia y destreza; justamente algunas de las aptitudes que menos se cultivan en nuestros días. Por eso mismo, podemos sentir cierta conexión con el legado familiar y reconocer el valor de las habilidades tradicionales perdidas cuando vemos una máquina de coser.

La nostalgia hacia las máquinas de coser también está relacionada con una apreciación por la artesanía y la labor manual. En un mundo dominado por la producción en serie y la tecnología digital, las máquinas de coser representan un enfoque más personal y creativo de la confección de prendas. Nos recuerdan un tiempo en el que las cosas se hacían a mano con atención al detalle y dedicación.

El valor de lo hecho a mano: la recuperación del trabajo manual en la era digital

Desde hace unos cuantos años estamos asistiendo a un paulatino proceso de ‘recuperación de la esencia perdida’. Con esto nos referimos a que son muchas las personas que están poniendo el foco de nuevo en el trabajo artesanal y cada vez son más los interesados en aprender cerámica, joyería, tallado en madera, cestería, costura… Pareciera que, tras comprobar que la producción en serie no sólo ha puesto en jaque el trabajo de muchos artesanos, sino que también ha contribuido a la despersonalización y deshumanización de las artes y los oficios, el mundo quiere recuperar la conexión humana a través de la tradición.

Todo aquello que se crea de manera artesanal nos cuenta una historia. Su propia singularidad es reflejo de una tradición aprehendida y tiene una capacidad única de evocar emociones. Por eso, quizás los bordados de nuestra abuela que hace unos años nos parecían anticuados, cosa del pasado, hoy están cobrando un nuevo interés.

Mujer joven cosiendo mascarillas con máquina de coser

La máquina de coser ya no es símbolo de industrialización, sino de vuelta a la tradición. Ya no sólo es empleada por mujeres, sino también por hombres que desean aprender un arte tradicional. Y tampoco es un simple objeto que recordamos con nostalgia, sino que es símbolo de un pasado en el que la costura era parte integral de la vida diaria y de un presente que busca reconectar con su legado cultural.

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Comentarios para Máquinas de coser en España: tejiendo los retales de nuestra historia

3 Responses

  1. Yo soy una amante de la costura y me gusta mucho coser
    Y me e hecho de una maquina de coser antigua preciosa del siglo XVIIII que cose y todo y la tapa que es abatible es un tablero para jugar al. Ajedrez yna joya de maquina gracias

  2. “De hecho, la máquina de coser fue el primer invento destinado a mejorar la calidad de vida de las féminas, ya que, hasta entonces, todos los esfuerzos se habían destinado a desarrollar inventos que facilitasen el trabajo masculino. ”

    Cierto , las bombillas se inventaron para que los abuelos machos vieran mejor en el puticlub a las esclavas

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