Enfermeras a domicilio: características y diferencias con las cuidadoras

Las personas que precisan ayuda para realizar alguna o todas las tareas del día a día poseen a su disposición a dos tipos de profesionales que les proporcionarán los cuidados que necesitan: las enfermeras a domicilio y las cuidadoras.  

Son frecuentes las dudas sobre en qué consiste el servicio de una enfermera a domicilio y en qué se diferencian de las cuidadoras, por lo que en estas líneas hablamos de ello. 

Qué son las enfermeras a domicilio

Las enfermeras a domicilio son profesionales capacitadas para la atención individual y minuciosa de personas que presentan unas necesidades asistenciales y clínicas más complejas que las comunes

Enfermeras a domicilio: su labor 

El espectro de cuidados que las enfermeras a domicilio prestan abarca todo tipo, desde los más básicos a los más especializados y complicados. 

Algunas de las tareas que la enfermera a domicilio sabe, con diligencia, llevar a cabo son las siguientes:

  • Puesta de inyecciones. En algunas ocasiones, la medicación tiene que ser suministrada a modo de inyección. Son cuatro los tipos de inyecciones que existen: intravenosa, intramuscular, subcutánea e intradérmica. Bajo ningún concepto podemos ponerle a nuestro familiar una de estas cuatro formas de inyecciones sin tener conocimiento de ello, pues las consecuencias de su incorrecta aplicación pueden ser graves. Gracias a su conocimiento, las enfermeras a domicilio se encargan de ello de manera adecuada y segura.
  • Cura de heridas. Las personas mayores son más propensas a sufrir la aparición de heridas superficiales de su cuerpo. De hecho, es común observar en nuestro familiar heridas cuya causa desconocemos. Esto sucede porque con el paso de los años, la piel se vuelve más frágil y sensible debido, en general, a la condición propia de las personas mayores y, en particular, a las enfermedades crónicas específicas que puedan padecer. Las enfermeras a domicilio llevan a cabo la cura de estas heridas cutáneas, pudiéndose encargar, incluso, de las heridas cuya cura revista mayor complicación, como es el caso de las úlceras.
  • Alimentación y sonda gástrica. Cuando nuestro familiar ve imposibilitada la acción de tragar, el médico puede plantearse la colocación de una sonda de alimentación. Las enfermeras a domicilio están capacitadas para mantener su adecuada utilización y revisión diaria, así como atender cualquiera de las muchas complicaciones que suele albergar este procedimiento.
  • Técnicas invasivas como la venopunción. Se trata de la extracción de sangre de la vena, teniendo que ser practicada, normalmente, por personal sanitario como el caso de las enfermeras de las que aquí hablamos. Gracias a su formación, la enfermera puede recoger muestras de sangre para un análisis de nuestro familiar sin que este tenga que desplazarse hasta un centro médico.
  • Vendajes especializados. Las enfermeras a domicilio poseen los conocimientos para vendar correctamente una extremidad que ha sufrido una leve lesión o una zona del cuerpo en la que se han producido úlceras. Gracias a ello, nuestro familiar verá, en el primer ejemplo, limitado y protegido su movimiento y, en el segundo, favorecido el retorno de la circulación venosa, desarrollando, de esta forma, una recuperación más rápida y satisfactoria.
  • Terapia respiratoria. Aquellos pacientes con patología respiratoria pueden realizar, con la ayuda de profesionales como las enfermeras a domicilio, ejercicios para obtener una recuperación pulmonar considerable. Si se necesita una atención más especializada sobre ello, el fisioterapeuta puede ser también una figura de gran ayuda.
  • Ejercicios complejos de rehabilitación y valoración de su evolución. Al igual que en el caso anterior, tanto fisioterapeuta como enfermera a domicilio pueden ayudar a realizar los ejercicios físicos de rehabilitación. El fisioterapeuta será el profesional idóneo para decidir y definir cuáles son los ejercicios concretos más efectivos y beneficiosos para nuestro mayor y la enfermera se encargará de su cumplimiento y seguimiento. 

 

Cuidadoras y enfermeras a domicilio, diferencias 

Enfermera cuidadora de mayores paseando una persona mayor en una silla de ruedas.

La principal diferencia se encuentra en las tareas que, habitualmente, realizan. Las enfermeras a domicilio abarcan desde cuidados básicos invasivos, atención para la higiene y cuidados complejos. Por su parte, las cuidadoras prestan cuidados de menor especialidad sanitaria que las enfermeras, pero igual de vitales y fundamentales para el bienestar de nuestro familiar dependiente que ellas.  

Esto es, la cuidadora cuida y atiende a nuestro familiar en todas y cada una de las tareas básicas del día a día, mientras que la enfermera a domicilio proporciona una atención más médica que asistencial. 

Más allá de las técnicas médicas de mayor especialidad, las cuidadoras detentan, gracias a su extensa experiencia, los conocimientos para desempeñar muchas de las propias tareas que realizan las enfermeras a domicilio, como la cura de heridas o el control detallado de los tratamientos médicos recetados. 

Junto con la especialización sanitaria, la otra diferencia entre ambas profesionales es el precio. El coste de la enfermera a domicilio es considerablemente más elevado que el de la cuidadora. Dependiendo de las horas requeridas, el servicio será más económico, pero no obstante, siempre más costoso que el proporcionado por una cuidadora. 

Para cubrir todas las necesidades asistenciales y médicas que presenta nuestro familiar, en un número no poco desdeñable de ocasiones, las familias deciden contratar ambos servicios: la cuidadora se encarga de proporcionar todos los cuidados diarios y la enfermera a domicilio acude una o varias horas a la semana. De esta forma, cuidadora y enfermera se complementan a la perfección, pues las dos se marcan el mismo objetivo: aumentar el bienestar y la calidad de vida de la persona a la que con profesionalidad y cariño atienden.  

¿Enfermera a domicilio o cuidadora, cuál es la mejor opción?

Sabemos que llegado el momento de requerir de los cuidados de una persona externa, puede parecer complicado qué profesional elegir. Queremos que nuestro familiar reciba la mejor atención, ¿pero qué atención? La respuesta tanto a esta pregunta como a la anterior es sencilla: depende

Para descifrar ese “depende”, podemos recurrir a tres fuentes de datos:

  • Analizar las necesidades que nuestro mayor presenta en su día a día. Debemos tener en cuenta que las tareas que puede realizar la cuidadora son la mayoría de las que desempeña la enfermera a domicilio. Por ello, lo primero que tenemos que advertir es si las necesidades de nuestro mayor son más médicas que asistenciales o si estas pueden ser satisfechas por una cuidadora profesional.
  • Comentarlo con la persona que tiene que recibir los cuidados. La decisión que tomemos posee como protagonista a nuestro familiar, por lo que antes de tomarla, debemos conversar con él para conocer qué tipo de cuidados desea y necesita.
  • Consultarlo con profesionales. Uno de los cometidos más valorados que llevamos a cabo en Aiudo es la relación de confianza que se crea con las familias que requieren nuestros servicios de asistencia a domicilio. Por nuestra experiencia, sabemos todas las dudas y preocupaciones que en estos momentos surgen, por lo que nos esforzamos por ser quienes proporcionan la tranquilidad y seguridad que las familias buscan.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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