Las enfermedades mentales más comunes en ancianos

Las enfermedades mentales se pueden sufrir en cualquier etapa de la vida. Pero lo que es verdad es que, según la edad de las personas, existen más posibilidades de sufrir un trastorno mental. Hoy vamos a hablarte de la población de mayor edad, vamos a centrarnos en las enfermedades mentales en ancianos.

Factores de riesgo en adultos mayores

Son muchos los factores biológicos, psíquicos y sociales que se presentan a lo largo de la vida y que influyen en la salud mental de cualquier persona. Además de los motivos generales de estrés con que todo el mundo se enfrenta, son muchas las personas mayores que se ven privadas de tener una buena calidad de vida por dolores crónicos, dificultades de movilidad y otros problemas físicos o mentales.

Entre las personas mayores suele ser más habitual que hayan sufrido pérdidas de seres queridos o un descenso a nivel económico debido a la jubilación. Estos factores también contribuyen a una sensación de angustia y soledad que influye tanto en su cuerpo como en su mente. Una salud mental inadecuada influye en el organismo y a la inversa. Por ejemplo, un adulto mayor con una cardiopatía presenta una tasa más alta de depresión que uno que no padece ningún tipo de problema médico.

Las enfermedades mentales en ancianos más habituales

Te puedes encontrar con estas:

Síndrome confusional agudo o delirium

Este cuadro clínico que apenas dura unas horas hace que la persona que lo sufre tenga una alteración de la conciencia. Aparece en forma de desorientación y se experimentan cambios en la memoria, en el lenguaje, en el pensamiento y en definitiva en todo lo que tenga que ver con cualquier función cognitiva.

Demencias

Bajo este término encontrarás distintos trastornos mentales que interfieren de manera drástica en el funcionamiento habitual de cualquier persona mayor. El origen de cualquier demencia se encuentra en el deterioro de las neuronas y además de ser crónica, incide de manera directa en el aprendizaje, en la concentración y en la memoria de quien la padece.

Los síntomas más habituales y que pueden servir de alerta son: dejar de lado las aficiones o hábitos, dificultad para orientarse en el espacio y en el tiempo y olvidar episodios de manera recurrente, entre otras. Este trastorno lleva asociados problemas económicos y sociales, tanto por los gastos que conlleva la asistencia médica, como por las cargas emocionales de las familias.

Depresión

Aunque es cierto que la depresión es un trastorno de tipo mental que puede hacer su aparición a cualquier edad, no se le ha prestado demasiada atención a los comportamientos depresivos en ancianos. Algunos de ellos se interpretaban como algo que llevaba implícito la vejez, como por ejemplo el desinterés por cosas que hasta entonces les gustaban; la tristeza, el aislamiento, etc.

De igual manera que la demencia, una depresión suele afectar más a las mujeres que a los hombres. Además suele estar asociada a situaciones de soledad o dolencias físicas. En sus estadios más graves, pueden llegar a aparecer incluso ideas suicidas.

De ahí que sea muy importante que cuando una persona de avanzada edad pierda a un ser querido, tenga limitaciones económicas o físicas o aparezca cualquier otra situación que le pudiera afectar, se le preste especial atención. Cualquiera de estos desencadenantes es posible que sean los causantes de una depresión futura que puede acarrear problemas muy graves.

Tratamiento y prevención de las enfermedades mentales

Una enfermedad mental de un anciano generalmente obliga a la familia a hacerse cargo de él antes de que lo hagan las instituciones sanitarias. Esto es algo que provoca mucho sufrimiento, especialmente cuando la dependencia de la persona mayor es demasiada. En este caso, lo mejor es contar con cuidadores especializados que se encarguen de atender a tu ser querido lo mejor posible. Además, es fundamental identificar y tratar de la manera más rápida posible un trastorno mental.

La salud mental de los ancianos puede mejorar si se fomenta un envejecimiento saludable y activo. Para ello se deben crear unas condiciones y un entorno propicio para su bienestar para que disfruten de una vida saludable. Para ello, es necesario que dispongan de ciertos recursos con los que satisfacer sus necesidades más básicas. Una vivienda primordial. Al igual que la planificación y ejecución de programas de salud que estén dirigidos a los grupos más vulnerables y otros que ayuden a prevenir y solucionar el maltrato y violencia de los ancianos.

A nivel médico tienes que establecer un diagnóstico lo más rápido posible para abordar el tratamiento más adecuado según la patología. También es fundamental facilitar la información suficiente para que el tratamiento que requieren cada una de las enfermedades mentales en ancianos sea todo un éxito.

En definitiva, es fundamental que al llegar a la cierta edad los mayores se encuentran especialmente cuidados y vigilados. Si los familiares no se pueden hacer cargo por diferentes causas, es necesario que faciliten los cuidados de una persona experta y de confianza. De esta manera, los ancianos podrán tener la calidad de vida que sin duda se merecen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *