Educación financiera en la tercera edad

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Las personas mayores (más de 64 años) están especialmente expuestas a varios riesgos financieros, entre ellos, mayor riesgo de exclusión financiera, fraude, robo o la mayoría encuentra dificultades para manejar servicios bancarios digitales por falta de familiarización con la tecnología.

Estas vulnerabilidades suelen derivar de factores como menor competencia digital, declive físico/cognitivo o aislamiento social, cierre de oficinas bancarias y digitalización acelerada.

Solo el 30% de las personas mayores de 65 años reconocen tener conocimientos suficientes para tomar decisiones informadas sobre productos financieros.

La tendencia demográfica muestra un colectivo numeroso y en aumento, lo que hace imprescindible reforzar la educación financiera como herramienta de protección.

Gráfica del índice de envejecimiento de la población
Fuente: Eurostat- Indicadores de estructura de la población a nivel nacional población de 65 a 79 años. 

¿Por qué es fundamental que las personas mayores comprendan las bases de las finanzas?

Hoy, muchos trámites cotidianos son financieros y digitales: citas médicas por SMS, banca online, pagos electrónicos, gestiones administrativas. La educación financiera ha cambiado.

Aprender finanzas no es solo vivir mejor. Es vivir con:

  • Seguridad ante fraudes y estafas.
  • Manejo adecuado de pensiones y ahorros.
  • Adaptación a la digitalización financiera.
  • Mejor planificación del futuro y gestión de la jubilación.
  • Reducción de la ansiedad y estrés financiero.
  • Acceso a productos y servicios adecuados.
  • Empoderamiento y participación activa en la economía.

Impacto en su calidad de vida

La educación financiera tiene un impacto en la calidad de vida y bienestar emocional ya que les brinda:

  • Seguridad de saber que decisiones están tomando.
  • Autonomía para poder gestionar su cuenta, realizar pagos, reclamar, bloquear.
  • Confianza en su capacidad para manejar sus finanzas y la tecnología reforzado su autoestima.

Beneficios de una buena gestión financiera

Una buena gestión financiera es, sobre todo, una forma de vivir con más tranquilidad. Ayuda a proteger el dinero en una etapa donde los ingresos suelen ser más fijos y las decisiones tienen más impacto.

No se trata de “saber mucho de bancos” o de economía, sino de tomar decisiones informadas, aquí vemos la importancia de la educación financiera:

Clave Qué hacer Beneficio directo en pensión y ahorro
Cobro de pensión bien gestionado Tener una cuenta principal para la pensión y revisar cada mes el ingreso Evita errores de cobro y facilita el control del dinero disponible
Separar “gasto” y “ahorro” Usar dos cuentas (gastos / ahorro) o subcuentas Protege el ahorro y reduce la tentación de gastar lo reservado
Presupuesto mensual sencillo Dividir en fijos (casa, luz), variables (compra) e imprevistos La pensión “rinde más” y hay menos sustos a fin de mes
Fondo de emergencia Guardar un colchón (por ejemplo, 2–3 meses de gastos si es posible) Evita préstamos caros o descubiertos ante averías o salud
Control de recibos y domiciliaciones Revisar cargos y suscripciones; devolver recibos erróneos a tiempo Evita pagos duplicados y “fugas” pequeñas que suman mucho
Reducir comisiones Revisar si la cuenta “sin comisiones” cumple condiciones y comparar alternativas Aumenta el dinero neto disponible cada mes
Ahorro con liquidez Elegir productos sencillos según necesidad (cuenta remunerada, depósito corto) Mantiene el dinero accesible y mejor ordenado, sin penalizaciones
Evitar deudas costosas Entender TAE, plazos y penalizaciones; evitar revolving Protege la pensión de cuotas largas e intereses altos
Seguridad y alertas Activar alertas, límites y bloqueo rápido en tarjeta/app Previene pérdidas por fraude y da tranquilidad para operar

Principales desafíos financieros en Personas Mayores

Todos podemos percibir que la tecnología avanza a pasos acelerados. Para muchas personas mayores, este proceso supone un reto aún mayor, especialmente cuando la digitalización afecta directamente a gestiones cotidianas y decisiones financieras.

Brecha digital

Hoy en día, muchas gestiones esenciales requieren competencias tecnológicas básicas: pedir cita médica, recibir un SMS con un código localizador, introducirlo en una pantalla digital o gestionar trámites a través de aplicaciones móviles.

En el ámbito financiero, esta falta de familiarización con la tecnología puede tener consecuencias más graves:

  • Dificultad para acceder a la banca online.
  • Problemas para revisar movimientos o detectar cargos indebidos.
  • Desconocimiento de conceptos financieros clave.
  • Riesgo en la gestión correcta de la pensión y los ahorros.

No comprender aspectos básicos como comisiones, condiciones contractuales o sistemas de seguridad puede poner en peligro recursos económicos.

Exclusión financiera

La progresiva digitalización del sistema bancario y el cierre de oficinas físicas han reducido los canales presenciales de atención. Esto afecta especialmente a las personas mayores que no se sienten cómodas utilizando aplicaciones o plataformas digitales.

La exclusión financiera puede manifestarse en:

  • Dificultad para realizar transferencias o pagos electrónicos.
  • Limitaciones para acceder a productos financieros adecuados.
  • Menor capacidad para comparar opciones o entender condiciones.
  • Dependencia excesiva de terceros para realizar gestiones.

Cuando el acceso a los servicios financieros se vuelve complejo, aumenta la vulnerabilidad y se reduce la autonomía.

Aislamiento social

La falta de competencias digitales no solo tiene un impacto económico, sino también social. La tecnología se ha convertido en un medio esencial para mantener el contacto con familiares, recibir información y participar en la vida social.

La desconexión digital puede derivar en:

  • Mayor sensación de soledad.
  • Dependencia para realizar trámites.
  • Menor participación en la vida económica y social.

Este aislamiento incrementa la vulnerabilidad frente a fraudes y estafas, ya que las personas con menos red de apoyo pueden ser más susceptibles a engaños.Persona mayor revisando en su móvil mensajes de fraudes

Fraudes y estafas: como prevenirlos 

Las personas mayores, especialmente aquellas con menor experiencia digital, pueden convertirse en objetivo de estafadores que utilizan técnicas cada vez más sofisticadas.

Phishing sofisticado

Mensajes o correos electrónicos que imitan a bancos, instituciones u organismos públicos, con enlaces que dirigen a páginas web falsas para robar credenciales y datos personales. Algunas claves básicas de protección.

Consejo Descripción
❌ No compartir datos Ninguna entidad oficial solicita contraseñas, claves bancarias o datos personales por teléfono o redes sociales.
☎️ Verificar la identidad Ante una solicitud de dinero de un familiar, cortar y llamar directamente al número conocido, no contestar por la misma vía.
⚠️ Desconfiar de la urgencia Los estafadores presionan para que la víctima actúe sin pensar.
🔗 No hacer clic en enlaces No descargar aplicaciones ni abrir enlaces recibidos por SMS o WhatsApp.
🔒 Mantener la tecnología actualizada Utilizar contraseñas seguras y aplicaciones oficiales.

Configuración segura en la app bancaria

  • Activa doble factor de autentificación.
  • Activa alertas de movimientos (compras, transferencias, retiradas).
  • Ajusta límites (compras/transferencias).
  • Aprende dónde está “bloquear tarjeta” y “apagar compras online”.
  • Desactivar compras online si no se realizan.

Recomendamos crear una rutina de control de 5 minutos para revisar una vez por semana:

  • Consultar movimientos
  • Detectar cargos desconocidos
  • Bloquear y contactar con el banco si hay dudas

Estafas emocionales (apps de citas)

Algunos estafadores crean vínculos afectivos y luego solicitan dinero por motivos inventados. Señales de alerta: 

  • Urgencias económicas repentinas.
  • Promesas de visita que nunca se concretan.
  • Solicitudes de transferencias internacionales.

Una pareja mayor tiene problemas con las compras en línea y llama al servicio de atención al cliente para solicitar ayuda.

5 Soluciones para mejorar la inclusión financiera

Instituciones, entidades financieras, familias y comunidad tienen un papel fundamental en la creación de un sistema accesible, comprensible y seguro. Estos serían cinco puntos para avanzar hacia una verdadera inclusión financiera.

1. Cursos de educación financiera y digital adaptados

Junto a programas de formación digital adaptados a mayores, diseñados de manera sencilla y comprensible.

  • EPALE – Plataforma electrónica de aprendizaje de adultos en Europa
  • La UNED
  • Finanzas para todos
  • ExpertClick
  • La  Asociación Española de Banca también ofrece recursos como Simulador de Cajero Automático.

2. Apoyo familiar y comunitario

Es clave involucrar a las familias y comunidades en el proceso de apoyo a las personas mayores, ayudándoles a adaptarse a la tecnología, ya sea mediante el acompañamiento en el uso de herramientas digitales o brindando asistencia directa.

Y a ser asesorados financieramente si se dispone de más conocimientos, estar en copia de recibos domiciliados como la luz, agua, gasoil para estar al tanto de alguna posible subida que a priori no se aprecie.

3. Refuerzo de protección frente al fraude

La prevención es la mejor herramienta contra la vulnerabilidad financiera. Con información clara, hábitos de revisión periódica y algunas configuraciones básicas de seguridad, es posible reducir considerablemente el riesgo.

4. Productos simples y transparentes

Son aquellos diseñados para que cualquier persona pueda comprender fácilmente. Sin letra pequeña confusa, sin condiciones ocultas y con información clara desde el primer momento. Por ejemplo:

  • Cuenta corriente para pensión sin condiciones complejas.
  • Cuenta sin comisiones reales (sin requisitos difíciles de cumplir).
  • Tarjeta de débito con límites ajustables y alertas activadas.

5. Participación activa en la economía

La autonomía financiera no se limita a gestionar correctamente una pensión o evitar fraudes. Implica que las personas mayores sigan siendo agentes activos dentro de la economía, tomando decisiones, consumiendo con criterio y participando en la vida económica de su entorno.

  • Toma decisiones informadas sobre sus compras y contratos.
  • Compara productos y exige transparencia.
  • Gestiona sus recursos con planificación.
  • Utiliza, si lo desea, herramientas digitales para operar.
  • Reclama cuando detecta errores o abusos.

En conclusión

En un entorno cada vez más digitalizado, la falta de competencias financieras y tecnológicas puede transformar gestiones cotidianas en experiencias frustrantes e incluso excluyentes. Lo que antes se resolvía con una visita presencial hoy exige habilidades digitales que no siempre se han tenido oportunidad de adquirir.

Por el contrario, cuando las personas mayores cuentan con los conocimientos y herramientas necesarias, no solo gestionan mejor su economía, sino que refuerzan su autoestima, su independencia y su papel activo dentro de la sociedad.

Controlar aspectos básicos como los ingresos, los gastos, los recibos y el ahorro permite llegar a fin de mes con mayor tranquilidad, afrontar imprevistos sin recurrir al endeudamiento y mantener la autonomía personal. En definitiva, la educación financiera y digital no solo protege el patrimonio: protege la dignidad, la seguridad y la calidad de vida.

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