La deshidratación en personas mayores: consejos para actuar

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Lorenzo Gómez

Por: Lorenzo Gómez

Periodista, redactor experto en gerontología

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El agua es un elemento fundamental en el organismo del ser humano pero, especialmente en épocas estivales, la proporción de esta en el cuerpo disminuye, y es cuando de produce el proceso de deshidratación. Los adultos mayores son más vulnerables a sufrirla, puesto que, por una serie de razones, pueden no alcanzar el consumo de agua diario ideal. Con una serie de pautas para una ingesta de agua adecuada, monitorear los síntomas de la deshidratación en ancianos es una medida necesaria para favorecer una mejor calidad de vida en la tercera edad. Esta, junto a los golpes de calor en ancianos, es una de las problemáticas más destacadas de los meses de mayor exposición al sol.

A medida que se envejece es probable que la necesidad de beber agua sea menor. Por ello, cuando una persona de edad avanzada siente sed, es un signo de deshidratación. Sin embargo, aunque como cuidadores hay que estar al pendiente del consumo de agua, también se debe estar atentos a otros aspectos para evitar la deshidratación en ancianos.

¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación es una afección provocada por la pérdida de demasiado líquido del cuerpo. Ocurre cuando una persona pierde más líquidos de los que se ingiere y el cuerpo no tiene suficientes líquidos para funcionar bien.

Este desequilibrio de líquidos hace que el organismo no funcione correctamente provocando alteraciones a varios niveles.

Los adultos mayores se sitúan entre los grupos que tienen mayores probabilidades de padecer un desequilibrio hídrico junto con recién nacidos, niños menores de cinco años, embarazadas y deportistas.

Un señor mayor le ofrece un vaso de agua a su mujer.

¿Qué causa la deshidratación?

Los motivos de deshidratación pueden ser varios. En un anciano deshidratado las causas más frecuentes se vinculan con:

  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Sudar demasiado.
  • Orinar demasiado (por ciertos medicamentos y enfermedades).
  • Fiebre.
  • No beber suficientes líquidos.
  • Edad muy avanzada.
  • Ciertas demencias.
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Tipos de deshidratación en personas mayores

No toda carencia de agua tiene la misma gravedad. Según la cantidad de esta, la edad y la salud de la persona, puede ser más o menos peligroso. Así, hay tres grados de deshidratación:

  • Deshidratación leve. Su grado de riesgo es bajo. Normalmente son los primeros síntomas de esta condición. Se puede revertir con bastante facilidad.
  • Deshidratación moderada. Suele aparecer por la inacción ante una leve, aunque también puede darse por otros motivos, como patologías. Sus síntomas son algo más graves. En alguna ocasión puede requerir la intervención de profesionales.
  • Deshidratación severa. Los síntomas son muy graves y se necesita la intervención de médicos de manera urgente, ya que el cuerpo está sufriendo mucho y necesita una manera rápida de hidratarse.

Una señora mayor bebe agua de una botella en un banco de un parque.

¿Cómo saber si un anciano está deshidratado?

Los signos de un anciano deshidratado son diversos, dependiendo del grado de deshidratación. No obstante, para detectarla es importante reconocer los síntomas más claros:

  • Boca pastosa. La baja producción de saliva. Una boca pastosa es resultado de ausencia de saliva. Por ello, es de vital importancia la ingesta de una cantidad suficiente de agua.
  • Estreñimiento. Otra de las causas de una deshidratación en personas de la tercera edad es el estreñimiento, aunque también pueden presentarse otros síntomas como el dolor abdominal o la falta de apetito.
  • Modificaciones en la orina. El color y densidad pueden indicar un problema de hidratación. La falta de agua en el organismo reduce la micción y hace que la orina sea más densa y oscura.
  • Confusión. Otro de los motivos de esta ausencia de agua en el organismo es la desorientación y confusión en ancianos.
  • Fatiga y cansancio. Una bajada de tensión sanguínea puede ser otro de los signos evidentes de falta de agua.
  • Mareos, cefaleas y dolores de cabeza. Cuando una persona mayor se deshidrata, el volumen de sangre en el cuerpo disminuye. Esto puede provocar una reducción en el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que afecta su función y puede desencadenar dolores de cabeza.
  • Dolores musculares. La falta de agua no solo baja la tensión, sino que también altera los niveles de minerales en sangre lo que afecta al correcto funcionamiento de los músculos. Por esta razón también pueden aparecer alteraciones en el ritmo cardíaco.

Además, la deshidratación afecta a las personas mayores en tanto en cuanto sufren caídas con mayor facilidad, infecciones urinarias, riñones y boca, además de que un flujo sanguíneo alterado puede retrasar o alterar también los efectos de los medicamentos causando serias complicaciones en el estado de salud del individuo.

¿Cómo cuidar a una persona mayor deshidratada?

Cuando una persona mayor está deshidratada, es importante tomar medidas rápidas para proporcionarle el cuidado adecuado. Existen algunas recomendaciones sobre cómo cuidar a una persona mayor deshidratada:

  • Reconocimiento de los síntomas: algunos síntomas de la deshidratación en los adultos mayores incluyen boca seca, sed intensa, mareos, debilidad, confusión, disminución de la producción de orina, piel seca y ojos hundidos.
  • Ofrecer líquidos: como cuidadores, hay que procurar que la persona deshidratada beba agua en pequeñas cantidades y con frecuencia. Si es necesario, también se pueden proporcionar bebidas isotónicas o electrolíticas, como suero oral.

Una de las recomendaciones más efectivas es evitar darle líquidos con cafeína o alcohol, ya que pueden empeorar la deshidratación.

  • Controlar la temperatura ambiente: conviene asegurarse de que la persona e mantenga en un entorno fresco y bien ventilado. Evitar la exposición directa al sol y proporcionar sombra si es necesario es fundamental en los meses de mayor calor.

Un anciano bebe agua de un vaso en su casa.

  • Facilitar una dieta equilibrada: es importante alimentar a la persona con comidas ligeras y nutritivas, que contengan frutas y verduras con alto contenido de agua, como sandía, melón, naranjas, pepinos y calabazas.
  • Monitorear los signos vitales: el cuidador deberá prestar atención a los signos vitales de la persona, como la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Si los niveles son anormales, hay que buscar atención médica de inmediato.
  • Proporcionar descanso adecuado: asegurarse de que la persona deshidratada descanse lo suficiente. El estrés y la fatiga pueden empeorar la deshidratación.
  • Buscar atención médica: en el caso de que los síntomas de la deshidratación persistan o empeoren, es importante que la persona sea evaluada por un profesional médico. El médico podrá determinar si se necesita hidratación intravenosa u otros tratamientos específicos.

Hay que recordar que la deshidratación en los adultos mayores puede ser peligrosa, por lo que es esencial actuar rápidamente y buscar atención médica si es necesario.

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