Cuidadores millennials que atienden ancianos. Esta es una de las figuras que más están creciendo en los últimos años. Sobre todo en Estados Unidos donde se ha analizado y detectado esta característica.
Y es que cada vez hay más millennials que atienden a personas mayores y cuidan, tanto a nível informal como realizando tareas sanitarias, de los mismos. Bien sean familiares directos o conocidos sin que les una ninguna relación familiar.

Lamentablemente, según el artículo, más de la mitad de los cuidadores millennials que atienden a ancianos precisan de un trabajo a tiempo completo. Por ello, se ha encontrado un mayor número de personas extranjeras jóvenes realizando estas labores para personas mayores.

De momento está sucediendo en Estados Unidos y la población de cuidadores millennials que se ha observado es, generalmente, hispana. No obstante, es posible que en los próximos años suceda también en Europa. O que la falta de empleo se extienda hasta tal nível que el colectivo de jóvenes en general comience a tener más presencia en el cuidado de ancianos. El problema es que sea por necesidad y no por vocación. Como deben de ser todos los empleos relacionados con el cuidado de personas.

Cuidadores millennials que atienden a ancianos en USA

Según el artículo que está basado en un estudio de American Association Retired Persons. Hay más de 10 millones de jóvenes de entre 18 y 34 años que cuidan a ancianos en USA.
De todos ellos, algo menos de 1 tercio (el 27%) corresponden a millennials de origen latino.

Además, existen algunas historias personales por las que podemos conocer como y por qué les ha llevado a estos jóvenes a convertirse en cuidadores millennials.

Cuidadores millennials de sus propios familiares

Y es que el estudio no solo ha obtenido datos generales de cuanta población joven se dedica al cuidado de ancianos. Si no que también han realizado entrevistas personales.

De esta manera, podemos conocer como una joven de 29 años que se dedica al cuidado de sus abuelos desde hace 6 años. Y se encarga tanto de que se tomen las medicinas como de que acudan al médico. Sin embargo, lo realiza sin percibir ningún tipo de compensación económica aún dedicándose a tiempo completo.

Sin embargo, tal y como pasa con la mayoría de familiares que cuidan de sus mayores. Cuentan que es un trabajo lleno de amor y que lo hacen con toda su pasión, ya que, ellos fueron cuidados en su niñez y ahora deben hacerse cargo de sus padres o abuelos.
Y es que hay una especial sensibilidad que nos lleva a cuidar de nuestros abuelos siempre que lo necesiten.

La parte más difícil

Aunque se trate del cuidado de tus propios familiares, no hay que olvidar de que se trata de un trabajo muy complicado. Y es que en muchas ocasiones deben hacerse cargo de personas con enfermedades muy delicadas y complicadas. Para las que, alegan, “que no están preparados”, pues en muchas ocasiones la labor del cuidado comienza a realizarse sin ningún tipo de formación previa. Ni general, ni específica en patologías como la demencia o el alzheimer.

Además existen otras dificultades como la necesidad de movilizar y cargar peso. Esta es una labor que, en ocasiones, tampoco se cuenta formación previa. Los cambios de pañales, horarios concentrados en las principales comidas del día o las noches. La convivencia y las discusiones, son solo algunos añadidos que complican la labor.

Según informa el estudio, los estereotipos están cambiando en EEUU. De hecho, antes del estudio no se sabía cuántos millennials podrían estar trabajando como cuidadores de ancianos. Y que tras los resultados, la cuidadora tipo de persona de sexo femenino de 49 años está cambiando.

¿Cómo serán los cuidadores del futuro?

Es posible que nos encontremos ante los primeros datos que puedan invertir la tendencia en el futuro. En el que, comienza a asomarse la población joven de millennials comenzando a asumir roles y empleos en el sector del cuidado de personas mayores.

Esta claro que a cualquier sociedad le gustaría y le gusta que exista población joven formándose y ejerciendo como cuidadores profesionales. Que cuentan con un punto de empatía y sensibilidad superior al resto. Que respeta a las personas de la tercera edad como se merecen. Y que atender a personas mayores que lo necesitan es su opción de vida para desarrollarse profesionalmente.

No obstante, si estas personas asumen este rol y estos empleos al margen de la vocación y la iniciativa propia. Si no por una necesidad por no contar con recursos disponibles o alternativas. Estaremos de acuerdo en que este escenario no favorece a nadie. Ni a los jóvenes que merecen un empleo, ni a las personas mayores que merecen una atención especializada.

Por eso, esperaremos para saber las causas y valorar la realidad de que cada vez haya más cuidadores millennials.