Cuidadores hombres: una minoría silenciosa que rompe las barreras de género

A pesar de que 9 de cada 10 cuidadores en España son mujeres, existe una minoría de hombres que se dedican en cuerpo y alma al cuidado de personas mayores.

El empleo de cuidador hombre rompe en la actualidad con muchos estereotipos y barreras de género acrecentadas con la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, que reconoció el derecho a paro de los cuidadores debido a una “discriminación indirecta por razones de sexo”.

El perfil de varones dedicados a los cuidados domésticos es el siguiente: adulto mayor, en muchos casos mayores de 60 años, y predominan los casados.

Dos casos que ejemplifican esto a la perfección son los de Juan Carlos, un cuidador de ancianos dedicado en cuerpo y alma a su trabajo, o de Héctor, quien ha cuidado durante varios años a su abuelo.

Juan Carlos, un cuidador de ancianos feliz con su trabajo

Labores como el aseo diario o cocinar son el denominador común de Juan Carlos todos los días.

“No he tenido nunca ningún problema con los familiares. Es más, me llevo estupendamente con ellos a día de hoy, incluso con familiares de ancianos que he cuidado hace años”, confirma Juan Carlos a Aiudo.

Juan Carlos ha cuidado a lo largo de su carrera profesional a un total de cinco ancianos, uno de ellos con un ictus, con muchas zonas del cuerpo completamente paralizadas.

Su trabajo siempre ha consistido en asear, cocinar, preparar el desayuno o emplear la fuerza para transportar en silla de ruedas a los ancianos que ha cuidado. Además, dice “sentirse cómodo” ayudándoles en su día a día, levantándolos de la cama o duchándoles.

Un cuidador ayuda al aseo personal a un señor mayor dependiente.

Además, en muchas ocasiones, los cuidadores varones conviven con familiares, en muchos casos los maridos o esposas. “Nos contamos una cantidad industrial de historias y batallas de toda su vida. Es como una relación de amistad en muchos casos, del cariño que nos cogemos“, explica Juan Carlos.

Por último, y ante el debate si existe discriminación en el empleo de cuidador siendo hombre, Juan Carlos confirma que él nunca ha tenido un trato discriminatorio.

Más bien al contrario, su experiencia dentro del sector de los cuidados a domicilio ha sido siempre positiva y, a día de hoy, está encantando con su trabajo como cuidador de personas mayores.

El cuidado de una persona mayor: una aventura cargada de vida

El caso de Juan Carlos como cuidador guarda detrás una historia repleta de vida. María, la mujer de José Luis, el anciano dependiente, siempre está muy atenta de que a su marido no le falte de nada en este momento delicado de su vida.

“Yo no ayudo mientras Juan Carlos trabaja, yo incordio”, expresa María entre risas

Un cuidador hombre de ancianos desayuna con un hombre mayor y su mujer en la cocina mientras sonríen.

María comenta también que todas las noches pretende acostar a José Luis en torno a las 22:00 horas, pero se ha percatado de que si ella se dispone a ver la televisión a esas horas, su marido no quiere dormir.

Los pañales los financia la Seguridad Social, así como sus medicinas. Solamente pagamos un medicamento que es algo más caro que es para la mente”, continúa María.

Asimismo, una de las particularidades de este caso, y que seguramente muchos casos compartan, es que entre cuidador y persona mayor se habla en muchas ocasiones en código. Esto es, en el caso de Juan Carlos como cuidador y José Luis como persona dependiente, los viernes es el “día del café”, que significa afeitarse.

Un cuidador afeita a un señor mayor que sufre problemas de riego sanguíneo y primeros síntomas de párkinson.

José Luis tiene un problema de déficit de riego sanguíneo al cerebro, y tiene principio de párkinson desde hace 4 años aproximadamente

José Luis siempre tiene en la boca la expresión “andiamo subito“, que significa en italiano “vamos ahora mismo”. Esto tiene una explicación, y es que José Luis ha ejercido toda su vida de químico experto en pieles y calzado, por lo que constantemente ha viajado a Italia para cerrar acuerdos con dicho mercado. Cuando Juan Carlos le dice “vamos a ponernos los zapatos”, José Luis le responde “andiamo subito“, y así con sucesivas preguntas que se le formulen.

Héctor, junto a su abuelo en el ámbito familiar

El caso de Héctor tiene mucho que ver con el de Juan Carlos. Ambos, varones, adultos y cuidadores de ancianos.

En el caso de Héctor, un chico colombiano que se formó en técnico industrial en metalistería pero ha trabajado desde soldador, pasando por empresas gestionando la atención al cliente, o incluso como militar en su país.

No obstante, gran parte de su vida ha pasado por cuidar a su abuelo, con quien estuvo 2 años en su casa atendiéndolo mientras éste estaba postrado en la cama.

“Por la mañana le preparaba el desayuno con una dieta especial para él, baja en azúcar, y le gestionaba las medicinas, así como paseábamos por la tarde o le administraba los bienes”, recalca Héctor.

El caso de Héctor con su abuelo es un ejemplo más de la profesionalidad de muchos hombres en el sector de los cuidados a domicilio

Cuidadores varones: un perfil con futuro

Así, el número de cuidadores varones se incrementará sustancialmente en el futuro, en relación con la disminución del número de potenciales cuidadores (relacionado a su vez con la disminución del tamaño de las familias), con la afianzada incorporación de la mujer al mundo laboral, así como con el cambio en los roles de género y en las normas de las relaciones sociales, y con la mayor prevalencia de trastornos crónicos en personas mayores.

Todo ello, factores que han potenciado una mayor presencia del género masculino en los cuidados a domicilio, según datos de un estudio del IMSERSO publicado en el año 2008, y que ya vaticinaba esta tendencia.

Además, en España, a partir de los 65 años los hombres cuidan en igual medida que las mujeres y, a partir de los 80, hay más cuidadores masculinos que femeninos en las parejas.

Por el contrario, lo más habitual es que la cuidadora sea la hija, así como la esposa o compañera, y en menor medida las
nueras.

A diferencia de lo que ocurre en España, en Estados Unidos existe una tendencia de cuidadores varones

Asimismo, los hombres se han visto en la obligación de asumir roles que hasta ahora no habían tenido la necesidad de llevar a cabo, sin experiencia alguna se enfrentan a tareas domésticas y de cuidado, para las que nunca habían sido preparados ni educados.

El perfil más común de cuidador hombre, es el varón jubilado que se hace cargo de su mujer con demencia

Un collage con dos fotografías de una chica cuidando a una anciana y un chico cuidando un anciano.

Diferencias entre cuidadores hombres y mujeres: la edad y la anatomía marcan la diferencia

Cierto es que la mujer ha tenido y tiene un mayor protagonismo en el cuidado de personas mayores y personas dependientes. Aunque también es cierto que la figura masculina está avanzando a pasos agigantados

Pese a esta novedad, son varias las razones para su estudio. En primer lugar, en un contexto en el que la idea socialmente dominante es la de que cuidar es una tarea eminentemente femenina, donde las mujeres cuidan tanto a otras mujeres, como a hombres (generalmente cuidan a sus maridos, a sus padres o suegros más mayores que ellas), los hombres que asumen este papel han sido habitualmente olvidados por su reducida cantidad.

De hecho, el estudio «Cuidadoras y cuidadores: el efecto del género en el cuidado no profesional de los mayores» viene a indagar precisamente en las funciones de los cuidadores, así como las variables diferenciadoras en función del género, centrándose en la sociedad española.

De esta forma, el estudio confirma un hecho, y es que los cuidadores varones son más mayores en general que las mujeres cuidadoras.

Este hecho se apoya sobre la prueba de que los varones que cuidan a personas a domicilio, en muchos casos, son los esposos, frente a la cantidad de mujeres de todas las edades que realizan tareas del hogar.

Asimismo, para el empleo de un cuidador hombre también se ha explicado en el estudio la prevalencia de la fuerza en el hombre para realizar tareas domésticas muy costosas, como levantar a un anciano encamado, o ayudar a subir las escaleras con total solvencia, incluso a la hora de transportar objetos pesados.

De hecho, el propio Juan Carlos cuenta que se siente “muy cómodo cuando emplea la fuerza para ayudar” al anciano que cuida.

Las mujeres envejecen en peores condiciones

Aunque es cierto que la esperanza de vida aumenta con el paso de los años, avances científicos y estilo de vida saludable, las mujeres llegan en peores condiciones de salud a la tercera edad que los hombres.

De hecho. en algunos casos, las mujeres llegan a los 55-60 años con problemas de salud, tanto físicos como mentales.

En concreto, problemas de hormigueo en las manos motivado por el túnel carpiano, dolores de huesos, lumbares y hasta patologías mentales como depresiones, más comunes en las internas.

Tradicionalmente, en España, la cultura del cuidado de ancianos y dependientes ha recaído sobre las mujeres. Tanto hijas como esposas se hacían cargo de padres, abuelos y esposos y se han dado muchos casos de cuidadoras con problemas músculo-esqueléticos ya que, en ocasiones, tienen que emplear una fuerza desmedida para acostar, levantar o incluso asear a personas con problemas de movilidad.

En consecuencia, los problemas mentales hacen acto de presencia, incluso en edades muy tempranas.

Una de cada cinco mujeres cuidadoras de 18 años a 39 años indican que el estrés está muy presente en sus vidas

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