Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de las aproximadamente 400.000 personas que asisten a personas dependientes en el ámbito familiar en España, el 89% son mujeres; de las excedencias solicitadas en 2016 para atender a un familiar, el 90,87% fueron pedidas por una mujer, según datos del Ministerio de Empleo; y según el estudio CuidadorES, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y Lindor (2016), el 88,5% de los cuidadores en España son mujeres.


Aprovechando que en el mes de Marzo celebramos el día de la mujer trabajadora, ponemos el foco en la unión femenina. Debido a las distintas cargas y dificultades que supone ser empleada de hogar, conviene tener un apoyo entre iguales.

 

Ser cuidadora de un dependiente no es un camino de rosas

Desempeñar el rol de cuidadora acarrea sobrecarga emocional. Puede manifestarse el sentimiento de abandono a una misma, aislamiento o la culpabilidad por dejar relegadas nuestras vidas personales para la casi total dedicación al otro.  La soledad es uno de los sentimientos más comunes entre cuidadoras. Muchas veces no manifestamos lo que nos preocupa y cargamos con este peso sin que nadie lo sepa. Esto nos puede llevar a un estado emocional de desasosiego que puede influir negativamente tanto  en nosotras mismas como en nuestro entorno laboral.

Ante tales circunstancias es necesario contar con una red de apoyo entre iguales que nos haga sentir más cómodas al expresarnos.

Sororidad entre cuidadoras: Una red de apoyo

La palabra sororidad viene del latín soror que significa hermana. Hace referencia al vínculo entre las mujeres y la lucha conjunta para  lograr cambios sociales que nos lleven al bienestar común. Según el CSIC, nueve de cada diez cuidadores en España son mujeres. La desigualdad, la discriminación y la brecha salarial son realidades sujetas al trabajo de empleada de hogar. Por lo que es necesario contar con una red de apoyo donde las mujeres  puedan sentirse escuchadas y comprendidas.

Existen distintos grupos enfocados al encuentro entre mujeres cuidadoras que nos servirán como soporte. Un ejemplo de ello, es el grupo de apoyo mutuo entre mujeres de la Casa Grande. En estas reuniones se pone en común la realidad de las mujeres, no solo en el ámbito laboral, sino también en el personal.

Otras iniciativas como la del Ayuntamiento de Valencia para este 8 de marzo, pretenden visibilizar a las mujeres más desprotegidas laboralmente como es el caso de las empleadas de hogar. Éstas comprenden un alto porcentaje de mujeres inmigrantes que en muchas ocasiones  ven vulnerados sus derechos y condiciones de trabajo. Es por ello que Valencia Activa  ofrece asesoramiento gratuito para todas aquellas mujeres que lo necesiten, tanto a trabajadoras profesionales como a empleadoras.

Construir el futuro juntas

En el pasado, la empleada de hogar recibía principalmente manutención y alojamiento a cambio del servicio. El salario, de hecho, era algo más simbólico que un derecho laboral. Gracias a la reivindicación constante de las mujeres a lo largo del tiempo y de su lucha por la profesionalidad del empleo, se han mejorado las condiciones notablemente.  No obstante, la lucha por los derechos de la empleada de hogar  no  ha terminado y queda mucho camino por recorrer. El derecho al subsidio por desempleo es el próximo hito a conseguir, al igual que una jubilación digna gracias a una cotización real o la continua lucha contra precariedad laboral.

Ahora más que nunca la unión puede hacer la fuerza. La sororidad entre iguales nos lleva a compartir no sólo realidades, sino a afrontarlas de manera conjunta y a lograr un cambio social que nos beneficiará a todas.