La solidaridad de toda una sociedad con nuestros mayores

En esta complicada larga circunstancia en la que nos encontramos, aflora de una forma más abundante y generosa la solidaridad de personas que desean que los más mayores no se vean perjudicados por algunas de las consecuencias de la cuarentena.

Entre ellas, la terrible soledad, la dificultad para comprar medicamentos o la imposibilidad de cocinarse están muy presentes. En estos momentos, los vecinos han pasado a ser los familiares más cercanos, los sanitarios se han convertido en sus mejores aliados y las personas desconocidas son, ahora, las voces agradables que a través del teléfono les acompañan.

Un sinnúmero de proyectos e iniciativas se han desarrollado por todos los rincones, desde los pueblos más remotos hasta las ciudades más grandes. En estas líneas, contamos algunos de ellos:

Solidaridad con los mayores en Valencia

Las casas de comidas que en la ciudad del Túria se mantienen abiertas, lo hacen, especialmente, por una razón: sus clientes más mayores. En el día a día previo al estado de alarma, es decir, en la normalidad que antes existía, los mayores que no podían cocinarse, acudían, al mediodía, a las casas de comidas de su barrio a comprar nutritivos y sabrosos platos ya cocinados.

Estos días, en los que salir a la calle se hace para los más mayores especialmente dificultoso, las casas de comida llevan sus platos a los domicilios. Acostumbrados a verse entre el olor de las comidas y la compañía de los vecinos, ahora, solidarios dependientes y agradecidos ancianos se encuentran en la puerta del hogar, ese muro invisible que, gracias a la solidaridad, los mayores no tienen que atravesar.

Solidaridad con los mayores en Madrid

Madrid es la ciudad en la que más iniciativas se han desarrollado. Una de ellas es Somos Tribu, una red de solidaridad creada por vecinos de Vallecas. Con su creación, ha sido el primer distrito madrileño que ha puesto en marcha redes vecinales de apoyo. Su razón principal es la ayuda a los mayores del barrio, un grupo tan numeroso en él como vulnerable.

Por ello, en cuestión de horas, cientos de vecinos voluntarios se inscribieron en el portal de solidaridad. Para organizarse, se han creado diferentes grupos de WhatsApp que atienden cada una de las zonas en las que se divide el barrio.

Las labores que ofrecen abarcan toda la ayuda que un mayor, en este fatigoso momento, necesita. Hacer la compra, atención psicológica o supervisión de las necesidades de mayores ya infectados son algunas de las muchas tareas que llevan a cabo. Para ello, han creado un protocolo que todos los voluntarios deben seguir con el fin de no exponer a los mayores a más riesgos y desempeñar así, una actuación segura y eficaz.

Solidaridad con los mayores en Sevilla

El reparto de Correos en Sevilla ha adquirido una nueva función que se suma a la que habitualmente desarrolla. Trabajadores de Correos han desarrollado un servicio para repartir a los más mayores medicamentos y productos de primera necesidad.

Desde el propio Correos han manifestado el “gran orgullo” que sienten de que sus trabajadores hayan querido ir más allá de su trabajo marcado y representen, una vez más, su vocación de servicio público.

Pero, los carteros no están solos, a ellos se les han sumado un numeroso grupo de voluntarios que han querido aportar su ayuda a este provechoso proyecto. Provechoso para los más mayores, pero, sobre todo, para los propios voluntarios que con cada reparto reciben la gratificación de aquellos que con alegría ven acercarse a su domicilio el característico color amarillo.

Solidaridad con los mayores en Pequeños pueblos

Los comerciantes que habitualmente ven llenar de conversación sus establecimientos rurales, han ampliado el mostrador con el uso de la furgoneta y se han organizado para llevar los alimentos a cada hogar. De esta forma, antes de abrir la tienda, dan servicio a todos los mayores que tienen dificultades para ir a comprar.

Así, a la par de la labor de los propios servicios sociales de los ayuntamientos más pequeños, surgen multitud de iniciativas vecinales.

Estos anteriores son solo algunos de los incontables ejemplos de solidaridad vecinal. Hay muchos más. Las redes nos dejan imágenes tan emocionantes como estas, en las que los mayores, incluso, reciben una sorpresa de cumpleaños:

 

Hoy, los vecinos no solo se reencuentran en balcones distanciados, sino que se relacionan como hasta el momento no habían hecho. Así, el mundo rural y el urbano pierden una de sus diferencias más características y comparten en sus calles el mismo sentimiento de vecindad.
Ahora, vivan en el lugar en el que vivan, bajo las puertas de los más mayores entran circulares en las que se lee: “No está solo. Estamos pendientes de usted para todo lo que necesite”.

En Aiudo creemos que las personas sacamos nuestra mejor versión no solo cuando ayudamos a los demás, sino cuando nos dejamos ayudar.

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