Dependencia y personas mayores

La necesidad de contar con un cuidador en España se ha ido incrementando de forma notable a lo largo de los últimos años al igual que la dependencia. En las próximas décadas va a seguir incrementándose no solo en España, si no en toda Europa.

El crecimiento de la dependencia se debe a factores demográficos. También al envejecimiento total y global de la población, una mayor tasa de supervivencia y longevidad…

A su vez, debemos hacer una especial mención al segundo factor más importante, y que sin duda es objeto de estudio de los expertos e investigadores. La denominada crisis de los sistemas de apoyo, la disminución del apoyo informal.

La familia es menos propensa a cubrir esta necesidad que ha estado presente durante siglos, y por esta alteración de los sistemas, se ha acelerado la necesidad creciente de contar con la figura del cuidador.

Las personas mayores son cada vez más, aumentando en más de 1 millón cada 10 años. Es cierto que las personas de más de 60-67 años no son ya consideradas mayores. Pero las personas mayores son cada vez más mayores; el envejecimiento del envejecimiento.

La población mayor de 80 años va a experimentar un incremento en su colectivo, con un ritmo de crecimiento mucho mayor ya que se ha duplicado en solo 20 años. Mientras que las personas mayores de 65 años se ha duplicado en los últimos 30 años.

Paralelamente, se prevé que durante esta década los casos de dependencia aumenten en casi 1 millón de personas. Este hecho derivará en la continuada presión sobre los recursos públicos, lamentablemente ya sobre saturados, y perpetuando la ineficiente red asistencial española.

La dependencia crece en España

Es una realidad prevista, que la presión sobre la provisión de un cuidador irá creciendo y si no hay una buena articulación contando con los recursos existentes. Esto puede derivar en distintas problemáticas la más destacada la de;

-Propiciar la contratación en negro, el mercado y economía sumergida.

Según datos estadísticos, 6 de cada 10 empleadas de hogar trabajan en negro en España. Para paliar esta desagradable realidad se reguló, no hace mucho, la legislación introduciendo el convenio de empleado de hogar. Sin duda, una necesidad latente para todos los cuidadores que no veía reconocido su trabajo con los mismos derechos que los demás.

En España hay más de 3’5 millones de personas con discapacidad, un 9 % de la población. Si nos centramos en las personas mayores de 65 años más del 32% tiene discapacidad.

El estado de dependencia ataca más a las personas en su franja de edad más tardía. Y es aquí cuando sus familiares y red de apoyo informal acude a los recursos públicos para paliar esta situación. O también a la estructura familiar ha cambiado.

Los miembros de las familias que solían asumir el rol de cuidador solían tener entre 45 y 49 años, siendo en su mayoría mujeres. Además hay que tener en cuenta;

  • La disminución acelerada de la familia extensa.
  • Aumento de las separaciones y familias quebrantadas.
  • Variedad de modelos, monoparentales, que viven solas…
  • Permanencia de los hijos en el hogar hasta edades tardías.

Esto ha obligado a las familias a adaptarse y ha provocado tensiones durante años ya que el cambio produce tensión e incertidumbre. Aunque vamos adaptándonos a esta nueva realidad, aunque debemos ser conscientes de que grandes cambios van a afectar a la dependencia. Aquí la figura del cuidador deberá asumir un mayor protagonismo en nuestra sociedad.

Lo que presuponemos es que de un papel informal pase a tener un rol totalmente formal. Esto refuerza su protagonismo y el papel en esta sociedad. Las familias y los mayores lo notarán y lo agradecerán. Todos los agradeceremos porque esta es una problemática tan común que nos afectará a 8 de cada 10 españoles. La dependencia y el cuidador van ligados como problema solución.

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