Hernia discal lumbar y cervical: síntomas, tratamiento y ejercicios

El 80% de las personas afirman que padecen o han padecido problemas de espalda prolongados en el tiempo. En las personas mayores, la mayoría de veces son producidos por artrosis, por una contractura o por una mala postura y no por una hernia. Pero, en ocasiones el dolor sí está causado por esta.

Para no confundirla con otras dolencias, damos respuesta a las preguntas más frecuentes sobre ella.

¿Qué es la hernia discal y cómo se forma?

La hernia discal es un tipo de enfermedad que afecta a los discos de la columna vertebral.

La columna está formada por varias partes, entre las que se encuentran los discos invertebrales. Estos son los tejidos que hay entre los huesos de la columna.

Compuestos por un centro blando con textura similar a un gel y por una cobertura exterior más sólida, forman una articulación entre cada uno de los huesos. Esta articulación amortigua los movimientos que se producen entre dos vértebras contiguas y permite que los huesos se muevan.

Conforme envejecemos, los discos de la columna se deterioran y pierden flexibilidad y elasticidad. Cuando la cobertura exterior del disco se rasga, el centro blando puede salirse de sus límites normales. La salida de este material es lo que se conoce como hernia discal.

Factores de riesgo de hernia discal

  • Sexo: Los hombres entre 30 y 50 años de edad tienen más probabilidad de sufrir una hernia de disco.
  • Vida sedentaria: Realizar ejercicio suave diario disminuye la aparición de procesos inflamatorios en los discos.
  • Sobrepeso: El sobrepeso aumenta la presión sobre los discos de la zona lumbar.
  • Cargar peso de forma inadecuada: Levantar objetos pesados usando la espalda en lugar de la fuerza de las piernas puede provocar una hernia de disco. Si, al mismo tiempo que levantamos peso giramos la espalda, los daños podrán ser mayores.
  • Realizar repetidamente actividades que sobrecargan la columna: Los trabajos que requieren esfuerzo físico que implica estirarse o curvarse provocan el deterioro de la columna vertebral. Para evitarlo, pueden utilizarse técnicas seguras de movimiento y carga.
  • Conducir con frecuencia: Mantenerse sentado durante períodos largos, sumado a la vibración del motor del vehículo, puede ejercer mayor presión a la columna y a los discos.
  • Fumar: Se cree que fumar disminuye el aporte de oxígeno al disco y causa una degeneración más rápida de este.
  • Genética: Existen factores hereditarios que hacen más probable la aparición precoz de una hernia discal.

Tipos de hernia discal: lumbar y cervical

Hernia discal lumbar

Son las más frecuentes. La hernia se produce como consecuencia de la salida del contenido del interior de un disco de la zona baja de la columna, lo que provoca un dolor lumbar, también conocido como lumbalgia.

Hernia discal cervical

Los discos afectados son los que se encuentran en la zona del cuello (columna cervical).

Síntomas de la hernia discal

El síntoma principal y general es el dolor intenso en la zona en la que se encuentra la hernia.

Según el tipo de hernia, los otros síntomas son los siguientes:

  • Ciática por hernia discal: Dolor y/o adormecimiento en una o ambas extremidades inferiores (irradia desde las lumbares y se dirige de la nalga hacia abajo).
  • Dificultad para realizar movimientos cotidianos como moverse, agacharse o levantarse y para darse la vuelta en la cama.
  • Puede experimentarse sensación de debilidad o adormecimiento en los glúteos y/o en las extremidades inferiores (tanto en las partes de atrás o de delante como en la zona interna de una de las piernas).

Síntomas de Hernia discal cervical

  • Dolor en la nuca o en el cuello.
  • Dificultad para realizar acciones como mover el cuello o levantar los brazos.
  • Puede experimentarse una sensación de debilidad o adormecimiento en una de las extremidades superiores.

En casos extremadamente raros en los que se sufre una hernia discal con síntomas graves, puede producirse el llamado síndrome de la cola de caballo: la pérdida de control de la vejiga o de los intestinos, lo que provoca una incapacidad para retener la orina o las heces.

Pero, como señalamos, solo sucede en caso de grandes fracturas o en hernias masivas, por lo que no se trata de un síntoma común.

Características del dolor de hernia discal

El dolor se siente justo en la región de la espalda en la que se ha producido la hernia. Es decir, si la hernia es cervical, se sentirá un dolor profundo en la parte trasera del cuello.

La sensación de dolor suele aparecer de forma inmediata o varias horas después de haber realizado el esfuerzo o sufrido el traumatismo.

Esta aflicción suele agudizarse al realizar determinados movimientos o esfuerzos y al hacer acciones como toser.

Estas molestias iniciales pueden mejorar al cabo de los días, pero suelen empeorar más tarde, provocando episodios cada vez más frecuentes, más largos y dolorosos.

Estadios de la hernia de disco:

  • Degeneración del disco: Corresponde a la primera etapa. El núcleo pulposo se debilita pero de una manera muy leve, por lo que no se llega a producir la hernia.
  • Prolapso: El disco cambia su forma o su posición. Comienza a formarse un pequeño bulto o protuberancia que puede llegar a rodear la médula espinal.
  • Extrusión: El núcleo gelatinoso atraviesa la cobertura externa pero sin llegar a salirse y a perder contacto con el disco de procedencia.
  • Secuestración: Se produce durante la última etapa. El núcleo pulposo llega, incluso, a salirse del disco.

Fotografía de una columna aquejada de una hernia discal.

Diagnóstico hernia hiscal

El diagnóstico de una hernia de disco parte de la revisión de los antecedentes médicos del paciente.

Tras ello, la primera exploración que el médico realizará será un examen físico de la columna vertebral y de las extremidades superiores e inferiores. A través de este comprobará la flexibilidad, el rango de movimiento y todas aquellas señales que le adviertan de la existencia de una hernia discal.

Junto con el examen físico, realizará también un examen neurológico para detectar si existe debilidad muscular. Para comprobarlo, el médico requerirá al paciente que camine apoyado en los talones y dedos del pie.

Además, analizará los reflejos musculares. Estos, como consecuencia del daño provocado por la hernia pueden haberse reducido o, en casos más graves, incluso, desaparecido. Para ello, probará si el paciente, al ejecutarle un toque suave en rodilla y tobillo, reacciona a esta acción.

A continuación, el especialista también podrá solicitar al paciente que realice ciertos movimientos cotidianos para comprobar si los efectúa con dificultad y para observar cómo la columna responde a ellos.

Por ejemplo: sentarse, caminar, mover el cuello, los hombros o las manos o doblarse hacia cada uno de los cuatro costados.Finalmente, para confirmar la existencia de la hernia discal, el médico puede recetarle un estudio con imágenes de resonancia magnética (IRM).

Este estudio podrá ser alguno de los siguientes:

  • Electromiografía: Mostrará cuál es la raíz nerviosa afectada y dónde se comprime.
  • Mielografía: Delimitará el tamaño y la ubicación de la hernia discal.
  • Resonancia magnética: Determinará si la hernia está ejerciendo presión sobre la médula.
  • Radiografía de la columna: Servirá para descartar otras afecciones que presentan síntomas muy similares a los de la hernia discal.

Tratamiento de hernia discal

  • Tratamiento no quirúrgico:

Medicamentos

  • Analgésicos: Si el dolor no es agudo, sino que se mantiene entre leve y moderado, el especialista podrá recomendar la toma de analgésicos. Junto con estos, podrá recetar antiinflamatorios no esteroides.
  • Inyecciones de cortisona: En caso de que el dolor no se alivie con medicación oral, el médico puede recetar un corticoesteroide para ser inyectado en el área alrededor de los nervios raquídeos. Las pruebas de diagnóstico por imagen podrán indicar el lugar exacto en el que aplicar la inyección.
  • Relajantes musculares: Si el paciente sufre espasmos musculares, podrán recetarle relajantes que le ayudarán a aliviar el dolor.

Terapia 

La fisioterapia puede reducir el dolor y mejorar la resistencia y flexibilidad del paciente. Los fiseoterapeutas diseñarán un plan de ejercicios y posiciones con los que el paciente fortalecerá los músculos de la espalda, el abdomen y las piernas.

Junto con estos ejercicios anaeróbicos, también podrán recetarse otros de carácter aeróbico como caminar o ejercitarse en una bicicleta estática.

Con todo ello, el paciente no solo reducirá su dolor, sino que ganará autonomía y movilidad.

  • Tratamiento quirúrgico:

En caso de que la molestia no mejore con el tratamiento conservador, tras un tiempo prudencial se valorará la posibilidad de realizar un tratamiento quirúrgico.

No obstante, esta no es la solución más común, pues solo un 10% de los pacientes de hernia de disco terminan necesitando cirugía.

La cirugía practicada es mínimamente invasiva y consiste, simplemente, en la extracción de la hernia.

¿Cuánto dura una operación de hernia discal?

En cuanto al tiempo en el que el paciente está en quirófano, la operación dura entre 1

y 2h y puede realizarse, incluso, bajo anestesia epidural.

Por lo que respecta a la recuperación, suele comprender entre 2 y 6 semanas.

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