Cuidadoras profesionales y de confianza

Cuidadoras profesionales y de confianza es el requisito principal que tanto las instituciones como las familias valoran. Los cuidadores, como cualquier otra profesión, deben ser primero personas comprometidas, con vocación y diligentes. En esta profesión, podríamos decir que la calidad humana ha de ser significativamente mayor por el tipo de desempeño que llevan a cabo. Y es que el trabajo en un domicilio particular. Y el trabajo con una persona que precisa de apoyo y ayuda es de los trabajos más íntimos y delicados. Por ello, se busca crear una relación más allá de lo laboral, si no de la ayuda mutua. Una relación basada en la confianza y en el respeto. Para ello, es importante contar con cuidadores y cuidadoras de plena confianza.

Una relación de ayuda mutua entre cuidador y persona mayor

De todas las necesidades que existen y de todos los empleos. Pocos son los que encajan a la perfección entre la oferta y la demanda. Es evidente que la necesidad de atención a las personas mayores y con dependencia es muy grande. Y casi más evidente, ya que tiene repercusión diaria en los medios, es la necesidad que tienen muchas personas y familias de un empleo estable y duradero.
Es por ello, que la unión entre la persona mayor y el cuidador trasciende de la relación laboral para convertirse en una relación de ayuda mutua. Las tareas y mantener cubiertas las necesidades básicas por un lado. Y el empleo remunerado y formalizado por otro.
Este hecho es fascinante y puede ser una línea de futuro muy sólida para lograr equilibrar las necesidades sociales y laborales de España.
No obstante, esta situación también cuenta con excepciones y posibles problemáticas que han de vigilarse muy de cerca.

Posibles problemas del idilio de la ayuda mutua

-Cuidadores sin vocación. Se pueden dar los casos, en que hayan personas sin experiencia, formación, ni voluntad en la atención de personas mayores. Pero que vean una fácil y asequible salida laboral en el sector de la ayuda domiciliar y decidan probar. Por suerte, en la mayoría de los casos que comienza a trabajar en un domicilio una persona sin vocación, no suele durar más de 2-3 días. ¿Por qué? Sencillamente porque no es lo suyo, y eso se ve.

-Cuidadores informales y familiares. Esta problemática puede hacerse más grande, cuando el cuidador es un familiar que “le ha tocado”. Y es que no hay una manera más rápida de incentivar las situaciones incómodas y las discusiones que de esta. En más del 90% de los casos, se entre mezcla lo personal con lo laboral, o incluso no llega a existir “lo laboral”. Provocando así una sucesión de eventos conflictivos que se alejan de la anhelada tranquilidad. Por ello, en la mayoría de los casos los cuidadores informales no pueden ser considerados cuidadoras profesionales.

-Cuidadores, no cuidadores. Estas personas son aquellas que se caracterizan por ni siquiera contar con la idea de probar en el sector. Saben que no les gusta, conocen que no hay siquiera necesidad de probar, pero deciden postularse para este tipo de empleos únicamente movidos por la remuneración. Por suerte, estos perfiles son muy fáciles de detectar, puesto que los primeros compromisos son resueltos con una pésima nota. Por esta razón, los no cuidadores son fácilmente reconocibles porque distan años luz de las cuidadoras profesionales.

Cuidadoras profesionales

En primer lugar, las cuidadoras profesionales irradian calidad humana. Con un carácter proactivo como motor consiguen que agradar en un período de tiempo muy corto y que se suele corroborar posteriormente con la opinión de la familia y del usuario.
Las cuidadoras profesionales cuentan con una calidad humana muy grande. Su trabajo, al margen de las tareas, suele ser de acompañamiento, motivación y de hacer aquello que no está acordado pero que siempre va en beneficio del usuario.
Por esta razón las mejores cuidadoras consiguen a los pocos días incrementar la felicidad de los usuarios. Y por suerte, durante un proceso de algunas horas, suelen irradiar esa energía.
Un instinto protector muy despierto. Esta es otra de las cualidades de las mejores cuidadoras que suele repetirse en las diferentes candidatas. Y es que, los familiares no conocen en muchos casos el trasfondo de las necesidades de los usuarios, pero para eso están los cuidadores. Con un instinto protector de lo más despierto.

Cuidadoras de confianza

El concepto de una persona profesional ya viene incorporando la connotación de confianza. Una persona resolutiva, diligente, que aporta valor y que trabaja en favor de lo mejora de la persona atendida. Es, necesariamente, una persona de confianza. Estas profesionales cuentan con una voluntad muy grande, ya que, han encontrado en la atención domiciliar el trabajo que les ayuda a autorealizarse. Este hecho es de lo más común, ya que hay pocas cosas más satisfactorias que ayudar a los demás. Y no hay un trabajo más claro y directo sobre la ayuda que el de cuidador de personas mayores.

La ayuda mutua

Es de un interés especial, contar con cuidadores que por alguna razón hayan contado con algún episodio trágico en su vida. Ya que, estas personas son más sensibles y asertivas y, por ende, realizan la labor del cuidado con más mano izquierda, más cuidadosa y con una mayor conciencia.
En AIUDO incorporamos el concepto de ayuda mutua gracias al trabajo social, conociendo que unimos dos problemáticas de lo más sensibles. Des esta forma producen uno de los resultados más destacados, satisfactorios y eficientes. La ayuda mutua entre persona mayor y cuidador es uno de los hechos de los que más orgullosos estamos.

Así que cuidadoras profesionales y familiares, ya no hay más duda, elige ayuda mutua, elige AIUDO.

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